(Foto: Bleacher Report)

Clint Capela nació el 18 de mayo de 1994 en Ginebra, Suiza. A los pocos meses de su nacimiento, sus padres se separaron y su madre se tuvo que hacer cargo de él y sus hermanos, pero por no estar bien económicamente tuvo que dejar en un orfanato a Landry, su hermano mayor, y a Clint cuando tenía 6 años.

De chico prefería jugar el futbol y los que lo vieron hacerlo cuentan que era bueno, ya que gracias a su altura metía muchos goles de cabeza. Sin embargo, a medida que fue creciendo los hermanos lo convencieron de jugar al básquet.

Al poco tiempo de que empezó a jugar, su hermano Landry fue movido de la casa en la que estaban (por edad) y quedó solo, por lo que tuvo que empezar a relacionarse más con sus amigos, con los que pudiera pasar el rato. En esa etapa de su vida se dedicó mucho al estudio y ser respetuoso con los demás, además de que no generaba disturbios para demostrar que era distinto.

“Tenía que ser perfecto para así poder irme a casa”, era el pensamiento de Capela. Lamentablemente eso difería algo de la realidad, ya que a los 12 años tuvo que cambiar de hogar y así volvió a encontrarse con su hermano Landry. Juntos llegaron a los años suficientes hasta que el estado se dejaría de hacer cargo de ellos y, una vez que llegaron, se dedicaron a jugar al básquet. Sus ídolos eran Allen Iverson y Thabo Sefolosha, que fue el primer suizo en la llegar a la NBA.

Sus condiciones para practicar este deporte eran tan buenas que a los 14 años lo llamaron para jugar en la selección sub-16, con muy poca experiencia en las canchas y el mundo del básquet. En esa época sus compañeros de concentración le mostraron videos de la NBA y Capela quedó maravillado con las acciones de Dwight Howard, en Orlando por esos días, sobre todo por sus canastas y la superioridad en el poste.

Un año más tarde, en 2009, a los 15 años de Capela, lo reclutaron de Elan Chalon, un club de la liga francesa ubicado al este del país. Ahí jugo en las inferiores durante tres años hasta que debutó con el primer equipo en la temporada 2012/13. En su primer año no destacó, pero sí pudo hacerlo en el segundo, cuando promedió 10 puntos y 7,3 rebotes para recibir los premios a mejor jugador joven y jugador más mejorado de la LNB Pro A. Gracias a esa gran temporada pudo debutar en la selección mayor de Suiza en las ventanas FIBA clasificatorias para el EuroBasket de 2015.

Durante ese gran año en Francia tuvo la oportunidad de jugar el Nike Hoop Summit. Esto es un encuentro internacional de los mejores jugadores jóvenes de todas partes del mundo y tuvo la oportunidad de cruzarse a otros dos grandes ala pivots del momento como Nikola Jokic y Karl Anthony-Towns. Su rendimiento no fue el mejor, pero de todas maneras el entrenador del equipo, Roy Rana, destacó su forma de jugar y le recomendó mejorar sus tiros de media y larga distancia para poder llegar a la NBA

Luego de su tercera temporada en Francia se declaró elegible para el draft de la NBA. El portal NBAdraft, uno de los más importantes en lo que respecta al análisis de las figuras del futuro, lo ubicaba en la posición número 18. Ellos destacaban su gran capacidad atlética y explosividad para llegar al aro, pero preocupaba su falta de conceptos y ausencia de fundamentos. “A menudo parece que está perdido en la pista y no es consciente de lo que sucede a su alrededor”, explicó Rick Pietro, de NBAdraft.

La noche tan esperada llegó y, en 2014, tuvo que esperar algo más que la posición 18. Fue elegido siete picks más atrás, vigesimoquinto por Houston. En esa ceremonia aparecieron otros grandes jugadores que hoy brillan en la NBA, como Andrew Wiggins, Jabari Parker y Joel Embiid. La mayor parte de la temporada la jugó en los Rio Grande Valley Vipers, el equipo de G-League de los Rockets, aunque también jugó algunos partidos en la NBA: 12 en total.

Gran parte de su salario de rookie se lo dio a su madre para poder pagar los gastos que tenía por haberlos dejado a él y a su hermano Landry al cuidado del estado. Además, ese primer año compartió plantel con Howard, ese jugador que conoció en las concentraciones en Suiza y el cual le hizo enamorarse del juego y de la posición de pívot.

Año a año fue superando sus propios números por partido del año anterior y pasó de promediar siete minutos, dos puntos y tres rebotes en su temporada rookie a 13.9 puntos y 13.8 rebotes en 32 minutos en la actual.

“Me sorprenderé mucho si en tres o cuatro años Clint no es el mejor o uno de los mejores pivotes de la liga”, dijo el entrenador de los Rockets, Mike D´Antoni, sobre Capela cuando llegó al equipo. La manera de jugar que tiene Houston era la ideal para poder desarrollar su juego, debido a que estaba rodeado de tiradores en el equipo y Harden era un gran compañero para jugar pick and roll, la jugada preferida del suizo.

Pero el destino le tenía algo preparado para cambiar su destino: en las últimas horas de la fecha límite para realizar traspasos esta temporada, los Rockets, que empezaron a utilizar en la rotación a los jugadores más bajos, lo mandaron a los Hawks, uno de los peores equipos de la conferencia Este. Lamentablemente no pudo debutar en Atlanta por una lesión en uno de sus talones, y esta suspensión por el Coronavirus no ayuda a que pueda regresar a las canchas cuando la liga lo haga ya que Atlanta no formará parte de la reanudación en Orlando.

La historia de Capela es una de las tantas, como es el caso de Embiid o Antetokounmpo, que no siempre es necesario practicar este deporte desde los primeros años de edad. A veces, como les tocó a ellos, alcanza con tener el biotipo de físico atlético y fuerte al que luego se le agrega la pelota y la técnica se va puliendo y perfeccionando durante los primeros años de la adolescencia. De todas maneras, en Capela ya se veía a un chico con facilidad para practicar deportes que se terminó inclinando por el de la naranja.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo