A nivel mundial, la burbuja que creó la NBA en Orlando fue la única que eliminó definitivamente al Coronavirus de su interior. Se han creado otras en distintas partes del planeta, pero no lograron el cometido de acabar con la transmisión de la enfermedad. Sin embargo, esta burbuja no logró aislar ni acabar con el otro problema que tanto preocupa a los jugadores desde antes del reinicio: el racismo.

Pero para entender a dónde se llegó esta semana, es necesario remontarse unos meses atrás: el 25 de mayo, el policía Derek Chauvin asesinó a George Floyd luego del uso extremo de la fuerza al tirarlo al piso y presionar con su rodilla el cuello de la víctima durante nueve minutos, a pesar de los pedidos de ayuda mediante el «I can’t breathe -no puedo respirar-» de Floyd.

Lógicamente, ese día fue un antes y un después debido al nacimiento de «Black Lives Matter» y las movilizaciones que se generaron a nivel mundial, de las cuales participaron los jugadores de la NBA.

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Incluso, varios de ellos se negaron a reanudar la competencia, como Kyrie Irving.

What made Jaylen Brown decide to play despite virus concerns
Jaylen Brown durante una movilización por Black Lives Matter.

Al hecho de Floyd, se sumó el asesinato de Breonna Taylor, trabajadora de la salud a quien la policía disparó ocho veces al ingresar a su apartamento en Louisville, Kentucky, el 13 de marzo pasado. Su nombre se hizo símbolo con el reclamo «Say her name», frase que se observó en varias camisetas de los partidos en la burbuja, y que busca recordar a las mujeres afroamericanas asesinadas cuyos casos no se conocieron públicamente.

La mujer de 26 años fue asesinada en marzo por tres policías blancos
Breonna Taylor.

Con estos dos hechos como referentes para el movimiento «Black Lives Matter» -por lo menos los que se hicieron públicos-, el pasado domingo 23 de agosto volvió a suceder un abuso autoritario por parte de la policía norteamericana, en Kenosha, estado de Wisconsin. Jacob Blake recibió siete disparos por la espalda cuando se subía a su camioneta, convirtiéndose en una nueva víctima de la violencia racista en Estados Unidos. Los pronósticos médicos indican que es muy difícil que vuelva a caminar.

En todo este contexto, se está jugando la NBA en Orlando. La organización pudo eliminar el virus, pero la otra pandemia está a flor de piel y los protagonistas, tanto jugadores como entrenadores, lo tienen bien claro y no se quedaron al margen.

En las últimas horas había circulado el rumor de que podría haber un boicot en la serie de semifinales de conferencia entre Toronto y Boston que arrancaría este jueves, pero Milwaukee fue el primero en tomar esa posición y no se presentó al quinto partido de la llave ante Orlando
¡Alerta en la NBA! Los Bucks no se presentaron y se suspendió la jornada

Aún así, los jugadores también dieron su punto de vista al respecto en los últimos días. El propio LeBron James expresó: «Los negros estamos asustados en Estados Unidos. Hombres, mujeres, niños. Estamos aterrados. Si me decís que no había forma de inmovilizar a ese señor, nos están mintiendo a mí, a todos los negros estadounidenses y a todos los negros de la comunidad«.

Doc Rivers, entrenador de los Clippers, también dedicó varios minutos de la rueda de preguntas a dar a conocer su postura. «Es realmente muy triste. Lo que me llama la atención es que mucha gente habla de miedo. Pero nosotros (los afroamericanos) somos los que estamos siendo asesinados, a nosotros nos están disparando. A nosotros nos niegan poder vivir en determinadas comunidades… Nos han estado cazando, disparando… Y lo único que seguimos escuchando es que nos tienen miedo… Para mí es asombroso cómo nosotros seguimos amando a este país mientras el país no nos ama a nosotros.  Simplemente debería ser un entrenador, y generalmente se me recuerda mi color de piel. Es muy triste, pero tenemos que hacerlo mejor y demandar mejor», sostuvo el entrenador.

Además, agregó: «Ese video (por el de Jacob Blake), no se necesita ser negro para sentirte indignado. Sólo se necesita ser estadounidense para sentirse indignado. ¿Y siguen hablando de miedo? Nosotros deberíamos tener miedo. Nosotros somos los que le hablamos a los niños negros. ¿Qué padre blanco tiene que darle a su hijo una charla sobre tener cuidado si lo detienen? Es realmente ridículo y sigue pasando, no hay cargos contra los responsables. Lo único que pido es que vivamos de acuerdo a lo que dice nuestra constitución, para todos igual».

Otro de los jugadores que se expresó fue Fred VanVleet, de Toronto: «Sabíamos que venir o no venir aquí no iba a detener nada, pero creo que en última instancia, jugar o no jugar ejerce presión sobre alguien. ¿No sería genial, en un mundo perfecto, que todos dijéramos que no jugamos? Y que el dueño de los Bucksequipo del estado de Wisconsintambién lo hiciera y pusiera algo más de presión sobre los políticos del distrito y del Estado para que pudiéramos ver un cambio real… No es tan sencillo, pero si vamos a sentarnos aquí a hablar de cambio, en algún momento tendremos que jugarnos los huevos y arriesgarnos a perder algo, y sin hablar de dinero o visibilidad».

Jaylen Brown señaló que no lo hablaron con la franquicia, sino entre los propios jugadores , y que si bien les pagan por jugar, también son humanos. Su compañero Marcus Smart resaltó que necesitan que cambien las cosas, ya que es algo más importante que el deporte, mientras que Jayson Tatum aseguró: «Sé que muchos tipos han pensado sobre volver a casa. Ser un hombre negro en América es más importante de lo que hago sobre la pista».

«No deberíamos haber venido a este maldito lugar, para ser honestos. Jugar en la burbuja le saca el foco a los verdaderos problemas«, enfatizó el lunes George Hill, base de Milwaukee Bucks, antes de disputar el cuarto partido de la serie con Orlando.

Las jugadoras de Washington Mystics, por su parte, llegaron al encuentro con remeras alusivas a Jacob Blake.

Ya están postergados los tres partidos de este miércoles. Las próximas horas son decisivas para ver cómo/si sigue la competencia. ¿Será esta la fase uno de la vacuna que acabe con el racismo?

Nota: Elías Mauro.