(Foto: NBA)

En la historia de la NBA, solamente cuatro jugadores habían anotado 65 o más puntos en un partido antes de 1990: Wilt Chamberlain, David Thompson, Elgin Baylor y Pete Maravich. No es que no hubo basquetbolistas calificados para lograrlo, sino que es una cifra gigante que nunca lograremos dimensionar como lo que es realmente.

En 1990, Michael Jordan ya era un jugador calificado y estaba a las puertas de ganar su primer título en la liga más importante del mundo, pero antes de poder lograrlo todavía tenía que seguir acumulando algunos récords. Y uno de ellos era el de la máxima anotación individual en los Bulls. Para esa época ya lo tenía, con 63 en 1986, pero era una cifra que pasaba desapercibida entre las demás y, con un poco más, podía seguir escalando posiciones en la tabla.

Así lo entendió el portador del número 23 y logró llevarlo a cabo para seguir agigantando su leyenda, a la que todavía le faltaban seis títulos. El 28 de marzo de 1990, su Majestad desplegó la que, en su opinión, fue la mejor actuación de su carrera. En esa oportunidad los Bulls enfrentaron en Cleveland a los Cavaliers y pudieron quedarse con el triunfo en tiempo suplementario por 117 a 103.

Esa noche, Jordan se exigió al máximo y disputó ni más ni menos que 50 minutos para poder llevar a su equipo al triunfo. Michael aportó el 58% de los puntos de su equipo, repartidos en 23 sobre 37 tiros de campo, con 2 de 6 en triples y 21 de 23 en tiros libres. Justamente un libre fue el último lanzamiento que tiró y anotó para dejar la cifra en 69 unidades. Por si fuera poco, bajó 18 rebotes y repartió 6 asistencias, siendo el único en la historia en lograr una marca semejante en un partido (+65 puntos, +15 rebotes y +5 asistencias).

En el resto del equipo, solo un jugador superó la decena de unidades: Horace Grant, con 16. El resto del quinteto inicial, conformado por Pippen, Cartwright y Paxson, quedaron por debajo de las diez unidades. En los Cavs, las cifras fueron algo diferentes. Terminaron con cinco jugadores con diez o más tantos y Mark Price fue el que más sumó, 31.

Luego de ese rendimiento histórico, Jordan dijo ante los medios que «no pensé en el cansancio porque quería ganar el partido. He estado en esta situación en la que he anotado muchos puntos y hemos perdido, no quería que eso sucediera». Además, acerca del hecho de haber jugador casi la totalidad del juego, explicó: «Seguí presionándome, seguí hablando conmigo mismo diciéndome que no pare, que siga adelante. Te sentís mejor con el esfuerzo cuando ganás». Una declaración digna de un jugador con una mentalidad ganadora como la de Michael.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo