Liga Nacional, entre la resistencia y la emigración

¿Cuánto cambió nuestra Liga Nacional desde el punto de vista del jugador nacional en los últimos tres años? En este informe, las modificaciones más salientes en cuanto a recursos disponibles en los equipos.

Fotos: Matías García y Demián Scheidler para La Liga Contenidos

Sabido es que la Liga Nacional de Básquetbol sufre habitualmente salidas de su competencia a otros países. Incluso hay jugadores que, ya sea por nivel, edad, decisión personal, o simplemente porque desean disminuír su nivel de exigencia, eligen bajar a la Liga Argentina (ex TNA), a la Liga Federal (ex Torneo Federal) o incluso vuelven a los clubes que los vieron nacer, despuntando el vicio en sus localidades de nacimiento o crecimiento. Cuestiones al margen, hablamos de una competencia netamente exportadora de talento.



Dicho esto, esa tasa de exportación se ha incrementado quizá más que en otras temporadas, entre la pandemia de Covid-19 (que negó la chance de competencia durante varios meses) y la situación económica del país. Ha sido sumamente importante la cantidad de jugadores que han competido en otras ligas (ya sea nacionales o internacionales) en relación a la temporada 2018-2019, hace tan sólo tres años. A la hora de ver el número global, el porcentaje de jugadores nacionales que se mantiene en la máxima competencia es de un 55%. Un 18% lo sigue haciendo en el mismo club, mientras que el 37% restante se mantiene en la Liga, aunque en otra institución, distinta a la de aquel momento. Todo esto, analizado en un universo total de 222 jugadores nacionales.

Para realizar esta evaluación, se tomaron en consideración no sólo el curso mencionado, sino todos los jugadores nacionales, sin importar su ficha: mayores, menores de 23 años y juveniles. Asimismo, el análisis se realizó sólo sobre los elementos nacionales, no considerando extranjeros, más allá que los clubes argentinos son cada vez más formadores de juveniles de otros países, especialmente de Sudamérica. También se debe considerar que cuatro equipos de aquella temporada ya no forman parte de ésta; hablamos de Bahía Basket, Estudiantes de Concordia, Libertad de Sunchales y Quilmes de Mar del Plata.

Hay dos equipos que mantienen cinco jugadores de aquella campaña; se trata de Peñarol de Mar del Plata y Regatas Corrientes. Los de la costa bonaerense aún cuentan en sus filas con Lucas Gorosterrazú, Tomás Monacchi, Joaquín Valinotti, Ignacio Bednarek y Nicolás Franco, en tanto que el elenco ‘Fantasma’ sigue teniendo en la plantilla a Paolo Quinteros, Marco Giordano, Juan Arengo, Joaquín Marcón e Ignacio Marco. San Martín de Corrientes repite cuatro nombres (Matías Solanas, Franco Méndez, Rolando Vallejos y Franco Alorda), mientras que Obras también cuenta con cuatro elementos de aquella campaña (Pedro Barral, Luca Valussi, Franco Smaniotti y Lautaro Berra), aunque con dos salvedades: Pedro Barral emigró y volvió esta temporada al club, mientras que Lautaro Berra no participó de aquella campaña por estar lesionado, aunque se mantenía como jugador del club del barrio de Nuñez.

También hay casos a la inversa; tanto Atenas como Comunicaciones de Mercedes no repiten a un solo nacional desde esa temporada (y las cabezas de los cuerpos técnicos tampoco son las mismas). Mientras tanto, el campeón de aquel curso, San Lorenzo, sólo repite a Facundo Rutemberg en sus filas, teniendo en consideración que aquella campaña de los de Boedo fue en la que más cantidad de foráneos utilizaron (Dar Tucker, Donald Sims, Jerome Meyinsse, Joel Anthony, Mathias Calfani, Tyrone Curnell y Ramón Clemente).

Dentro del análisis, se observa que Boca Juniors es el equipo que contaba en aquella temporada con mayor cantidad de nacionales que siguen jugando en nuestra Liga Nacional (ocho), aunque ya no con el elenco de la Ribera. Ellos son Eric Flor, Matías Sandes, Alejandro Konsztadt, Lucas Gargallo, Bruno Sansimoni, Agustín Facello, Agustín Barreiro y Tomás Pereyra. En la vereda opuesta se encuentran San Lorenzo (Nicolás Aguirre) y San Martín de Corrientes (Tomás Zanzottera).

Dentro de los equipos cuyos jugadores ya no pertenecen a ningún elenco de Liga Nacional, arriba de todo se observa a Libertad de Sunchales, con 10 jugadores, no sin antes realizar una aclaración: algunos de esos chicos permanecen en el club, aunque obviamente jugando Liga Argentina con el cuadro santafesino. Otro de los equipos actualmente en la segunda categoría, Quilmes de Mar del Plata, se encuentra segundo con ocho, al igual que San Lorenzo y San Martín de Corrientes.

Por último, se registran cuatro retiros de la actividad profesional, sin contar dentro de ellos el caso de Maxi Stanic, quien permanece con sus destellos de magia como parte de Defensores de Hurlingham en la Liga Federal.

Es sabido que nuestra competencia es propensa a realizar contratos anuales, de sólo una temporada, en gran parte de los vínculos profesionales con los jugadores. Y si bien se entiende que las economías de los clubes muchas veces no son lo suficientemente fértiles para planear proyectos a mediano y largo plazo, sí se considera que la falta de identificación de los hinchas con buena parte de los jugadores de su equipo puede no sólo afectar el rendimiento deportivo, al estar en constante adaptación de elementos año tras año, sino también en la compañía que el hincha le hace a su club en la cancha, partido a partido.

Ejemplos como los de Marcelo Milanesio y Héctor Campana en Atenas, el de Leonardo Gutiérrez y Facundo Campazzo en Peñarol, o el más reciente de Nicolás Aguirre y Marcos Mata en San Lorenzo, no sólo se han visto exitosos por los resultados deportivos, sino también por la identificación del hincha con el jugador emblema, cosa que en muchos casos suele faltar en nuestra liga, al margen de los resultados. También es necesario plantearse cuántos de esos jugadores que han emigrado (en varios casos, a ligas del exterior) podrían jerarquizar nuestra competencia. No hablamos de las estrellas de primer nivel internacional (Campazzo, Laprovittola, Deck, etc.), sino de aquellos elementos importantes que, buscando mejores contratos o una mejor experiencia de vida, han emprendido viaje a otras latitudes, no sólo a Europa sino también dentro de América Latina, incluso jugando en Japón.

Javier Juarez | @javierdm101

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