Foto: FIBA

En un estadio completamente colmado, la Selección Argentina fue en búsqueda de su revancha, con el título que se le escapó en la edición 2017 en el Orfeo. Y llegó, claro que no sin sufrir, porque después de un gran inicio, a la celeste y blanca se le cerró el aro, pero logró llevarse la victoria 75 a 73 y se consagró en el torneo continental.

Y la celeste y blanca salió a comerse la cancha; acompañada por alguien a quien realmente iba a necesitar en el encuentro: la efectividad desde el perímetro. Esa que se había negado en el duelo contra los Estados Unidos, se hizo presente desde el mismo arranque del juego, donde la albiceleste se adueñó de las acciones a puro bombazo; algo que padeció el local (con 1/8 en ese rubro).

Los dirigidos por Prigioni disfrutaron de un goleo repartido y un gran planteo táctico de parte del entrenador, que comprendió por dónde debía pasar la defensa nacional para aprovechar las ventajas. A puro pase extra y salidas en contragolpe, Argentina alcanzó a sacar la máxima de 15, intentando mantener la diferencia hasta el cierre de la primera mitad, que finalizó 38-48.

A la vuelta de los vestuarios, los locales salieron con otra intensidad. Tres bombazos consecutivos le sacaron la modorra al equipo, que se mostró con una nueva energía y rápidamente se puso a tiro (48-51). Brasil hizo el partido mucho más físico, cerrando los caminos al aro y ajustando la marca en la primera línea, cortando la línea de pases, algo que hizo muy bien la celeste y blanca en la primera mitad. La efectividad desde el perímetro no fue la misma, y Argentina sólo pudo sumar desde la línea de libres (tuvo sólo 2 conversiones de campo en el parcial) y logró mantener la diferencia a fuerza de buenas defensas, terminando con 67 a 60 a su favor.

El arranque del último parcial fue una pesadilla, la Selección estuvo cinco minutos sin convertir de cancha, tiempo en el que Brasil logró igualar las acciones (67-67); dejando todo para definir en la chiquita. Argentina encontró los puntos que le faltaron de la mano de Nicolás Laprovittola, Deck y Delía, bajo la conducción de Facundo Campazzo, que volvió a cumplir en el cierre.

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