(Foto: NBA)

La liga más importante del mundo está acostumbrada a jugar con estadios llenos. De esos que tienen capacidad para más de 15, 18 o 20 mil espectadores y uno, cuando ve semejante espectáculo, se pone a pensar que es imposible hacer eso, juntar tanta gente en el mismo lugar para ver lo que podría parecer para extraños un simple partido de básquet.

Sin embargo, a la hora de analizar la historia de este deporte y esta competencia en particular, podemos encontrar que esto no es más que lo normal para ellos, como si de algo cotidiano se tratara reunir a tantos espectadores en un pabellón. Entonces esto lleva a algunos interrogantes, como por ejemplo cuál fue el partido de temporada regular con más público en la historia de la NBA.

Por suerte, los estadounidenses conservan todos los registros habidos y por haber del deporte y esta pregunta tiene respuesta, una que puede dejar boquiabierto a más de uno. El encuentro con más espectadores en temporada regular tuvo a 62.046 personas presentes en el juego que enfrentó a Bulls y Hawks en el Georgia Dome de Atlanta el 26 de marzo de 1998, cuando ganó el campeón reinante por 89 a 74.

Si piensan que no había chances que eso fuera una cancha de básquet como las que utilizan habitualmente, están en lo cierto. El Georgia Dome de Atlanta era un estadio multipropósitos, pero que se usaba más frecuentemente para que hagan las veces de local los Atlanta Falcons, de la National Football League (NFL).

Este recinto, que fue inaugurado en septiembre de 1992 y demolido hace poco tiempo, en junio del 2017, estuvo un poco lejos esa noche de alcanzar su capacidad máxima. Era de 71000 espectadores para eventos basquetbolísticos, se extendía en 228 plazas más cuando de fútbol americano se trataba y podía alcanzar los 80.000 si las condiciones lo permitían.

Aunque pueda sonar también algo irreal, esta no fue la única vez que los Hawks disputaron un juego en el Georgia Dome. Lo hicieron desde 1997 hasta 1999, mientras era construido el Philips Arena, hoy conocido como State Farm Arena, pero nunca habían alcanzado ese número de espectadores. El gran motivo de esta cifra era la posibilidad que tenían los habitantes de esta ciudad, una de las más importantes en Estados Unidos, de poder ver por última vez en vivo y en su esplendor al más grande jugador de todos los tiempos, Michael Jordan, que una vez alcanzó su sexto título unos meses más tarde decidió retirarse por segunda vez.

Esa noche, el 23 terminó el juego con 34 puntos, siendo el máximo anotador del encuentro, además de aportar 5 rebotes y 4 asistencias. El que hizo el trabajo duro para los Bulls fue Dennis Rodman, que bajó 15 rebotes pero sumó solo 5 unidades al marcador de Chicago. Por el lado de los Hawks, contaron con el goleo algo más repartido, ya que cinco jugadores terminaron por encima de la decena de tantos aunque ninguno pasó de trece (Laettner, Mutombo, Blaylock, Smith y Corbin).

Nunca jamás, antes o después, un partido de la NBA contó con tantos espectadores presentes en un estadio. Si bien es cierto que no es el que más presentes tuvo en la historia general de la liga, lo es si solamente hablamos de los juegos normales de temporada (regular y playoffs) y no incluimos a este especial el hecho de que en el All Star de 2010 la cifra fue superada ampliamente. En el estadio de los Dallas Cowboys, también de la NFL, hubo 108.713 personas viendo el juego de las estrellas.

Nota: Emiliano Iriondo / Twitter: @emi_iriondo