(Foto: Yahoo! Sports)

Anthony Davis nació el 11 de marzo de 1993 en South Side, uno de los barrios más peligrosos de la ciudad de Chicago. Desde chico, sus padres siempre cuidaron de que tanto él como sus hermanas no terminaran en la calle de una de las zonas más turbulentas de la ciudad de Illinois y es por esto que constantemente estaban con ellos.

De esa manera, Anthony Sr. y Eranier, así se llaman sus padres, se aseguraron que sus hijos se pudieran criar en el mejor ambiente. Acudió a la Perspectives Carter High School, donde se le da más interés al desarrollo académico que deportivo de sus alumnos. Sin embargo, Davis logró sobresalir del resto con su gran habilidad para el básquetbol. De chico no tenía una altura suficiente como para jugar de pivote, lo que hoy hace, y por ese entonces lo hacía como base.

Según él mismo confesó cuando llegó a la NBA, considera que su gran habilidad para manejar el balón y la utilización de su cuerpo para ganar ventaja ante hombres grandes la adquirió en su época como perimetral. Sin embargo, en su anteúltimo año creció varios centímetros y eso lo posicionó donde hoy se encuentra dentro de las canchas, como el interno dominante del equipo.

Gracias a su buen físico y gran habilidad, muchas universidades se interesaron el joven de Chicago, pero fue Kentucky la afortunada en poder llevarse a "La ceja". Davis sabía que iba a necesitar ir a un college de renombre si quería empezar su carrera como deportista a lo grande, y así fue. Bajo el mando de John Calipari, los Wildcats se quedaron con el título de la NCAA de 2012, el octavo para ellos en su historia, y el interno favorito de todos había promediado 14.2 puntos, 10.4 rebotes y 4.7 tapas por juego.

A lo largo de toda la temporada, los especialistas en el draft de la NBA lo ubicaron en el primer lugar y estaba claro que, si se llegaba a presentar a dicho evento, iba a ser elegido por el que tuviera el pick número uno. Y así fue. El 28 de junio de 2012 los New Orleans Hornets, poseedores de esa primera elección, llamaron al joven de Chicago para ser parte de su equipo. Davis se convirtió en el quinto jugador nacido en la ciudad del viento que era elegido en la primera posición, los otros fueron Cazzie Russell (1966), LaRue Martin (1972), Mark Aguirre (1981) y Derrick Rose (2008).

Desde su llegada a la NBA no paró de crecer. En su primer año, pese a que no logró quedarse con el premio a Rookie del Año tras caer en la votación ante Damian Lillard, sí se hizo un hueco en el quinteto de los mejores rookies de la temporada. Su físico lo limitó un poco en el transcurso de la temporada pero logró sobrevivir a tantos choques que en varias oportunidades lo forzaron a perderse varios juegos.

En la temporada siguiente, cuando los Hornets pasaron a ser Pelicans, llegó su primera elección para el juego de las estrellas. Un amor que inició el año anterior con su presencia en el Rising Stars Challenge y que dura hasta el día de hoy, habiendo participado de todos y cada uno de los All Stars desde la edición del 2014 en la ciudad en la que estaba jugando, New Orleans.

A lo largo de su carrera como jugador de los Pelicans, Davis fue el líder de bloqueos de la liga en gran cantidad de temporadas, alcanzando su tope en la 14/15 con un total de 200, un promedio de 2.9 por juego para liderar a la NBA. Si bien es un gran defensor, todavía no ganó el premio al mejor defensa de la temporada. De todas maneras, este año estaba logrando actuaciones espectaculares para conseguirlo y tampoco tenía competidores firmes para pelearle ese galardón, ya que Rudy Gobert o Paul George, los dos mejores de la última temporada, no estaban demostrando el mismo nivel.

En la edición de 2017 del All Star, Anthony se quedó con el premio al jugador más valioso de dicha edición en New Orleans. El jugador que todavía estaba en los Pelicans había tenido una gran noche en la que brilló desde su costado de anotador, con 52 puntos. Esa marca superó el récord anterior, los 42 marcados por Wilt Chamberlain en 1962. Anotó 10 en el primer cuarto, 12 en el segundo, 10 en el tercero y 20 en el cuarto, igualando la marca de dos decenas anotadas en un parcial por Glen Rice en 1997.

Tras expresar su malestar con el equipo y solicitar su salida del equipo en 2019, los Pelicans no le dieron el gusto de ser traspasado antes de la fecha límite en la última temporada. De todas maneras, sí logró hacerlo en el mercado de verano y su decisión era un secreto a voces: ir a los Lakers para formar con LeBron James una de las duplas más letales de la liga e ir por el anillo, lo único que le falta conseguir.

Esta temporada demostró que esa decisión no estaba errada en lo más mínimo. El conjunto angelino lidera la conferencia Oeste, algo que no sucede desde la temporada 2011/12. Además, LeBron y él se entienden a la perfección y son los dos grandes líderes que tiene el equipo de Frank Vogel. Si bien tendrán la difícil tarea de salirse con la suya de los playoffs del Oeste ante rivales muy complicados como lo pueden ser los Clippers o los Nuggets, tienen todo para ir por el anillo una vez que se reanude la temporada, si es que eso pasa.

Anthony Davis es uno de los mejores jugadores que tiene la liga y todo lo logró a base de esfuerzo, sacrificio y una gran mentalidad ganadora para poder llegar a donde está hoy. Entendió que si quería ganar cosas importantes tenía que ceder un poco el protagonismo que le habían dado en New Orleans y llegar a un equipo en el que pudiera formar una alianza ganadora junto a uno de los mejores de la historia. Hoy disfruta de todo eso y sabe que, en una franquicia como los Lakers, es un firme candidato a llevarse todo por lo que juegue: anillos y premios individuales, esta temporada se puede quedar con los dos primeros.

Nota: Emiliano Iriondo / Twitter: @emi_iriondo