(Foto: ESPN)

La camiseta de Chicago con el 23 estampado es la más vendida en la historia de la NBA y el culpable es ni más ni menos que Michael Jordan, dueño de 6 anillos de la liga e igual cantidad de MVPs de finales, entre otras tantas marcas históricas. Pero antes de que el mejor de todos los tiempos eligiera ese número, varios ya lo habían usado en la franquicia de la ciudad del viento.

Los Bulls llegaron a la liga estadounidense para la temporada 1966/67 y, pese a que no eran un equipo con aspiraciones al título en esos años, frecuentemente se ganaban el pase a la postemporada hasta mediados de la década del ’70. Luego de eso, su nivel cayó considerablemente ya que no tenían un líder dentro de la cancha del nivel de Jerry Sloan, quien ocupó ese lugar todo ese tiempo.

En el medio de todo eso, llegaron los primeros que se atrevieron a portar el 23 en su espalda. Y puntualmente fue Norm van Lier quien hizo la primera aparición de ese número para los Bulls en la temporada 1971/72. Inicialmente había sido drafteado por el equipo de Illinois en 1969, pero lo prestaron durante dos años a los Rochester Royals, donde llegó a ser el máximo asistidor en la 1970/71. Luego de algunos juegos más en ese equipo, volvió a los Bulls, donde mantuvo el 23 un tiempo hasta que finalmente se quedó con el 2.

Al haber jugado muy pocos partidos con el 23, no hay fotos de él portando ese dorsal (Foto: NBA)

El 11 de octubre de 1978 fue cortado por Chicago y quince días más tarde lo contrataron como agente libre los Milwaukee Bucks, que tres meses más tarde también lo dejaron en libertad. Curiosamente, tanto él como el entrenador de esos años de los Bulls, Johnny Kerr, fallecieron el mismo día: 26 de febrero de 2009.


Para el siguiente en la lista no hubo que esperar mucho, ya que en ese mismo curso en el que Van Lier llegó y dejó de lado la 23, la heredó Jackie Dinkins, un joven que fue drafteado al inicio de la temporada en la posición número 150. Sí, el decimocuarto pick de la novena ronda, ya que por ese entonces todavía se permitía llegar a esas instancias.

El joven Dinkins posando con el resto del plantel (Foto: Twitter)

El caso de Dinkins es algo particular, ya que su paso por la NBA fue realmente corto. Disputó 18 partidos entre el 19 de diciembre de 1971 y el 25 de marzo de 1972. En ese periplo promedió solo 2,5 puntos, 1,1 rebotes y 0,4 asistencias en casi 5 minutos dentro del campo de juego. Luego de eso siguió su carrera en Europa, más precisamente en el Rotterdam-Zuid Basketbal de Holanda entre 1972 y 1975, donde ganó un título y fue MVP y máximo anotador de la competición de los Países Bajos.

Luego fue al Liege Basket de la liga belga entre 1978 y 1980, donde su salud le puso fin a su carrera. Fue justamente en Bélgica donde le diagnosticaron un tumor cerebral y tuvo que viajar en reiteradas oportunidades a Boston para tratarse la enfermedad. Lamentablemente falleció el 7 de marzo de 1983 con solo 33 años de edad.


En 1971, mientras Van Lier se consolidaba como uno de los líderes del equipo pero ya con el 2 en su espalda, llegó un nuevo rookie al equipo que eligió el 23 para hacer su aparición en la liga más importante del planeta: Rowland Garrett. Este joven pasó más tiempo con ese número en los Bulls, ya que lo llevó entre la 1972/73 y principios de la 1975/76.

Rowland fue quien más tiempo portó el 23 hasta la aprición de Jordan,

Llegó por intermedio del draft de 1972, en el cual fue elegido en el puesto número 78. En su paso por esta franquicia se convirtió en un jugador de rol que poco a poco fue aumentando su importancia en el equipo y haciéndose un hueco en la rotación, pasando de 6 minutos de promedio en su primer año a 17 en la temporada 1974/75, la mejor suya en cuanto a participación. Por el lado anotador, pese a que fue enviado a los Cavaliers en noviembre de 1975 junto con Nate Thurmond a cambio de Eric Fernsten y Steve Patterson, alcanzó una media de 10,9 puntos por partido.

Tras esa primera experiencia en Chicago, no pudo recuperar su nivel en los Cavs y mucho menos en los Bucks, equipo al que perteneció durante poco tiempo en el cierre de la 1976/77. Luego emigró a Italia, donde jugó en la Serie A2 para el Pallalcesto Amatori Udine en la 1978/79 y el Brill Cagliari en la 1979/80. Garrett, a diferencia de los dos anteriores, está vivo y tiene una fábrica de fabricación de químicos en Mississippi.


El cuarto en la lista es justamente Eric Fernsten, quien debutó en el equipo el 6 de diciembre de 1975 ante los Trail Blazers. El de este pívot es otro caso de los que nunca pudo consolidarse en el equipo del estado de Illinois, ya que solo estuvo para la finalización de la temporada en la que llegó y la siguiente, la 1976/77, pero con la particularidad de que en ese curso cambió el dorsal y llevó el 41 en su espalda.

Fernsten tomó el número que dejó vacante Garrett (Foto: Robert Lewis/NBAE – Getty Images)

En su breve paso por los Bulls no tuvo mucha relevancia en el equipo y, en solo 38 partidos, promedió 2,8 puntos, 2,2 rebotes y apenas 0,7 asistencias. Su siguiente equipo no fue de la NBA, ya que siguió los pasos de Garrett y fue a Italia, donde formó parte del Mens Sana Basket Siena durante dos años. Luego de eso volvió a Estados Unidos para fichar en los Celtics, donde fue campeón de la temporada 1980/81 aunque con poco aporte para el título: 2,1 puntos y 1,4 rebotes en 6 minutos de juego.

En 1983 fue cortado por Boston y fichó como agente libre en los Knicks, donde estuvo una temporada. Luego de eso, antes de dar por finalizada su carrera, jugó en la CBA, una liga menor de básquet en Estados Unidos, en la cual jugó para tres equipos: Tampa Bay Thrillers, donde fue campeón; Staten Island Stallions y por último Albany Patroons, con el cual también pudo conseguir un título.


Tras varios años sin un 23 en el equipo, fue el turno de Ollie Mack de llevar ese número en su camiseta. Mack debutó en la NBA en la temporada 1979/80 pero con los Lakers, que lo eligieron en el draft de 1979 en el 25° puesto. En febrero de 1980 fue enviado junto con otras dos futuras elecciones a Chicago a cambio de Mark Landsberger.

Mack tuvo una mejor trayectoria en la CBA que en la NBA.

Ya en la franquicia de Illinois, tuvo la posibilidad de jugar bastante tiempo en cancha pero duró poco en el equipo debido a su bajo nivel y el 23 de octubre de ese mismo año fue cortado. Jugó solamente 26 encuentros entre finales de la temporada 1979/80 e inicios de la 1980/81 y promedió 7,2 puntos, 1,9 rebotes y 1,3 asistencias en casi 21 minutos dentro del campo de juego.

En noviembre lo contrataron los Dallas Mavericks, que lo tuvieron en el plantel hasta octubre del año siguiente. Luego de eso, pasó por varios equipo de la CBA antes de retirarse definitivamente del básquet profesional: Las Vegas/Albuquerque Silvers, Louisville/La Crosse Catbirds y por último Wisconsin Flyers.


El último en la lista antes de la llegada de Michael Jordan al equipo fue Mike Bratz, quien no pudo romper la lógica del destino y pasó sin pena ni gloria por los Bulls. Pese a que ya llevaba varios años en la liga (debutó en 1977 con los Suns), solo jugó en la temporada 1982/83 para Chicago y fueron muy pocos encuentros.

Bratz fue el que menos juegos disputó con la 23 en la espalda.

Solamente 15 apariciones con los de Illinois entre marzo y abril de 1983 le permiten decir que fue parte de la franquicia que conquistó la década del ’90, en los cuales alcanzó a promediar 2,6 puntos, 1,5 asistencias y 1,3 rebotes. Tras ese breve periplo por la conferencia Este, volvió al oeste para defender los colores de los Golden State Warriors por dos temporadas y los Sacramento Kings en la última, la 1985/86. Una vez retirado se dedicó a ser asistente de entrenadores, con paso por los Kings, Wizards, Cavaliers y posteriormente los Nuggets, donde hoy en día oficia de director de ojeadores.


Finalmente en 1984, con el tercer pick del draft de ese año, hizo su aparición Jordan para cambiar por completo la historia que el número 23 tenía en los Bulls. El jugador formado en universidad de North Carolina le dio al equipo incontables alegrías y, junto a Scottie Pippen, formaron la dupla de jugadores más importante de todos los tiempos, esa que le dio seis títulos repartidos en dos three-peats.

Como no podía ser de otra manera, el 23 fue retirado en Chicago, aunque se apuraron ya que lo hicieron en 1994 tras el primer retiro de «His Airness», lógicamente sin saber que volvería dos años más tarde para ganar más campeonatos de la NBA. A su regreso tuvo que utilizar el número 45, pero los directivos del equipo le permitieron volver al 23 porque, a fin de cuentas, sólo el podía usarlo.

Son solo cuatro los basquetbolistas que tienen sus números retirados en los Bulls: Jordan, Pippen (33), Jerry Sloan (4) y Bob Love (10), aunque podrían haber sido algunos más teniendo en cuenta la década gloriosa de los ’90. Sin embargo, de no ser por el máximo anotador en la historia de este equipo, probablemente el 23 no estaría colgado del techo del United Center de Chicago, ya que los cinco anteriores no hicieron méritos siquiera para ser recordados por sus desempeños individuales.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo