Detroit necesitaba ganar este miércoles por la noche. Principalmente porque no podía permitirse ir a Orlando con una desventaja de 2-0 luego de ser el primero del este en la fase regular. También porque nuevamente se le presentó la chance de ganar de local en los Playoffs. Algo que no lograba desde 2008 -finales de conferencia ante Boston- y tras 11 caídas en fila. Un período de 6540 días sin alegrías ante su gente en postemporada. Y finalmente se dio: un 98-83 sobre el Orlando Magic para hacerlo posible.
Lejos estuvo de ser un partido fácil. Un duelo físico de defensas cerradas en el que ninguno de los dos tuvo un gran ritmo ofensivo en la primera parte. El local tuvo una mejor versión por su capacidad para atacar el rebote ofensivo y capturarlo en 17 oportunidades. En una batalla física, fue el primero en llegar a la pelota para generar segundas chances. La dupla de Tobías Harris (16 puntos y 11 tableros -cuatro ofensivos-) y Jalen Duren (11-9-4) jugó un rol fundamental en la labor.
Sin embargo, la gran diferencia del juego llegó en el tercer cuarto. Detroit tuvo su mejor tramo de la noche con un goleo bien repartido -seis jugadores por encima con al menos cinco puntos-. Cade Cunningham encabezó la labor (27 puntos, 11 asistencias y seis rebotes) para un local que llegó a escapar por 27 unidades. Además encontró tres de sus seis triples de la noche por la vía de Duncan Robinson (10).
Haciendo una labor muy distinta a la que tuvo en el primer juego y, sobre todo, limitando el goleo de contraataque, Detroit puso la serie en tablas. El cruce ahora se trasladará a Orlando donde el local tendrá la presión de festejar ante su gente. El duelo comenzará a las 14hs de Argentina y se podrá ver a través de Prime Video.





