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Emi Broggi, de las plazas al 3×3: la historia de quien vive el juego las 24 horas

Emiliano “Emi” Broggi tiene 30 años y una certeza: el básquet no es solo un deporte, es su forma de estar en el mundo. En el programa Dobles y Triples de UCU Play, el jugador de Boca Juniors en el circuito 3×3 relató cómo pasó de las canchas de barrio a representar a uno de los clubes más grandes del país y a competir en torneos internacionales.

La entrevista, conducida por Sebastián Danilla y Magdalena Aguirre, muestra a un tipo sencillo, competitivo y profundamente conectado con sus orígenes. Hoy su equipo de 3×3 con la camiseta xeneize lidera la competencia. Al mismo tiempo sigue jugando 5×5 federado. Pero el corazón de su historia está en las plazas.

De la Plaza Mitre y La Copita al circuito profesional

Broggi empezó a jugar a los 15 o 16 años de manera recreativa. Las canchas de Plaza Mitre (entre Ballester y José León Suárez) y La Copita, en Saavedra, fueron su primer escenario. Allí se organizaban torneos por ropa, por plata o simplemente por prestigio. “Era competitivo y había trash talking”, recuerda. Las redes sociales aceleraron todo: los highlights circulaban y empezaron a aparecer rivales de distintas zonas de Buenos Aires.

El streetball y el 3×3 no son lo mismo, y él lo explica con claridad. En la calle no hay posesión estricta, se juega a 11 o 7 puntos, no hay reloj de posesión ni árbitros rigurosos. Las faltas se discuten. En el 3×3 hay 12 segundos para atacar, árbitros, y se juega a 21 puntos o 10 minutos. Esa diferencia de ritmo y de reglas es la que él transitó.

Su llegada a Boca fue casi espontánea. Después de un torneo en el circuito DOT, un compañero lo convocó. Formó equipo con gente con la que ya había compartido cancha. El primer lugar que ocupan hoy no es casualidad: es el resultado de años de esfuerzo en canchas de cemento.

Familia, rituales y un sueño de academia

La familia aparece como el sostén constante. Empezó a los 4 años en el club 9 de Julio. Su madre, Estela, lo acompañó desde chico e incluso hizo cursos para estar presente en los partidos. Su abuela lo alienta con palabras de fe. En el segmento de mensajes, tías y familiares destacaron su sacrificio y el orgullo de verlo representar al país en un torneo en Kazajistán (Fitital Contenders), un formato híbrido digital-físico que les permitió clasificar gracias al apoyo en Instagram.

Antes de cada partido Broggi tiene un ritual: se habla a sí mismo para motivarse y enfocarse. Vive el básquet las 24 horas, aunque lo combina con trabajo en negocios familiares (papelería, instituto de idiomas y robótica).

Su sueño a futuro es claro: ser entrenador y abrir una academia de 3×3. Quiere un espacio donde los chicos entrenen, compitan y, sobre todo, se diviertan.

El 3×3 crece y las plazas siguen siendo el origen

Broggi celebra el crecimiento del básquet en las plazas. Habla del sentido de pertenencia: jugadores que pintan canchas, instalan aros y organizan torneos, a veces con apoyo municipal y fines benéficos. Recuerda con cariño el torneo de Pinamar con Boca, que ganaron y celebraron saltando al mar.

El 3×3, dice, tiene un futuro ligado al streaming y a su expansión global. Él ya lo vive desde adentro: un jugador de barrio que llegó a vestir la camiseta de Boca y a competir lejos de casa sin perder la esencia de las plazas donde empezó.

La entrevista completa está disponible en el canal de UCU Play. Quienes la vean van a encontrar no solo a un jugador de 3×3, sino a alguien que entiende el básquet como comunidad, esfuerzo y, sobre todo, como un juego que nunca deja de ser callejero.

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