Los New York Knicks tuvieron una de las mejores noches de su historia. Quizás la mayor. Una remontada de 29 puntos que parecía imposible. Lograron que el Madison Square Garden pase de una calma llamativa a uno de los máximos estallidos que se vio en la NBA. Todo en la misma noche. Un triunfo que recordarán por 107-106 para poner el 3-1 ante los Spurs. Quedaron a un pasito de cortar la sequía de 53 años y ser campeones por tercera vez.

Los Spurs parecían destinados a tener un triunfo cómodo en la primera mitad. Ejecutaron a un nivel altísimo en ataque. Conectaron 14 triples, mientras que defendieron a un altísimo nivel. No necesitaron del mejor Víctor Wembanyama (24 puntos y 13 rebotes) porque tuvieron a un perímetro encendido. Devin Vassell (18), Dylan Harper (21) y De’Aaron Fox (18-5-7) combinaron 10 de los 14 aciertos exteriores. Del otro lado, unos Knicks perdidos y con pocas ideas. Que aguantaron por los chispazos de Brunson (36), pero que encontraron poco por fuera de él. Así, los texanos se fueron al descanso con un 76-49 que parecía lapidario, la mayor diferencia en una primera mitad en las finales.

Nueva York encontró la reacción después del descanso y cambió por completo la dinámica del partido en el tercer cuarto. OG Anunoby fue uno de los primeros en encender al Madison Square Garden con un triple tras asistencia de Josh Hart y luego sumó una volcada en transición, mientras los Knicks empezaban a descontar la diferencia. Jalen Brunson también tomó protagonismo con un triple desde el eje y un lanzamiento en retroceso que le dio mayor fluidez ofensiva al local.

Aunque San Antonio logró sostener la ventaja al cierre del período, el desarrollo ya mostraba otro escenario. Los Knicks comenzaron a sentirse cómodos desde el perímetro con conversiones importantes de Anunoby, Hart y Brunson, además de una mejor circulación ofensiva que tuvo a Karl-Anthony Towns como generador en varias posesiones. Del otro lado, Devin Vassell respondió con un triple oportuno tras pase de Stephon Castle para frenar momentáneamente el impulso neoyorquino.

En el último cuarto, Nueva York elevó todavía más la intensidad defensiva y encontró respuestas rápidas en ataque. Mitchell Robinson bloqueó una penetración de Victor Wembanyama y esa jugada terminó funcionando como un punto de inflexión. José Alvarado castigó desde el perímetro y Mikal Bridges apareció atacando el aro para seguir recortando la distancia.

La presión del local fue creciendo con el correr de los minutos. Towns convirtió una bandeja para dejar el partido 97-88 y poco después Anunoby volvió a castigar de tres tras asistencia de Brunson, obligando a San Antonio a detener el juego cuando la diferencia se había reducido a apenas cuatro puntos. El Garden volvió a meterse de lleno en el encuentro y el cierre quedó completamente abierto.

Alvarado volvió a conectar desde larga distancia y los Knicks quedaron a una sola posesión. A falta de 53 segundos, Brunson atacó la pintura y anotó un flotante que puso a Nueva York al frente por primera vez en el tramo decisivo. Sin embargo, San Antonio respondió inmediatamente desde la línea de libres con Stephon Castle para mantener el suspenso hasta la última jugada.

La definición llegó prácticamente sobre la bocina. Tras un rebote ofensivo cerca del aro, OG Anunoby apareció para convertir una bandeja después de un tip y selló el 107-106 definitivo. Así, los Knicks completaron una remontada impactante frente a su público y cambiaron por completo el rumbo de la serie.

Foto: New York Knicks.