El amanecer y el atardecer. Uno aparece, el otro se esconde. El acontecimiento ocurre todos los días. A veces más rápido, otras más lento. A pesar de la monotonía, el evento no pierde su magia. Una belleza total. Un milagro. Mirarlo es como un hechizo que atrapa a cualquiera.

Los playoffs de la NBA también transcurren todos los años y jamás se disipa su encanto. Aunque esta temporada esa maravilla es aún mejor. La paridad en ambas conferencias es absoluta y todavía no hay un candidato claro, más allá de la supremacía que muchas franquicias mostraron en la regular. 

Afortunadamente la postemporada tendrá sabor argentino y el primer equipo que competirá será Minnesota Timberwolves. No en los playoffs en sí, sino en el play-in, ese torneo preliminar en el que los que terminaron en el séptimo y octavo puesto del Oeste y el Este tendrán dos chances de ganar el juego y clasificarse a la instancia decisiva, a la vez que los novenos y décimos deberán vencer en dos ocasiones a los mencionados anteriormente para lograr el pase a la siguiente fase.

Leandro Bolmaro llega al cruce luego de un excelente cierre de campaña, en el que aportó lo suyo desde la defensa ante los Bulls y terminó el encuentro con 11 puntos (1/1 en triples), cuatro asistencias y tres rebotes en 17:54 minutos. 

Minnesota, por su parte, finiquitó de gran forma el último periplo antes de las eliminatorias y logró colocarse en la séptima posición con un balance de 46 victorias y 36 derrotas en la primera temporada completa de Chris Finch como entrenador en jefe y con Pablo Prigioni nuevamente siendo parte importante del cuerpo técnico como coordinador ofensivo.

El cordobés dejó excelentes sensaciones contra Chicago, pero su situación en los próximos días posiblemente vuelva a ser la misma que en los partidos anteriores. Por ejemplo, ese fue su único juego en abril, ya que no salió del banco frente a San Antonio, Washington y Houston, y directamente no se cambió ante Denver. 

Los Timberwolves, en otra cuestión, arriban a la cita conformando un sistema que paulatinamente logró encontrar su balance en ambos costados, luego de tener diferentes lapsos en los que eran sobresalientes en ataque y deplorables en defensa, y viceversa. 

Cerraron la temporada como el octavo mejor ataque (114,3) si se tiene en cuenta el rating ofensivo (puntos permitidos cada 100 posesiones) y se posicionaron como la decimotercera defensa más sólida (111,7) si se evalúa el rating defensivo (tantos concedidos cada 100 posesiones). 

Es un equipo que ataca muy rápido, utiliza muchísimas posesiones (cerró la 2021/22 como el primero de la NBA en ritmo con 100,9), puede enloquecer a cualquiera cuando se concentra atrás y confía en sus estrellas jóvenes hasta el hartazgo. 

Karl-Anthony Towns, Anthony Edwards y D´Angelo Russell son los tres mosqueteros que dieron un paso al frente esta temporada, junto con jugadores de rol de gran calidad defensiva como Patrick Beverley, Jaden McDaniels, Naz Reid y Jarred Vanderbilt, y talento ofensivo como Malik Beasley y Jaylen Nowell. 

Enfrente están los Clippers, un conjunto que recuperó en las últimas semanas a Paul George y Norman Powell, tiene uno de los entrenadores más estrategas del momento (Ty Lue) y sabe muy bien cómo explotar las deficiencias del rival gracias a su capacidad de adaptación y la experiencia de venir compitiendo en postemporada hace un puñado de temporadas. 

De ganar los Timberwolves en el primer partido accederán directamente a los playoffs, en una llave en la que tendrán un duelo durísimo ante los jóvenes, divertidos y consistentes Grizzlies. 



Leandro Bolmaro será el primer argentino en decir presente en la postemporada 2021/22 de la NBA y en el país la ansiedad se acrecienta minuto a minuto. La expectativa es absoluta y, ojalá, no sea la única vez que le toque vivir esto al cordobés. 

Nota: Ignacio Miranda | Twitter: @nachomiranda14

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