España (rival de Argentina en el grupo de clasificación) aterrizó este lunes en Dallas, donde durmió en el hotel Renaissance. El vuelo de American Airlines fue relativamente cómodo pero, casi rumbo al aeropuerto de Las Vegas, los jugadores de la Selección tuvieron constancia de la comunicación de USA Basketball sobre Zach Lavine, que de momento no volará a Tokio por protocolos sanitarios, sin más aclaraciones del Team USA.

La noche anterior, Ricky Rubio había contado después del Estados Unidos-España celebrado en el Michelob Ultra Arena de Las Vegas que había estado charlando un rato de las diferencias de reglamento FIBA-NBA con el jugador de los Chicago Bulls, ex compañero del base de El Masnou en Minnesota. No sólo Ricky. Hubo abrazos de Lavine con el resto de jugadores de la Selección y, lógicamente, la inquietud existe dentro de un clima de convivencia con la pandemia.

Los jugadores de la Selección saben que hay que llevar estas situaciones de tensión pero, obviamente, el episodio de LaVine genera cierta inquietud. Aunque se insiste en que la posibilidad de contagio es mínima en esas situaciones, en el vestuario saben que alguno se ha producido así la pasada temporada, con lo cual estarán relativamente en alerta los próximos días.

Toda la expedición española, que está manteniendo todas las precauciones sanitarias posibles, ha pasado tests diarios en Las Vegas y los resultados han sido satisfactorios. La Selección viaja este martes y llega a Japón el miércoles. Todo un lost in traslation bajo el síndrome LaVine.

Nota: Diario AS

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