(Foto: NBA)

En toda la historia de la NBA, hay una larga lista de jugadores que tuvieron la fortuna de alcanzar la gloria al ganar el título de la liga más importante del mundo. Muchos de ellos pudieron hacerlo por segunda vez en el mismo equipo u otro, pero solo cuatro lo hicieron por tercera vez (o más) en igual cantidad de franquicias y uno de ellos es Danny Green.

El escolta, que forma parte del certamen desde 2009 cuando fue drafteado en el puesto 46 por los Cleveland Cavaliers, tiene una extensa carrera y desde ese entonces formó parte de grandes equipos que lograron levantar el trofeo Larry O’Brien. En su caso fueron los Spurs del Big-Three junto a Pop y Leonard, luego los Raptors de la temporada 2018/19 en la que lograron doblegar a los Warriors y, en el último curso, los Lakers de LeBron, Davis y compañía.

Puede resultar curioso que en más de 70 años sean tan pocos los que tienen esa marca, pero lo cierto es que por algo es tan reducida la nómina y los que la integran son basquetbolistas con una gran importancia en el juego de sus equipos. Y de hecho, Green es el primero que lo logra habiendo ganado un solo título en cada elenco.

El primero fue John Salley (’89 y ’90 con los Pistons, ’96 con los Bulls y ’00 con los Lakers), el segundo Robert Horry (’94 y ’95 con los Rockets, el posterior three-peat de los Lakers y con los Spurs en 2005 y 2007), y ahora él y LeBron James se meten en el mismo año, aunque el hombre nacido en Akron, Ohio, lo alcanzó en su cuarta consagración (Heat en 2012 y 2013 además del título con los Cavs en 2016).

Pero hablando exclusivamente de Green, su primer anillo llegó de la mano de San Antonio Spurs. En la franquicia texana, donde estuvo desde 2010 hasta 2018, logró ganarse rápidamente un lugar en el quinteto inicial y para 2012 ya era el escolta titular, teniendo a una leyenda del equipo como Manu Ginobili detrás como el sexto hombre, por lo que no podía bajar el nivel si quería mantener su puesto.

Pese a que no lograron ganar las finales del 2013 ante Miami, donde estaba justamente LeBron, el equipo logró una rápida recuperación para ir por el título a la siguiente temporada y lo lograron ante precisamente el mismo rival, el Heat. Pese a que el escolta tuvo menos participación en el equipo, fue una pieza vital cuando estuvo en cancha, sobre todo en el aspecto del tiro de larga distancia, su principal arma en ofensiva.

Tras varios años en el equipo le llegó el turno de emigrar a Toronto en una operación que incluyó a Kawhi Leonard para obtener a DeMar DeRozan. En el equipo canadiense logró reencontrarse con el protagonismo que había perdido en sus últimos años en San Antonio y volvió a conformar un equipo ganador, siendo el respaldo de Leonard junto a Siakam, Gasol e Ibaka.

Sin embargo, al igual que Kawhi, el periplo por los Raptors era meramente para tener un lugar donde mostrarse de cara al futuro, que era la agencia libre. Y le llegó el turno ahora sí de separarse del jugador con el que había logrado los dos anillos de su carrera, aunque no fueron lejos: Green eligió a los Lakers y Leonard a los Clippers, ambos en Los Angeles.

A principio de temporada 2019/20 la gran incógnita pasaba por qué equipo angelino lograría dominar en el Oeste y hacerse de un lugar en las finales. El escolta de 32 años se metió en el equipo como si hubiera estado ahí toda la vida y volvió a quedarse con la titularidad en un plantel en el que, desde un primer momento, parecían no existir las posiciones tradicionales.

Con el correr de la temporada fue elevando sus cifras y, pese a que la pelota pasaba principalmente por las manos de LeBron y Davis, Green aprovechaba cada instante que la naranja pasaba por él para ganar en confianza y aportar desde el tiro. Ya en postemporada logró elevar sus cifras de tiro levemente y además de lanzar más lograba hacerlo con más efectividad que en temporada regular. Pese a que en el quinto juego de las finales malogró el tiro que podía darle a los suyos el título, tuvo una gran producción en el sexto y borró definitivamente los comentarios infundados de que no merecía su lugar en el equipo.

Tres títulos, dos de manera consecutiva y todos con diferentes franquicias dejan ver que Danny Green no es un jugador cualquiera. A lo largo de los últimos años demostró que puede ser una gran pieza para un equipo que no tiene los mejores valores desde el lanzamiento de larga distancia, tan útil en estas épocas, y además un experimentado jugador que, pese a tener pocos minutos en ciertas ocasiones, sabe aprovecharlos de la mejor manera. Quizás sea un jugador de rachas dentro de un mismo juego y hasta pueda fallar tiros clave, pero algo habrá hecho para que un jugador como LeBron James confiara en él y le diera la chance de ganar un anillo con un buzzer-beater.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo