Cuando uno habla de Michael Jordan se le vienen a la cabeza decenas de momentos llenos de épica e incredulidad sobre lo que podía lograr. Jordan era capaz de ganar un partido él solo y nadie podía hacer nada para frenarlo. Sin embargo, la camada de los «Bad Boys» de Detroit trabajaron en esa teoría y lograron revocarla, al menos por un tiempo.

En el cierre de la década de los ’80 se estaba empezando a gestar una de las rivalidades más fuertes de la liga: Bulls-Pistons. Los de Chicago estaban empezando a armar el equipo que algunos años más adelante ganaría su primer three-peat y los de Detroit, lejos de permitir esto, estaban dispuestos a dejarles en claro que no iba a ser fácil.

El foco estaba puesto en anular a un solo jugador, al mejor de los suyos, Jordan. En Detroit había jugadores muy físicos que podían anular a Jordan, siempre y cuando el plan se llevara a cabo a la perfección. Los encargados de diseñar y plasmar en la cancha las Jordan Rules: Isiah Thomas, quien fue uno de los rivales más odiados por Jordan, Joe Dummars, Bill Laimbeer y hasta quien sería su compañero en el segundo tricampeonato, Dennis Rodman.

El plan era sencillo de decir pero difícil de hacer: la marca constante a Michael en defensa para evitar que reciba la pelota; también permitirle recibir pero, apenas tenía la pelota en sus manos, ir de a dos y hasta de a tres a marcarlo para que tenga que soltar la bola rápido; cada vez que atacaba el aro someterlo físicamente y obligarlo a ir hacia la izquierda, donde era menos efectivo. Pero no solo en ataque lo tenían que controlar, también en defensa: quien tuviera la marca de Jordan, tenía que agarrar la pelota y penetrar para exigirlo y cansarlo en ese lado de la cancha para que luego tuviera menos energía para atacar.

Estas reglas les funcionaron durante tres temporadas consecutivas ya que se enfrentaron en los playoffs de 1988, 18989 y 1990 y los Pistons se quedaron con la clasificación a la siguiente ronda. De hecho, en dos oportunidades terminaron con el trofeo de campeón en sus vitrinas (1989 y 1990). Luego de eso llegó el primer three-peat de los Bulls, que tras varios intentos lograron sobreponerse a semejante dureza y consagrarse en la liga más importante del mundo.

Joe Dummars, uno de los referentes de ese plantel, una vez bromeó acerca de las Jordan Rules: «En este orden: el código Da Vinci, la receta de la Coca Cola y las Jordan Rules». Una estrategia de juego que hizo mejor a los Pistons, a Jordan mismo en su lucha incansable por superar los límites y a la liga en general, que ganó una de las mejores rivalidades de todos los tiempos, dentro y fuera de las canchas.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo