José Vildoza, base de San Lorenzo, pasó este miércoles por el aire de Paso Cero, por UcU Web Radio. Habló sobre su cuarentena, sus comienzos en Maipú, su relación con Vaulet, el regreso de La Liga y, por supuesto, sobre anécdotas y cosas personales que poco tienen que ver con el básquet.

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Además de sus grandes actuaciones en las selecciones formativas, Vildoza tiene una enorme cantidad de títulos obtenidos a su corta edad, todos con la camiseta de San Lorenzo: campeón Supercopa de la Liga 2017, campeón Liga Nacional de Básquet 2018,, campeón Liga de las Américas 2018, campeón Supercopa de la Liga 2018. subcampeón Super20 de la Liga 2018, Copa Intercontinental (3° puesto) Río de Janeiro – Brasil 2019, campeón Liga de las Américas 2019, campeón Liga Nacional de Básquet 2019, campeón Super20 de la Liga 2019. “Nunca me puse a pensar en todas las cosas que gané”, reflexionó tras la lectura de su palmarés.

Su cuarentena, sin medias altas

«Extraño las medias hasta las rodillas. No sé dónde habrán quedado. En Libertad un amigo me prestó las medias y se las tomé prestadas de más. Cuando empecé en la Liga las empecé a usar y ya me compré varios pares. Me resulta raro verme sin las medias altas».

«Acá no tenía nada de ropa para entrenar, ni remeras, yo tengo todo en Buenos Aires, así que cuando vi que iba para largo le pedí a un amigo que me mande. Igual acá no me ve nadie sin las medias largas así que no hay problema».

«Tuve mis momentos en la cuarentena. Se hace difícil entrenar tanto tiempo en casa, se torna aburrido. Hace bastante que no le aflojé por suerte. Acá abrieron los clubes así que tengo un ratito para tirar al aro. El protocolo solo te permite una vez al día, 45 minutos, así que todos los días voy a tirar al aro después de hacer pesas, que también el club me prestó todos los elementos para que pueda hacer, y después voy a correr al parque. Maipú lo tengo a la vuelta, literalmente».

«Al principio hice la cuarentena con un amigo, que nos conocemos desde los 5 años. Me había ido a visitar a Buenos Aires, pero hacía mucho que no nos veíamos. Cuando pasó todo esto le dije que se venga para casa, y estuvimos dos meses, recuperando el tiempo perdido, jaja».

«Y después tuve momentos. Escuché mucha música, bandas nuevas, leí algún libro, ayudé a mi vieja, pinté una parte de la casa, cociné. Hice de todo, tortas, budín, facturas, que se yo, ya no sabía qué más hacer. Un budín para la merienda, que esto, que lo otro».

«Mi vieja me cocina lo que le pido, porque sino vuelvo rodando a Buenos Aires, así que trato de decirle yo qué me cocine, sino canelones, empanadas, papas fritas. No, no se puede. Cuando cocino yo, obviamente que no hago algo extravagante. Un wok, una carne al horno, cosas simples, pero me gusta, no tengo drama en ir a comprar todo, pelar la verdura, hacerlo. Me gusta».

«Tuve momentos que me cuidé, estuve dos meses entrenando fuerte, pero no tenés fecha de retorno, entonces se hace difícil. No es una excusa, entonces un permitido te das, te comés unos canelones de tu vieja un domingo a la mañana, te desayunas unas facturitas».

Maipú aun es parte de su vida

«La verdad lo tengo muy presente a mi club, tengo de fondo de pantalla la puerta del club. Tengo amigos que siguen yendo ahí, que juegan ahí, que dicen “esta noche vamos a ver tu partido”, y cada vez que vuelvo, voy a entrenar ahí, o paso a saludar. El hecho de venir para mi casa, venga por el lado que venga, sí o sí»

«Juampi Vaulet jugó un año en Unión Eléctrica, y casi lo traigo al club. Ese año jugamos el provincial de clubes, y Juampi se quería ir de Atenas, así que casi viene a Maipú, pero terminó en Unión Eléctrica, y cuando jugábamos, nos cagábamos a trompadas. Ya sabíamos que era el clásico, y veníamos hablando en la semana. Tres o cuatro veces hemos jugado, en Sub 15, Sub 17, y nos pegábamos, siempre. Pero era especial porque era el clásico». 

«Las inferiores son duras en Córdoba. Hace bastante no veo un partido, pero cuando yo jugaba había dos categorías, A y B, y la A era fuerte, estaban Instituto, Atenas, Hindú, Municipal, etc, siempre tienen buen equipo, buenos chicos. Las primeras también, siempre vuelven algún jugador. Este año en Bolivar, que estaba Ale Madera, estaba el Polo López, y salió campeón. Es fuerte, y las categorías de abajo también. No te digo que se pegaban hasta abajo de la muela, pero era dura». 

«No me molesta que me peguen. No te voy a decir que me gusta, porque a nadie le gusta que le peguen, después al otro día te duele todo. Si no me gustara me habría equivocado de deporte».

Los hábitos profesionales y su paso a Libertad

«No me costó hacer el clic al profesionalismo con la comida, es más, yo quería hacerlo, porque veía que todos estaban priorizando eso, estaba todo más profesional. Había estado con la Selección y había visto eso, y en Libertad, el último año o anteúltimo, vi que los chicos se cuidaban mucho. Ale Alloatti, Seba Vega. Con Seba arranqué, fuimos a una nutricionista y nos daba las viandas. Nosotros le dijimos mas o menos la idea que teníamos y así empecé. No me costó, porque como lo veía, quería hacerlo, quería probar para ver si me sentía mejor».

«En Libertad me gustó mucho cómo me trataron. Fuimos con Juampi (Vaulet). Habíamos ido a Sionista, y de ahí el “Mili” (Villar) nos llevó para Sunchales. Fuimos a la casa donde estaban los chicos reclutados y pegamos buena onda. En los entrenamientos nos trataron de 10. A mí personalmente me demostraron un interés que en otro lado no lo había percibido, o no lo había visto, pero lo sentí así, había otro tipo de interés. Me gustó la ciudad, me gustó el club, el club está buenísimo. Los chicos también, con quienes convivimos después cuatro años, apenas llegamos nos llevaron de acá para allá, a la pileta, a comer, a entrenar, a tomar una gaseosa a la noche. Estuvimos tres días acá y me encantó. Y el útlimo día tuve una charla con el Gringo Pelussi, y cuando me senté a hablar con el Mili le dije que quería ir a Libertad».

«Fueron muchos años, muchas cosas, muchos amigos. Yo terminé el colegio allá, me hice muchos amigos de la secundaria. Fue el primer club al que fui. No me quería ir, estaba muy cómodo y me quedaban dos años de contrato. Iba al club a la hora que quería, no tenía problemas con nadie, me quedaba hasta la hora que quería, era lo que quería hacer.  Era feliz. Cuando pasó todo lo que pasó y tuve que tomar la decisión me costó. Me costó pero no me quedaba otra. Siempre lo recuerdo con mucho cariño y tengo ganas de volver a jugar ahí».

«Los dos últimos años de colegio fueron… no quería ir. Porque los chicos de la casa no iban, y cuando íbamos al club, estábamos desde las 2 de la tarde hasta las 9. Entrenábamos con Sub 17, después la primera y después la Liga. Y a la mañana era otra cosa, porque iba la Liga, y hacían físico, hacían pesas, hacían fundamentos. Y una vez que no tuve clases fui y quedé sorprendido: ‘¿así entrenan?’. Ya lo había visto pero nunca había entrenado. Así entrenan a la mañana y yo estoy en el colegio, estos están entrenando como unos animales y yo en el colegio. Y una vez falté para ir a entrenar, y me dijeron: ‘¿qué hacés acá?’, ‘vengo a entrenar’, le dije. ‘Noo, vos tenes que estar en el colegio’, y a pesar de que insistí no me dejaron entrenar. Me agarró el Gringo al día siguiente y me dice: ‘¿Cómo no vas a ir al colegio? Yo le dije a tu vieja que lo ibas a terminar’. Era chico, tenía 16. Y no lo pude terminar, me queda una materia y me arrepiento. En el momento no te das cuenta, porque no vas, o vas a entrenar, o querés jugar al básquet. No gané ni nada, perdí porque ahora me queda una materia y podía haber terminado. Aparte después si querés estudiar algo si o sí tenés que haber terminado el colegio».

«Siempre quise estudiar educación física o ciencias económicas, desde chico, no sé por qué. Educación física quizás más por la rama del deporte, pero siempre me gustó matemática».

«Con Juampi (Vaulet) somos muy amigos, nos conocemos desde los 10 años, compartimos varias selecciones, vive a 15, 20 cuadras de casa, nos juntamos siempre. Íbamos a entrenar en el verano, veníamos al club, corríamos en el parque, andábamos en bici, estábamos todo el día juntos. Y cuando empezamos a compartir selecciones queríamos jugar juntos, y cuando fuimos a Libertad a los dos nos gustó, y él fue un año después. Cuando vino para las ventanas se quedó en mi casa en Buenos Aires. Es medio colgado con el teléfono, le mando un mensaje y me responde a los dos días. Me hace indignar, así que no le hablo jaja. Cuando estamos en Córdoba nos juntamos siempre a comer».

Dar el salto, jugar en Europa

«Lo de los equipos europeos fueron sondeos. Es media complicada la situación porque no tengo la ciudadanía, y tengo una cláusula en San Lorenzo. Sin la ciudadanía es medio complicado. Obviamente que quiero dar el salto, quiero jugar en Europa. Cuando el mili me dijo lo del Manresa estaba chocho, más que nada por ir a Europa y jugar con Juampi, pero tranquilo siempre. Se también que me falta la ciudadanía y es importante para jugar allá».

«Tengo la carpeta lista para entregar y hacer el trámite. La idea es viajar, estar en la ciudad 15 días, un mes, e iniciar el trámite desde ahí, que sería todo más fácil. La idea era viajar cuando termine la Liga, pero no se puede viajar, así que tengo la carpeta lista en la mesita de luz».

«Me sentí bien jugando contra los equipos europeos, pero es otra cosa la ACB, una de las mejores ligas del mundo. Se juega a otro nivel, otra intensidad, otro ritmo, que nosotros no estamos acostumbrados, entonces se sufre un poquito eso. Por ejemplo cuando jugamos contra el AEK en Brasil, lo sufrimos, un equipo que hacía presión toda la cancha, que corría, que tiraba step, que tiraba de 3, que ayudaba, que juega a otra intensidad que por ahí no estamos acostumbrados y eso lo mantienen los 40 minutos. Como cuando jugamos en Tenerife este año, que veníamos jugando bárbaro tres cuartos, y el último cuarto no pudimos aguantar la intensidad y perdimos por 20″.

«Tenés tiempo para todo en los viajes, para salir a dar una vuelta, conocer, comprar algo, tomar algo. Nosotros viajamos a los dos días en Tenerife, así que aprovechamos. Cuando llegas lo que menos querés hacer es salir a recorrer, sino que querés jugar. Fuimos a almorzar con Maxi (Fjellerup) y Fermín (Thygesen)».

«Un lugar que me impactó fue la Muralla China, es imponente. Subís en una punta, te parás y ves todo el recorrido, incluso arriba de las nubes. Es terrible. Encima lleno de gente, gente andando en bici. Nosotros fuimos y hacía un calor bárbaro. Los chicos que hablaban inglés se les complicaba, porque allá no hablan bien. Estaba medio complicado, pero no tuvimos problemas para nada. A mí me gusta conocer otros lugares, otras culturas, estuvo muy bueno ese viaje». 

«Lo de Cleveland también estuvo buenísimo. Conocimos la cancha, el lugar donde entrenan. Esa experiencia estuvo muy buena. Estar en la cancha principal donde juegan. Llegamos y decíamos: ‘Che… acá jugó LeBron, se ponía el aro hasta acá’, y estábamos tirando nosotros ahí. Ir al predio de entrenamiento, las instalaciones, las canchas, las tecnologías, las piletas. Poder haber visto todo eso desde adentro fue una experiencia muy linda. Había algunos que ya habían ido, y ya sabían que había».

«Tienen todo lo último, todo lo mejor, todo a disposición de los jugadores. No se si me llamó la atención porque es lo que hay que hacer, pero por otro lado tenían cámaras con reconocimiento facial atrás de los aros. En los predios el parquet era el mismo que en la cancha principal. El gimnasio, la pileta, la sala de recuperación, los vestuarios. Atrás del gimnasio está el buffet para que coman después. La sala de videos, que es como el Gran Rex de acá de Córdoba. Y todo así. 200 oficinas con tablets, computadoras, y todos ahí trabajando».

El regreso de La Liga

«Me parece buenísimo que se juegue en Córdoba. Tenemos la necesidad de volver sea donde sea, con protocolos. Está demostrado que se puede hacer, están jugando en todos lados. Necesitamos volver, así que sea donde sea va a estar buenísimo. Estoy chocho que sea acá, porque es cerca de casa, aunque no pueda salir, que no me va a ir a ver nadie (ojalá que sí), pero estar en Córdoba me gusta mucho».

«Cuando tengo varios dias vuelvo. No soy de volver mucho. Pero sí para los recesos, si hay 4/5 de descanso, si hay ventanas, recesos, no vuelvo mucho. no me gusta estar 2 o 3 días y tener que volverme, me pone triste. No llego a ver a todo el mundo ni hacer las cosas que quiero hacer, entonces prefiero quedarme allá y volver con más tiempo a hacer todo».

Lo importante: rock, freestyle, disfraces y viajes en el tiempo

«Me gusta mucho la música, los Redondos, Charly García, Almafuerte. A Almafuerte fuí a verlos, pero a los Redondos casi voy a verlos a Olavarría, y a Charly tampoco, pero me encantaría».

«Volví a ir a un recital el año pasado, que fui a ver a Almafuerte dos veces. Y desde que me fui que no iba a un recital. De los 13 a los 15 años habré ido a 15 recitales de Almafuerte, Cosquín Rock. Íbamos con el padre de un amigo, y éramos 4 o 5 con él, yo era el más chico. He ido a ver a O’Connor, Capitan Blue y ahí sí me metía al pogo. La primera vez que fui a un recital no. Fui a un Cosquín Rock y estaba tocando Tren Loco, y cuando llegamos había uno que no era de ahí, no sé de qué banda venía, estaba lleno de tachas, todo medio raro. Y llegó así y se puso a revolear los brazos y le metió un codazo a uno. Recién llegábamos nosotros. Acá en la nariz, pa, sangre, al piso, arriba mío. Y dije que no me metía ni en pedo ese día. Después te va llevando sola la gente, pero apenas llegué dije para qué vine acá, me quedé tres horas parado al lado del padre de mi amigo. Pero después me metí siempre al pogo. Y ahora las dos veces que fui, la primera me quedé parado al costado. Con mis amigos siempre escuchábamos Almafuerte de chico, entonces estaba un poco emocionado, y la segunda vez me quedé ahí adentro. Hace mucho no lo veía a Iorio, está más viejo jaja».

«Al principio no me gustaba el tema del Freestyle, no me llamaba la atención y ahora nos juntamos con mis amigos a ver alguna batalla. Me parece creativo el hecho de improvisar, de tener un beat de fondo y que se puedan expresar. Cuando empecé a ver a Wos, a Papo, me empezó a gustar. Hay uno de los chicos que tiene un micrófono pero es re dificil, no te sale ni a palos».

¿De qué se disfrazaría si tuviese una fiesta? «Tengo varios disfraces. Creo que me disfrazaría de Batman o de alguno de Ed, Edd y Eddy. Te iba a decir de Bob Esponja, pero ya vi varios, podría ser Patricio o Calamardo. Soy fanático de Coraje, el perro cobarde. Me ví todos los capítulos en la cuarentena. Me encanta ver los dibujitos de antes, sobre todo de Cartoon».

¿A dónde viajaría en el tiempo? «A los 90. Entre el 88 y 92, para poder ver a todas las bandas de heavy internacional. Siempre quise vivir esa época, ver AC/DC, Metallica, Motley Crue, Queen, todo».

Foto: Prensa BCL Américas.