(Foto: Stephen Dunn/Getty Images)

Mark Eaton fue un pívot zurdo que nació el 24 de enero de 1957 en Westminster, en el estado de California. Por su gran altura, promediaba los dos metros en su adolescencia, le gustaba más jugar al waterpolo que al básquet ya que podía hacer pie en la pileta, por lo que era una gran ventaja con respecto al resto de los jugadores.

Sin embargo, en esos años su futuro parecía estar alejado de los deportes, ya que al terminar la secundaria se recibió de mecánico de autos. A eso se dedicó por los siguientes tres años una vez terminada su etapa básica de estudios.

Pero en 1977 todo cambió. Tom Lubin, un asistente y ojeador del Cypress Junior College, lo vio jugando al básquet una tarde que llevó su auto a arreglar. En ese momento se dio cuenta que las condiciones físicas de ese joven mecánico podrían ayudar al equipo de dicha escuela, por lo que lo convenció de unirse a ella pese a que le costó un poco lograrlo.

Ahí llegó a promediar 14,3 puntos y 10 rebotes, pero lo más importante es que consiguió quedarse con el título estatal en su segunda temporada. Esto lo motivó a presentarse al draft de 1979: los Phoenix Suns se lo quedaron con el pick 107, en la quinta ronda de dicho año en el que, por ejemplo, Magic Johnson fue elegido como número uno.

Al haber sido un pick tan alto se desanimó y decidió volver a la carrera universitaria, esta vez en la prestigiosa UCLA (Universidad de California en Los Ángeles). Pero el inicio no fue bueno: jugó solamente un total de 42 minutos en los que promedió 2,1 puntos y 2,6 rebotes, rendimiento que lo llevó al borde del retiro en esa primera temporada en California.

Sin embargo, todo cambió en un entrenamiento puntual. Wilt Chamberlain, leyenda de los Warriors, 76ers y Lakers, que solía ir a las prácticas de UCLA una vez retirado, dialogó con Eaton acerca de lo que tenía que hacer que era focalizar su juego en lo que realmente eran sus fortalezas teniendo en cuenta su gran poderío desde lo físico: la defensa, sus rebotes y tapones.

Evidentemente eso sirvió y de mucho, porque finalmente, con 26 años, decidió volver a declararse elegible en el draft de 1982, en el que James Worthy fue el primero en ser elegido y Dominique Wilkins tercero. En esa oportunidad consiguió ser considerado en una mejor posición y fue elegido 72°, cuarta ronda, por los Utah Jazz, otra vez un pick realmente alto para lo que se venía. El entrenador de los de Salt Lake City por aquel entonces, Frank Layden, justificó la elección de Eaton, que llegaba con poca experiencia en la universidad, aludiendo a un axioma del mítico Red Auerbach: “La altura no se enseña”.

Pese a que empezó la temporada como el pivote suplente, pudo aprovechar la lesión de un histórico como Danny Schayes para sumar minutos y, sobretodo, demostrar de qué estaba hecho. En ese curso logró un total de 275 tapones en 81 partidos, un promedio de 3,4 por encuentro, lo que significó la tercera mejor marca de la temporada 1982/83.

Ya en su segundo año con los Jazz se siguió mejorando en su rol defensivo y alcanzó los 351 tapones. Además, en ese curso sí pudo disputar todos los partidos, lo que lo depositó esta vez en el primer lugar de ese ranking de bloqueos por juego, con un promedio de 4,3 por encuentro.

Por si fuera poco, al año siguiente volvió a mejorar su marca de tapones, con 456 en los 82 partidos de temporada regular. Esto sirvió para promediar 5,6 bloqueos por encuentro, lo que hasta el día de hoy lo deja como el dueño del récord histórico en una temporada regular. Eso no es todo, porque le sumó 720 rebotes defensivos, el máximo del torneo. Siendo 11,3 de promedio entre ofensivos y defensivos, apartado en el que quedó quinto en la liga, eso ayudó para poder quedarse con el premio a mejor jugador defensivo del año. Finalmente, los frutos de tanto trabajo y tanto esfuerzo empezaban a dar sus frutos.

Unos años más tarde tuvo la gran chances de ser convocado al All Star Game, el del año 1989. Pero en esa oportunidad no tuvo mucha acción, jugó solo nueve minutos en los que se lució bajando cinco rebotes, para variar. Además, ese mismo año ganó el premio a mejor jugador defensivo de la temporada, el que sería el segundo y último de su carrera.

Analizando los números alcanzados por Eaton, tiene el mejor promedio de tapones con 5.6 en la temporada 1984/85, en la que consiguió su primer DPOY. En su carrera, la media es de 3,5 por partido y totaliza 3064, siendo superado solamente por Hakeem Olajuwon, Dikembe Mutombo y Kareem Abdul-Jabbar, tres de los mejores pivotes de la historia de este deporte. Sin embargo, a la hora de revisar sus promedios es Eaton quien está por encima del resto.

Por si fuera poco, otro dato sirve para poder dimensionar realmente lo importante que fue a la hora de detener a los rivales: integró tres veces el mejor quinteto defensivo (1985; 1986 y 1989). En 1987 y 1988 no estuvo porque no es que dejó de defender, sino porque fue elegido en el segundo mejor quinteto defensivo de la liga.

En su carrera jugó un total de 875 partidos y fue titular en 815, en los que promedia 6 puntos, 7.9 rebotes y los ya mencionados 3.5 tapones por encuentro. Otro dato contundente sobre su manera de jugar es que, en sus once años como profesional tiró solo dos triples, uno en su primera temporada y otro en la segunda, habiendo fallado ambos. Después de eso, nunca más volvió a tirar desde detrás de la que, por ese entonces, era la línea de 6,25 metros.

Su dorsal, el 53, fue retirado en la temporada 1995/96, tres después de su retiro que fue en la 1992/93 a sus 36 años. Eaton era considerado uno de los jugadores más carismáticos de la liga y formó parte de uno de los mejores Jazz de la historia, junto con dos históricos como Karl Malone y John Stockton. Además, en 2010 fue inducido al Salón de la Fama de Utah junto con un ex compañero, Tom Chambers, pero increíblemente todavía no fue presentado como Hall of Famer de la NBA.

Como suele suceder con muchísimos jugadores retirados, son contratados por las cadenas televisivas para comentar los partidos y Mark Eaton es uno de ellos. Actualmente es comentarista de los partidos de su equipo, los Jazz, para una cadena local. También incursionó por el lado de los negocios y la cocina, ya que tiene un restaurante y, por si no fuera poco, fue presidente de la asociación de ex jugadores de la NBA entre 1997 y 2007.

Una gran historia de superación y de auto convencimiento de que si se quiere se puede. Si bien desde un principio su vida no estuvo enlazada con el básquet como en la gran mayoría de los casos, Eaton se dio cuenta que podía dejar una marca en la NBA y fue por eso, con algunos traspiés en el camino, pero siempre sabiendo de lo que era capaz.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo