(Foto: NBA)

Hace pocos días repasamos la carrera de una de las leyendas más importantes en la historia de los Celtics, John Havlicek, quien fue parte de una de las dinastías más poderosas de todos los tiempos. Ganó casi una decena de títulos siendo parte de la franquicia comandada por Red Auerbach, siempre poniendo por delante suyo lo colectivo por sobre lo individual.

Sin embargo, su importancia muchas veces no quedaba plasmada como lo que realmente era, pero una noche en particular se lució para darle la posibilidad de ir por un nuevo título a su equipo. El 15 de abril de 1965, Havlicek protagonizó una de las jugadas que quedaron grabadas para siempre en la retina de los amantes de este deporte y de la liga norteamericana en particular.

En las finales de conferencia Este de los playoffs de 1965, Boston y Philadelphia se enfrentaron en una serie que llegó hasta el séptimo juego en el Boston Garden y que mantuvo su paridad hasta la última jugada. Con cinco segundos para el final, la bola y el marcador 110 a 109 a favor de los Celtics, parecía que la victoria finalmente iba a ser para el dueño de casa.

Sin embargo, Bill Russell cometió un infantil error cuando, en la salida de fondo desde su cancha, tiró la pelota alta pero dio en una de las varillas que sostenía el tablero. Eso automáticamente fue cobrado por los árbitros como pérdida del balón por parte de Boston, resultando saque para los de Philadelphia.

Nadie podía creer lo que había sucedido y en un instante la dinastía de los Celtics estaba puesta en jaque. Del otro lado había un tal Wilt Chamberlain, un especialista a la hora de definir partidos y que justamente estaba ante la gran chance de frustrar a su archirrival, quien recientemente le había regalado la chance.

Tras el tiempo muerto pedido por el entrenador de los 76ers, fue el turno de volver al juego y Hal Greer fue el encargado de reponer desde el fondo. Con toda la cancha de frente localizó a Chet Walker, quien estaba siendo marcado por Havlicek pero a una distancia razonable como para tirarle la pelota teniendo en cuenta que estaba de espaldas y, en teoría, no llegaría a interceptar el pase.

Bola en el aire con destino a Walker. Pero de un momento a otro, lo inimaginable sucedió. El 17 de los Celtics giró su cuello hacia la izquierda en el preciso instante en el que la pelota sobrevolaba la zona y con una gran reacción bajó el balón con sus dos manos para arruinarle la jugada a Philadelphia.

El reloj empezó a correr y ya nada se podía hacer por parte de los 76ers, que veían cómo un robo de balón los dejaba con las manos vacías. Havlicek le entregó la pelota a su compañero Sam Jones, que rápido de piernas fue a buscar el esférico. Salió disparado hacia campo rival para desatar la locura de todos los presentes y darle a su equipo un nuevo título de conferencia.

En la transmisión radial del juego, el relator Johnny Most pronunció la frase “Havlicek stole the ball!” (¡Havlicek robó la pelota!) y esa frase fue elegida por la NBA como la más recordada en la historia de la liga. Además, Earl Storm, árbitro que estuvo en el juego, la describió como la mejor reacción por parte de un basquetbolista que había visto en sus 32 años como juez.

Es cierto que en este deporte para ganar hay que meter más puntos que el rival, pero también hay que evitarlos. John Havlicek entendió a la perfección qué era lo que tenía que hacer para darle a su equipo la posibilidad de ir por un nuevo título y lo hizo. El resto es historia conocida.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo