El básquetbol sudamericano le dijo un triste adiós a una de sus máximos referentes. Óscar Schmidt falleció este viernes a sus 68 años. Máximo anotador de la historia de los Juegos Olímpicos e integrante del Salón de la Fama, fue uno de los mejores jugadores que vio el continente como el planeta. Su deceso se dio a causa de un paro cardiorrespiratorio.
La muerte de Schmidt fue oficializada mediante un comunicado: «El Hospital Municipal y Maternidad de Santa Ana (HMSA) informa que el paciente Óscar Daniel Bezerra Schmidt, de 68 años, fue remitido a la unidad este jueves 17 de abril por el Servicio Móvil de Urgencias (SAMU), ya en paro cardiorrespiratorio. El equipo brindó toda la asistencia necesaria y apoyo a la familia, ofreciéndoles las explicaciones pertinentes. En este momento de dolor, expresamos nuestras más sinceras condolencias a la familia y amigos”.
Óscar Schmidt nació en Natal un 16 de febrero de 1958. A lo largo de su trayectoria anotó 49.973 puntos, la que era la mayor marca de cualquier jugador en partidos oficiales. LeBron James luego lo superó en 2024. No obstante, sus 1083 tantos continúa siendo la mayor marca en Juegos Olímpicos. Además, mantiene los máximos registros de puntos en un partido (55) y el mayor promedio de puntos en un torneo olímpico (42,3) por su aporte en Seúl 1988.
A nivel clubes, jugó entre 1974 y 2003, una trayectoria que incluyó pasos por Brasil y España. Si bien fue seleccionado por los New Jersey Nets -sin que él se declare elegible- en el Draft de 1984, rechazó la oferta de la franquicia del elenco neoyorquino que se inclinó por el recién en la sexta ronda y con el 131 puesto. No quiso ser un jugador de rol en la NBA.
Su palmarés incluye dos torneos preolímpicos (San Pablo 1984 y Montevideo 1988), un tercer puesto en el Mundial de Filipinas (1978), cinco podios Sudamericanos y el oro en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987. A su vez, a nivel clubes, ganó tres ligas brasileñas y fue campeón del mundo junto a Sirio en 1979.
El mundo lo reconoce como el mejor jugador de la historia en no pisar la NBA. El adiós al ‘Mano Santa’ no es uno más, es una pérdida de un jugador que marcó un antes y después en el planeta.





