(Foto: NBA)

El jugador surgido de Michigan State integra la lista de los mejores basquetbolistas de todos los tiempos y hasta puede ser considerado el líder de esa nómina de acuerdo a cómo se apunte cada nombre. De hecho, en la temporada 84/85 dio lugar a una gran cantidad de producciones que quedaron en los libros en cuanto a asistencias que quedaron algo opacadas por el gran año de Isiah Thomas.

Por ese entonces, los Lakers del Showtime eran la principal atracción de la liga comandados por su base, Magic Johnson. El armador, que venía de liderar a los suyos a su cuarta final en cinco años, fue nuevamente la referencia a la hora de crear oportunidades para sus compañeros, pero quedó en la sombra en la temporada regular por el hombre de los Pistons, quien llegó a promediar 13,86 pases gol por encuentro (superó los mil ese año).

Las 12,6 asistencias por juego del de Los Angeles lo relegaron al segundo lugar, pero en cambio él tuvo la posibilidad de seguir aportando números en la postemporada durante algunas semanas más que su rival. Ese año Detroit cayó en semifinales de conferencia y Los Angeles llegó a la final, teniendo que enfrentar a los Celtics, algo que ya había sucedido el año anterior.

Teniendo el recuerdo latente de la derrota sufrida ante Boston en 1984, los alimentaba la motivación de poder encontrarse a su clásico rival en la instancia definitiva nuevamente pero para vencerlo por primera vez y eso elevó a Magic a un nivel pocas veces visto. A lo largo de las primeras tres rondas (Suns, Blazers y Nuggets) nunca bajó de las 11 asistencias en cada partido y los suyos solo cayeron en dos oportunidades.

Ya en la final ante Boston logró mantener esas cifras y, de hecho, marcó el récord de mayor cantidad de asistencias por encuentro en la historia de las finales de la NBA, con 14 por partido, una cifra que no pudo ser alcanzada nuevamente. Repartió un total de 84, siendo el que más dio en series definitivas que se cerraron en seis juegos, pero también lidera en el total de las que terminaron en cinco y siete partidos (62 y 95 respectivamente).

A lo largo de su carrera Magic entregó 2346 pases gol en postemporada, lo que le permite ser el líder histórico en este apartado, además de promediar 12,3 por encuentro, un número que pocos podrían alcanzar siquiera en una sola temporada. De hecho, y para poder dimensionar este logro, solo hay que mencionar que John Stockton, el máximo asistente de la liga, tiene 507 asistencias menos que él (1839) en la postemporada, además de que promedia 10,1 por noche habiendo disputado solo ocho partidos menos.

Está claro que la carrera de Earvin Johnson fue una de las más destacadas de todos los tiempos y probablemente pasarán décadas para volver a ver algo similar. Títulos, récords, consagraciones individuales y también grupales, todo de la mano de la calidad que lo caracterizó y que salvó a la NBA en una época en la que no era ni una décima parte de lo que es hoy. Su participación en los playoffs de 1985 fueron una pequeña parte de todo lo que podía lograr y, por fortuna, pudo quedarse con el anillo, pero no fue la mejor de su carrera y eso lo hace aún más especial.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo