(Foto: NBA)

John Joseph Havlicek nació el 8 de abril de 1940 en Martins Ferry, en el estado de Ohio. En sus años como estudiante secundario empezó a desarrollar un buen físico para practicar deportes y se dedicó a hacer tres al mismo tiempo: además del básquetbol, también beisbol y fútbol americano. Sin embargo, cuando tuvo que elegir se decantó por el primero y continuó su educación en la Ohio State University.

En ese lugar tuvo la posibilidad de compartir cancha y entrenamientos con varios jugadores y entrenadores que posteriormente, al igual que él, transitaron por la NBA: Jerry Lucas (pasó por los Royals, Warriors y Knicks) fue su compañero de cuarto durante su estadía en dicha institución, Larry Siegfried también llegó a la liga en una primera ronda del draft, y el coach Bobby Knight, uno de los entrenadores con mayor cantidad de partidos ganados a nivel NCAA.

Tras su paso universitario dio el salto a la NBA de la mano de los Celtics, elenco al que perteneció durante toda su carrera. Fue elegido en el draft de 1962 por el equipo de Red Auerbach en la séptima posición de la primera ronda y desde su llegada se afianzó como uno de los aleros líderes de la liga, que tenía en Boston al gran dominador de la competición.

En el equipo de Boston formó una de las dinastías más importantes de la historia junto a nombres como Bill Russell; Tom Sanders; su compañero en Ohio, Larry Siegfried; Don Nelson y Paul Silas, entre tantos otros que supieron vestir la camiseta de los Celtics por aquellas épocas. Uno de los momentos más importantes en su carrera fue cuando en las finales de conferencia Este de 1965 logró un robo vital para vencer a los Philadelphia 76ers.

Faltando pocos segundos para el cierre del juego, y con los Celtics ganando por 110 a 109, Philadelphia había recuperado la pelota tras un mal pase de Russell, por lo que quedaba en ellos la posibilidad de quedarse con la victoria. Con la reposición desde la línea de fondo en campo rival, los 76ers estaban cerca de anotar la canasta para conseguir el triunfo, pero Havlicek fue más rápido de manos para interceptar el pase y privar a Philadelphia de la última bola para ganar el partido. Gracias a esa jugada se creó la frase «Havlicek stole the ball», una de las más importantes en la historia de la NBA.

Unos años más tarde, más precisamente en 1974, el alero tuvo un gran rendimiento individual que le permitió ganar el título y llevarse el MVP de las finales. Cuatro años más tarde, en 1978, Havlicek le puso punto final a su carrera como basquetbolista con uno de los méritos más grandes que una leyenda de los Celtics puede tener: es el máximo anotador de la franquicia con un total de 26395 unidades. Además de los ocho títulos, participó de trece ediciones del All Star Game, integró cuatro veces el mejor quinteto de la NBA y siete el segundo, y es de los pocos jugadores que fueron campeones de la NCAA y posteriormente de la liga más importante del mundo.

Tras su retiro fue contra la corriente y, al revés que muchos de sus compañeros y demás ex jugadores, no se dedicó ni a entrenar ni a ser comentarista en las cadenas de radio o televisión en las transmisiones de los partidos. Fue un tanto más visionario y desde sus primeros años invirtió en la cadena de comida rápida Wendy´s, lo cual posteriormente le permitió no volver a trabajar por el resto de su vida.

Lamentablemente, el año pasado Havlicek dejó de manera física este mundo. Fue el 25 de abril, cuando habían pasado pocos días de su cumpleaños número 79, que su cuerpo dijo basta y dejó de luchar. Durante varios años padeció Parkinson, pero sufrió también una patología agravante como lo fue una neumonía que lo había debilitado tres semanas antes de su deceso, según informó su ex compañero Bob Cousy.

En su legado también queda su dorsal 17, retirado por los Celtics en 1978, o el hecho de que es uno de los pocos jugadores que ganaron ocho o más títulos de la NBA (sus compañeros Bill Russell, con 11; Sam Jones, con 10; y Tom Heinsohn, Tom Satch Sanders y K. C. Jones, con ocho, son los otros). Esta lista demuestra la gran supremacía que tuvieron los Celtics en esa época y que ayudan a dimensionar la grandeza de ese equipo. Havlicek revolucionaba a sus compañeros entrando desde la banca y en muchas oportunidades era el dueño de la última palabra, o la última jugada, lo que reflejaba su importancia en el plantel.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo