Foto: Prensa Bahía Basket

Abrimos la semana bien arriba en 3×3 Radio, y seguimos reviviendo la historia grande de la Liga Nacional y la Selección Argentina, es por eso que hoy charlamos con Juan Alberto Espil, uno de los tiradores más espectaculares de nuestro básquet. Radicado actualmente en Monte Hermoso, el escopetero nos cuenta su vida como deportista, cuales fueron las claves de su competitividad, y cómo decidió llevar adelante su carrera. Además, anécdotas imperdibles con sus ex compañeros y entrenadores.

Juan no dejó de hablar del presente de su familia, las competencias nacionales, el proyecto de Pepe Sánchez, su visión de la Liga y de la Confederación Argentina. Una hora de charla que no tiene desperdicio.

Mirá la nota completa con Juan Espil:

Desde que me retiré no he hecho nada del básquet, es como que me he cansado del deporte, como no vivo tampoco para comer, no he cambiado mi fisonomía, salía a caminar, ahora alguna clase de las que están en internet. Como ahora no me hace falta, he dejado de entrenar.

Son etapas de la vida, uno va evolucionando y va estando donde la vida lo lleva. Bahía Basket y la Confederación fueron etapas de mi vida. Me gusta mucho la construcción. Antes del básquet me recibí de maestro mayor de obras, así que estoy con esos proyectos. En argentina siempre es complicado encarar estas cosas, pero sin dudas de no haberme dedicado al básquet hubiera encarado mi vida por ese lado.

Jugué dos torneos después que me retiré, y me costó mucho. Habré jugado diez partidos en Liniers. Me peleaba con todos, todos los que me enfrentaban me daban palos y no tenía más ganas de aguantarlos. Cuando me retiré me quedé ciego, no podía jugar con lentes, pero tenía que pedir que me dijeran como íbamos, o cuanto faltaba. En una oportunidad me acerqué al árbitro y le dije que lo estaban esperando de una óptica, y ahí decidí retirarme definitivamente del deporte.

Ser abuelo es increíble, no podés dejar de pensar en ese ser. Tengo una hija en Dorrego, y otra en Madrid. Es indescriptible la sensación de ser abuelo. Estoy esperando que pase todo esto para poder ir a visitar.

Uno siempre lleva en la sangre lo que hizo toda la vida, amo el deporte, miro mucho, veo partidos de liga, de NBA, ni hablar de Last Dance. Es sensacional lo que estamos mirando, esa última temporada de Jordan. Imaginate que yo pude competir y compartir un momento de mi carrera contra ese crack. En muchas cosas me sentí identificado, él comenta que siempre competía con su hermano y yo lo viví con mi padre. Él jugó hasta los 28 o 29 años Y cuando era chico competíamos a todos los deportes, paddle, ping pong, futbol, voley… y mi viejo me ganaba en absolutamente todo. Yo coleccionaba figuritas, y jugábamos a arrimar, vino mi papá, y me pidió una prestada, jugamos, me ganó una vez, y me terminó ganando todas y se las guardó en la mesita de luz de la habitación, y no me las dio hasta un par de días después. El me hizo un aro de básquet, y lo íbamos subiendo a medida que iba creciendo. A los 12 jugamos un partido, a él no le gustaba perder a nada, me dio 18 puntos de ventaja, y terminé perdiendo 20 a 18. Esa historia se repitió en el 92 o 93, fuimos a jugar un partido, le di los 18 puntos de ventaja y terminé ganando 20 a 18.

En los 80′, en Bahía Blanca tenía uno o dos americanos por equipo de primera. Un día me dice que ibamos a ir a jugar un partido, y apareció pintado todo de negro, hablando spanglish diciendo que era un nuevo americano que había llegado para jugar en la Liga. Mi viejo era grandioso, él me dio esa competitividad, las ganas de no conformarme con nada, eso es lo que más agradezco de él, por eso siempre quise ser el mejor, ganarle a todos, y ser competitivo hasta el día que me retiré.
Si bien mi viejo no me vio jugar en Europa, me vio campeón con GEPU y me vio en uno de mis mejores torneos con la selección que fue en Puerto Rico 93, donde clasificamos a un mundial después de muchos años, y para mi eso fue importante.

En una época era impensado tener algo de la NBA en Argentina. En Portland, además de las anécdotas que teníamos con el equipo, teníamos las cámaras de fotos en el banco de suplente, le palmamos la espalda y el culo cuando ellos metían un triple. Charles Barkley no entendía de qué nos reíamos tanto, nosotros los veíamos por la televisión y no podíamos creer estar ahí. En ese torneo pude hacer la jugada de mi carrera, le va a quedar a mis nietos eso. Que te feliciten es increíble. Recuerdo el murmullo de la gente pensando que me iba a tapar, pude convertir puntos que quedaron en la historia.

Tuve una carrera muy extensa, varios clubes, siempre me metí a muerte en cada uno, sabiendo que hacían un esfuerzo muy grande para que yo esté ahí. Estoy muy orgulloso por la carrera que tuve, fui un privilegiado de la vida, de haber tenido un don para jugar y tener la mentalidad ganadora para poder mantenerme, llegar es un poco más fácil siendo bueno en algo y lo complicado es saber mantenerse. En el Manresa creo que fue uno de los momentos más complicados de mi carrera, y ellos me trataron muy bien. Viví muy bien ahí. Con ellos tuvimos dos meses donde no ganamos, jugando un solo partido por semana y perderlo, hacía que las semanas fueran larguísimas. Entrenábamos bárbaro y perdíamos en la última bola, por eso hay que tratar de ser positivo, porque esto es una carrera donde se realiza un examen todas las semanas.

Cuando volví hacía mucho que no jugaba para mi gente, con mis amigos, creo que tuve un buen año, tuve una gran temporada, y pude estirar mi carrera tres años más después de volver. Tuvimos un partido con el Loco Montenegro en México, hizo una entrada en calor muy intensa, se rompió en la entrada en calor, típico de él que daba siempre todo, y lo tuvo que ver de afuera.

Si, Pepe Sánchez ya tenía esto presente hacía mucho tiempo. Él me la contó cuando estaba en manresa y la fue construyendo de a poco. En el primer año teníamos un equipo hermoso, no sé si no hubiéramos sido campeones si Javier Mojica no se hubiera ido. hicimos un grandísimo torneo, perdimos contra Peñarol 3-2 que después terminó siendo campeón. De haber mantenido a Javier hubiera sido otra cosa.

A eso de salir campeón al cuarto año es complicado, en este país no se puede proyectar a cuatro años, porque nuestro país no te deja pensar ni un año a futuro. Es todo tan variable que muchas veces da bronca, no poder llegar a lo que tu cabeza piensa, pero el proyecto de pepe derivó en formación. Ahora hay que lograr que más chicos puedan llegar, con herramientas, con infraestructuras acordes. Somos muy buenos, parecemos Yugoslavia, pero no tenemos infraestructura para crecer. Yo creo que con este proyecto y con todo lo que maneja pepe podemos convertirnos en una gran potencia. Seguimos sacando jugadores, volvimos a jugar una final de un mundial. Imaginate si hubiera más de un Dow Center, o si hubiera más personas que piensen como Pepe, creo que seríamos uno de los mejores del mundo.

Si tengo que elegir, voy a la liga a lo que era antes, creo que la gente estaba un poco más identificada, incluso con la tabla de posiciones. Pero tengo 52 años y creo que hay que avanzar en algunas cosas. Lo acepto, en la NBA se juegan cuatro o cinco partidos por semana. Nosotros, para copiar algo que está bien aceitado, nos cuesta mucho. Como país nos falta para llegar a la excelencia que queremos. Tenemos problemas por todos lados. La realidad es que los que deciden son los dirigentes. Creo que todos los estamentos se tienen que jugar y ver qué es mejor. De la misma forma, que la gente pueda opinar, porque es ella la que te lleva a generar, a traer publicidad. Casi siempre en este rubro si no están los gobiernos no se puede sobrevivir, muchos equipos desaparecieron. 

Estoy de acuerdo con la capacitación de los dirigentes, como país lo vemos en todo lo que destapes, siempre lo más fácil es emparejar hacia abajo, por eso no somos el país que podríamos ser. Todos los que tuvimos la suerte de vivir años en otros países donde las cosas funcionan. No digo que en otros lugares sean perfectos, casi siempre hay corrupción, pero ves que se busca la excelencia, acá es realmente muy difícil. 

Realmente cuando estuve en la confederación estaba arrasada. Fui de la mano de Fede, teníamos que darle una credibilidad, cambiar lo que venía siendo, porque era un desastre; a pesar de la Generación Dorada no se logró mejorar. No se aprovechó el envión de esos jugadores para hacer conocido el deporte. La confederación era una caja de pandora, levantabas algo y no sabías que negocio íbamos a encontrar abajo. Creo que Federico hizo un gran trabajo, logró encauzar, pero esto es un trabajo entre todos, sobre todo los presidentes de cada federación. Lo que me parece mal es que son los mismos dirigentes de hace 25 años, no puedo entender que en clases políticas un gobernador esté 20 años al poder. Para ser mejor hay que ir renovándose, por eso hay que ir para arriba, no aplanarse. Siempre me inculcaron tratar de ser mejor. Uno se hace mejor cuando compite con alguien superior. No puede ser que 20 años estén las mismas personas. Creo que sería lo mejor para el básquet, aprovechando las nuevas caras y las nuevas ideas. Hay que buscar lo mejor para el deporte.