(Foto: NBA)

Al repasar la histórica carrera de Wilt Chamberlain, uno de los jugadores más importantes que pasó por la NBA, es imposible pasar por arriba su partido de 100 puntos, la temporada en la que promedió más de 50 unidades por juego o los dos títulos conseguidos, pero un dato que suele pasar desapercibido es que tuvo una de las mejores temporadas para un rookie, sino la mejor.

En su primer año como profesional, el joven surgido de la universidad de Kansas y elegido por Philadelphia con un pick territorial, empezó a dar los primeros flashes de un jugador que podía hacer historia en la liga. Desde su primer encuentro marcó la tendencia que lo acompañaría a lo largo de toda su carrera, anotando 43 puntos y 28 rebotes en la victoria de los suyos ante los Knicks.

No pasaría mucho tiempo para superar la barrera de las 50 unidades y empezar a hacer tambalear el récord de puntos para un rookie, establecido en febrero de 1959 por Elgin Baylor con 55. Precisamente en apenas su octavo juego vistiendo la camiseta de Philadelphia, Chamberlain igualó esa marca, por lo que le restaba prácticamente toda la temporada regular por delante para superarse a sí mismo y también al jugador de los Lakers, todavía en Minneapolis.

Tras esa gran producción, logró mantener buenos números individuales promediando por encima de los 35 tantos por noche hasta el 25 de enero, cuando en el encuentro con los Pistons entró determinado a hacer historia. En 47 minutos de juego, el pívot se destacó con unos impresionantes 58 puntos (y 42 rebotes) para darle el triunfo a su equipo por 127 a 117. Una verdadera pieza histórica la que había hecho Wilt.

Sin embargo, para dejar en claro que su temporada rookie debía ser catalogada como la mejor de todos los tiempos, el jugador surgido de Kansas fue nuevamente en busca del récord, que a partir de ese momento le pertenecía. Casi un mes más tarde, el 21 de febrero volvió a encestar 58 tantos (y 24 rebotes) para derrotar en esta oportunidad a los Knicks por 129 a 122.

Por si fuera poco, en el partido siguiente superó los 50 puntos una vez más, la última antes del cierre de la etapa regular. En este caso fue ante los Celtics, a los cuales les anotó 53 para derrotarlos por 126 a 108, jugando 47 de los 48 minutos del partido y bajando un total de 29 rebotes. Tras todo esto y más, Chamberlain se llevó el premio al Rookie del Año, además de que también le valió para el MVP de la temporada, algo que no había sucedido jamás por parte de un jugador debutante.

En total, cinco de las diez mejores producciones individuales anotadoras por parte de un rookie le pertenecen a Chamberlain, estando todas por encima de los 50 puntos. Está claro que a la hora de hablar de los mejores de todos los tiempos, Chamberlain entra claramente en la discusión, siendo su némesis el haber jugado en una época en la que los Celtics dominaban la liga y Bill Russell los llevaba a la gloria, sino seguramente estaría en el pedestal más alto de los mejores de todos los tiempos.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo