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Alejandro Montecchia sobre el triunfo a EE.UU en Indianápolis: «Los sacamos de la cancha»

El Puma contó los por menores detrás del primer triunfo al conjunto norteamericano con sus NBA.

Se cumplen 24 años del primer gran golpe de Argentina a Estados Unidos. Un 4 de septiembre del 2002, el equipo de Rubén Magnano hizo historia grande en el básquetbol internacional. Un 87-80 para ser el primer equipo en vencer al elenco nortamericano con un plantel formado netamente por jugadores NBA. El primero en vencerlo tras una racha de 58 festejos de manera ininterrumpido. Un antes y después para el planeta.

Estados Unidos llegó con la sangre en el ojo tras la conquista de Yugoslavia en Grecia 1998. En aquel entonces viajó sin sus NBA por el lockout (o cierre patronal) de la liga que impedía el viaje de sus estrellas. Así, en Indianápolis y ante su gente, tenía la chance de volver a demostrar el poderío que venía sosteniendo internacionalmente desde el histórico Dream Team de Barcelona 1992.

Pero, apareció un equipo que impensadamente le arrebató esa señal de poder. Un plantel argentino con muchísimo talento, liderado por un entrenador que tuvo la convicción de plantarse ante la mayor potencia del planeta. «Nosotros hacíamos chistes sobre quién teníamos que defender, no estábamos muy convencidos de ganarle», le dijo Alejandro Montecchia a 3×3 Radio este viernes, 24 años después.

Sin embargo, la figura de Rubén Magnano lo cambió todo: «La charla previa tenía mucha seriedad. Él tenía en claro que si hacíamos la parte como correspondía, íbamos a tener chances de ganar. Nunca habló de hacer lo mejor posible, sino de un planteo comprometido para ganar el partido». La chispa que encendió un fuego imposible de controlar.

Argentina cambió rotundamente su manera de ser. Ya no se trataba de pensar en el partido de Brasil para ir por las semifinales. Era mucho más que eso. Un desafío encendido para demostrar y demostrarse de lo que el equipo era capaz. «No se lo esperaban, eran incapaces de pararnos. Estábamos 20 puntos arriba», remarcó el Puma. Todavía recuerda entre quejas graciosas que no anotó en aquel juego. Junto a Pepe Sánchez, un conductor clave para la epopeya del seleccionado argentino.

¿Hubo titubeos? De propios y ajenos. La reacción era esperable. «Pensábamos que ellos apretaban el acelerador y se nos venían», era la mirada fuera de la cancha. Pero lejos estuvo de suceder dentro de ellos. El shock era total. Argentina no sólo estába próximo a vencer a Estados Unidos: «Los sacamos de la cancha».

Argentina amargó la fiesta norteamericana y el mundo reaccionó a ella. Un villano que demostró la posibilidad de hacer caer a los gigantes indomables. Una reacción que se trasladó desde dentro de la cancha a la llegada al hotel tras la algarabía: «Estaban todas las delegaciones y todos los pisos tenían balcones para ver el hall. Cuando entramos al hotel, todas las delegaciones, salieron y nos aplaudieron».

La Selección consumó un hecho histórico para el básquet y el deporte mundial. La previa de lo que sería el gran cimbronazo en Atenas 2004. El único oro que quedó en manos ajenas cuando Estados Unidos se presentó con sus NBA en ocho de las nueve ocasiones. Sólo una combinación de errores arbitrales pudo frenar al equipo de ser campeón del mundo. Golpe que dejó un trago amargo y que luego se sació en la tierra de los Juegos Olímpicos. Un festejo que, 24 años después, sigue dando que hablar.

Foto: Getty Images.
Entrevista: 3×3 (lunes a viernes – 10:00 a 12:00 por UCU Play).
Nota: Fernando Torok.

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