El Templo del Rock volvió a teñirse de azul y oro para recibir la definición de la Basketball Champions League. En un juego controlado totalmente por Boca, que se sacó la espina de la última final y se quedó con el trofeo más importante del continente por primera vez en su historia. Los de Casalanguida tuvieron un planteo perfecto ante Franca y se llevaron el juego por 86 a 72.
Los nervios se notaban en cada persona que llegó al Templo del Rock con los colores de Boca, o al menos eso parecía hasta que inició el juego, porque los Xeneizes salieron concentrados al rectángulo de juego, con el objetivo muy claro. La presencia de Cáffaro en la pintura fue una de las claves, sumado al rol de Scala, que rápidamente se despachó con cuatro triples. Pero lo mejor del equipo argentino vino desde el lado defensivo. Tanto en el hombre a hombre como en la zona logró sus objetivos. La efectividad desde el tiro de tres de los brasileños preocupó en los minutos iniciales (5/10). A medida que pasaron los minutos el 50% fue decayendo. En el segundo cuarto, optó por un equipo más bajo, sin Cáffaro ni Langston en el rectángulo de juego. El aporte de la velocidad fue clave en ese tramo, ya que Boca impuso un altísimo ritmo de juego que le permitió sacar la máxima de 10 (37-47).
Franca mejoró la defensa de primera línea, y Boca empezó a sufrir ofensivas trabadas, obligado a tomar lanzamientos sobre el reloj de 24 segundos. El Xeneize pareció entrar en el juego de Franca. Se habló de más y durante varios minutos todo se volvió extremadamente hablado. Fue el momento donde la visita aprovechó y pudo recortar con un parcial breve (45-51). Pero, cruzada la línea de la mitad del tercer cuarto, Boca cambió el chip. La presión alta liberó a Cáffaro en la pintura y pudieron volver a aprovechar las caídas del interno. El moño del parcial lo puso Stenta con un triple desde la esquina que marcó la diferencia de 13 puntos (53-66) de cara a los últimos diez.
Un cierre azul y oro para festejar en Núñez
El inicio de los cuarto parcial Franca se cargó rápidamente de faltas (estaba en penalización a dos minutos y medio), ya que no encontró soluciones defensivas a la presencia de Cáffaro cerca del aro. El interno supo capitalizar desde la línea de libres para seguir estirando la diferencia. Si bien la diferencia no llegó a estirarse a un número irremontable, el ritmo de juego siempre fue impuesto por el dueño de casa. Los de Casalanguida no se desesperaron en ningún momento. La figura de Scala se acrecentó a cada minuto, al igual que pasó con cada jugador que pisó el parqué en los últimos diez. No había vuelva atrás. Boca se consagraría por primera vez en la Basketball Champions League.



