Gregg Popovich, entrenador de los Spurs, Becky Hammon, su asistente, decidieron no arrodillarse durante el himno de Estados Unidos en la previa del juego ante Sacramento Kings. Los dos se pusieron la remera con el lema "Black Lives matter" pero no realizaron el acto que la mayoría de los protagonistas hicieron.

"Todo el mundo tiene que tomar una decisión personal. La Liga ha sido excelente al respecto. Todos tienen la libertad de reaccionar de la forma que quieran. Por cualquier razón que tenga, reaccioné de la manera que quería", dijo el técnico, que se graduó en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y que no quiso dar demasiadas explicaciones sobre su determinación.

DeMar De Rozan, la estrella de los Spurs, apoyó a sus entrenadores y se expresó en favor de la libertad de acción: "Con Pop y Becky no tengo dudas. Han mostrado su lado genuino y positivo. Sabes que Pop suele hablar. Y Becky ha estado en la primera línea, luchando por la igualdad desde que la sigo cuando jugaba en la WNBA. Todos tienen su propio derecho de hacer una declaración y no se puede arremeter contra nadie por no hacer lo que hace otro grupo. Estoy totalmente de acuerdo con lo que hicieron".

Popovich siempre mostró su descontento y criticó muchas acciones de Donald Trump y se ha expresado contra el racismo y el maltrato a los negros en EEUU: "Teniendo en cuenta lo que está sucediendo en nuestro país con la raza, siempre ha sido nuestro pecado nacional y siempre ha sido algo que nunca se ha enfrentado tan bien como debería. Es lógico mantener este impulso porque es una vergüenza nacional. Nos impide ser el país que deberíamos ser. Y nada podría ser más conmovedor que tener a todos los equipos aquí comprometidos a hacer declaraciones y dejar que se sepa que esto tiene que cambiar y no solo un poco", aseguró antes del encuentro.