Proyectos deportivos: ¿es posible ganarle a la inmediatez?

Los tres grandes protagonistas de la Liga Nacional en los últimos años decidieron cambiar de entrenador. ¿Hay lugar para la planificación?

La Liga Nacional presentó tres cambios que eran impensados a lo largo de la temporada 2025-26. El tridente que mejor anduvo en los últimos años cambió a su entrenador. Boca despidió a Gonzalo Pérez, quien fue cuatro veces campeón, tras un mal inicio de campaña. Instituto -ya sin Lucas Victoriano- se inclinó por Diego Vadell y luego lo dejó ir (ahora en Aguada). En tanto, Quimsa le puso fin al período exitoso de Leandro Ramella para luego fichar al mismo Victoriano.

Esto marca un cambio de época en la Liga Nacional. El entrenador se volvió el primer fusible ante una serie de resultados lejanos a lo esperado. Poco importa lo que haya sucedido en el pasado, la inmediatez manda a la hora de encarar lo próximo del futuro. ¿Eso significa el final de la planificación y del proyecto deportivo?

El último programa de Extrapase con Gustavo Mena, Licenciado en Psicología, analiza el presente en el básquet argentino. Su mirada es clara: «La inmediatez conspira en contra de la planificación, por eso el proyecto inicialmente es sostenerse a partir de los resultados para luego tener más alcance». A su vez, añade que el único resultado que termina mandando en la toma de decisiones dirigenciales es el ‘resultado de ayer’ en vez de un balance general.

Uno de los grandes motivantes de esos cambios es el ‘golpe de efecto’. El ‘cambiar de aire’ puede ayudar a reencausar el camino dentro de una misma temporada. Ese es el caso, por ejemplo, de Boca Juniors con su clasificación a cuartos de la BCLA y tres triunfos en fila en la Liga Nacional. Por eso, Mena sostuvo: «Cambiar la voz, cambia el aire. El jugador modifica su percepción. También hay un juego de poder y de traslado de presiones. Ahora la presión la tiene el jugador».

Por esto, sostiene que la llegada de un nuevo entrenador a un club debe estar marcado por tres aristas. La primera es entender que todo equipo vive momentos, por lo que un mal momento puede ser algo momentáneo. Luego, no generar ruptura rápida del vínculo con el jugador, ya sea criticando el presente o el pasado, para enfocarlo en lo que viene. Por último, encarar el futuro comprendiendo que manda el resultado inmediato y a medida que todo se acomoda, alcanzar puntos medios para generar un impacto mayor al temporal.

La columna completa del Lic. Gustavo Mena en Extrapase