Esta es una historia del siglo pasado, sobre el final del siglo pasado, sin redes sociales a la vista y lentísimas comunicaciones por Internet, que demandaban hasta 12 horas para transmitir un video de 30 segundos.

RC Buford, por entonces director de scouting de San Antonio Spurs, el recientemente consagrado campeón apoyado en su fuerte juego interior conformado por David Robinson y Tim Duncan, era un buscador empedernido de talentos extranjeros.

Así fue que en 1997, durante el II Mundial de Melbourne Sub 22, puso sus ojos sobre dos jóvenes argentinos, Lucas Victoriano y Emanuel Ginóbili. Y a la vez, en su rastrillaje europeo, también se interesó por el croata Gordan Giricek, de la Cibona Zagreb, un anotador furioso pese a sus 20 años.

Buford contacto rápido a Julio Lamas, entrenador por entonces del seleccionado, para pedirle referencia de los argentinos. Y también viajó un par de veces a Italia, de incógnito, para seguir los pasos de Ginóbili, y a Croacia para ver más de cerca a Giricek.

Finalmente, la noche del 30 de junio de 1999, San Antonio Spurs eligió en primera ronda a León Smith, un pivote de 19 años, egresado de la escuela secundaria Martin Lurher King, en Chicago, sin experiencia universitaria. Ese pick quedó para San Antonio pero apenas por un rato.

En la segunda ronda del Draft, ya con Russell T. Granik (el segundo capo de la NBA de esos tiempos) en la conducción de la ceremonia tras reemplazar a David Stern, Dallas Mavericks seleccionó con el número 40 a Giricek y Spurs con el 57 a Emmanuel Ginobili, Reggio Calabria, Italy, así escrito en el primer registro oficial.

En uno de los canjes inmediatos, esa misma noche del 30 de junio, San Antonio le entregó a Dallas Mavericks su elección de Leon Smith y una futura selección de segunda ronda del Draft 2000 a cambio de Giricek. Y así armó el combo deseado. Luego, el croata nunca jugaría en los Spurs porque fue canjeado a Memphis por una elección de segunda ronda del Draft 2004.

Manu estaba ajeno a todos estos movimientos, ni sospechaba que podía ser seleccionado en el Draft, pese a que reglamentariamente era elegible por su condición de jugador extranjero y con 22 años cumplidos o por cumplir en el mismo año del Draft de 1999.

El bahiense, que en la temporada 98/99 fue pieza clave del ascenso de Viola Reggio Calabria a la Lega, se encontraba junto con el seleccionado nacional, en Macapá, ciudad al norte de Brasil, a la espera de un par de partidos amistosos de cara al Preolímpico de 1999, que se jugaría en San Juan de Puerto Rico.

Ginóbili dormía en su habitación, a las 0.53 del ya 1º de julio cuando fue elegido. Desde la redacción de Olé, en Buenos Aires, se le avisó de la novedad al enviado especial del diario deportivo, Julián Mozo, encargado de comunicárselo a Lamas a la madrugada, quien se encargaría de darle la noticia al jugador en el momento oportuno.

El entrenador pergeñó un plan: juntar a todo el equipo durante el desayuno, comunicarle a Manu la buena nueva y cerrar con un aplauso general de los integrantes de la delegación. Mandó al jefe de la delegación a despertarlo y el dirigente, en su afán de pasar a la fama como mensajero, se adelantó a todos y le dio la noticia al bahiense.

Ya en San Juan de Puerto Rico, durante el Preolímpico de 1999, el enviado especial de Olé, Andrés Pando, entrevistó a Tim Duncan, integrante del seleccionado de Estados Unidos, que buscaba una plaza para los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Y le preguntó por la elección de Ginóbili.

“En serio me lo decís, no tenía ni idea, nadie me lo dijo. Esa noche del Draft me dediqué a dormir, me quedé en mi casa y no vi a muchas personas”, dijo el ala pivote.

  • ¿Y qué pareció? Es el número 5 de Argentina, la siguió el periodista.
  • No le presté mucha atención, pero debe tener condiciones, no cualquiera entra al Draft. Al único de los argentinos que recuerdo es al 7 (Andrés Nocioni) por la volcada que hizo. Remató Duncan, que tampoco hablaba mucho en esa época.

Manu fue el cuarto jugador argentino en figurar en el Draft, después de Jorge González (tercera ronda, número 54 por Atlanta Hawks, en 1988), Hernán Abel Montenegro (tercera ronda, número 57 por Philadelphia 76ers., en 1988) y Marcelo Patricio Nicola (segunda ronda, número 50 por Houston Rockets, en 1993).

El resto, ya en el siglo actual, en cuanto hazañas y récords, sobre la carrera de Manu todo está muy fresco y presente.

Nota de Marcelo Nogueira, periodista

 

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