(Foto: Complex)

Cuando uno escucha el apellido Curry, al instante le llega a la cabeza a Stephen lanzando triples o ganando partidos en el último segundo. Posteriormente llega la imagen de su hermano Seth vistiendo la camiseta de los Mavericks esta temporada o los Trail Blazers en la anterior, cuando se cruzaron en las finales por el título de la conferencia Oeste.

El amor de ambos hacia la naranja tiene un origen, que es el haber visto a su padre ser el pionero de la familia en el mundo NBA. Wardell Stephen, o simplemente Dell, como es más conocido, disputó ni más ni menos que 16 temporadas en la liga estadounidense. En esos años pasó por Utah, Cleveland, Charlotte, Milwaukee y Toronto. Como reconocimiento más importante recibió el premio a mejor sexto hombre de la temporada 1993/94, cuando vestía la camiseta de los Hornets.

En su etapa universitaria en Virginia Tech fue cuando conoció a Sonya Adams, su esposa desde 1988, año en el que nació su primer hijo, Stephen. Ella también solía frecuentar los espacios deportivos de dicha universidad y, además de básquet, también practicaba atletismo y vóley, siendo este último en el que mejor rindió. En efecto, era la jugadora más destacada del plantel y recibió, en su temporada junior, varios premios individuales correspondientes a la conferencia Metro.

Producto de esta relación llegaron al mundo Stephen, en 1988; Seth, en 1990; y Sydel, en 1994. El primero es lógicamente el más famoso del clan por todos los logros alcanzados. Tres títulos NBA, dos MVP de temporada regular, seis veces All Star, bicampeón mundial con el Team USA y muchos otros reconocimientos más que adornan una de las mejores carreras en la historia de la liga.

Por su parte, Seth es el hermano del medio. Su paso por la NBA no fue tan fructífero como el de su hermano mayor y, en cambio, tuvo que pasar más tiempo en los equipos de la G-League antes de poder terminar de afirmarse en la liga mayor. Desde que apareció en 2013 pasó por seis franquicias: Memphis, Cleveland, Phoenix, Sacramento, Dallas (donde está actualmente) y Portland.

Y Sydel es la hermana menor de la familia Curry. Ella nació en octubre de 1994 y decidió seguir los pasos de su madre en el voley. Su formación inició en la Charlotte Christian High School, donde destacó como armadora y ganó el premio a mejor jugadora de su división. Ya en la universidad formó parte del equipo de Elon University, donde estudió psicología gracias a la beca recibida por el vóley. En su primer año sufrió una lesión que la dejó fuera por el resto de la temporada, pero en su regreso pudo establecerse como una de las mejores jugadoras de la conferencia. Lideró la CAA en asistencias en su último año pero una vez más las lesiones la dejaron fuera por un tiempo y decidió retirarse para poder terminar de estudiar.

La historia de la familia con el deporte podría terminar acá, pero no es así debido a que Sydel está casada con Damion Lee, basquetbolista que juega de escolta y que tiene contrato dual entre la franquicia de los Warriors en la NBA (Golden State) y la de la G-League (Santa Cruz). Lee tuvo un breve paso por los Atlanta Hawks en la temporada 2017/18, donde jugó 15 partidos, para luego recalar en el equipo de la bahía. En el elenco de su cuñado Steph, lleva disputados 81 juegos, 36 como titular, con promedios de 9.6 puntos, 3.7 rebotes y 1.8 asistencias.

Está más que claro que los Curry llevan el ADN del deporte en sus venas y fueron prácicamente diseñados para practicarlo al más alto nivel. Por si fuera poco, Steph podría seguir el legado, ya que junto a su esposa Ayesha tuvo dos hijas, Riley y Ryan, y un hijo, Canon.

La más grande lo acompaña siempre que puede a los juegos que él acude y hace algunos meses presenciaron juntos un partido de las Ducks de Oregon, donde brilló Sabrina Ionescu, la mejor jugadora de básquet universitario elegida en la primera posición del draft de la WNBA de este año. Ah, no podemos dejar de lado este momento de 2015 en el que la pequeña Riley se llevó todos los flashes cuando acompañó a Steph a una conferencia de prensa.

Es una situación similar a la que pasaba entre Dell y él, recordando por ejemplo cuando, en el All Star de 1992, acompañó a su padre y tuvo la posibilidad de estar cerca de, entre tantos otros históricos, una leyenda como Drazen Petrovic, un gran jugador que, al igual que Steph, tenía como arma letal el tiro de tres puntos. No será extraño entonces ver en diez o doce años a la pequeña Riley convertirse en uno de los mejores prospectos del básquet estadounidense, la historia familiar se puede repetir.

Nota: Emiliano Iriondo / Twitter: @emi_iriondo