(Foto: NBA Media)

En un juego en el que los Knicks llegaron a ir perdiendo por 25 ante los Celtics, el canadiense se vistió de héroe en la última acción del encuentro para cerrar una de las mejores recuperaciones de la temporada, ganar con un triple suyo por 108 a 105 y afianzarse en puestos de play-in.

Sí, Boston tuvo una ventaja de 25 unidades, que con un buen nivel en la primera mitad pudo construir. Sin embargo, Fournier se encargó de hacer cumplir la ley del ex y jugó uno de los mejores, sino el mejor, partido de su vida NBA con 41 puntos (10 triples, ambas máximas de su carrera) y ocho rebotes. Por si fuera poco, los de Udoka fueron liderando toda la noche hasta que faltaron dos minutos para el cierre, primer momento en el que pasaron al frente los de Thibodeau para ir intercambiando la ventaja hasta la última pelota.



Una última acción que, según dirían algunos, dio lugar a la sospecha de que la NBA está guionada. Con el Madison lleno, un doble largo de Tatum para silenciar a todos los fanáticos de los Knickerbockers y 1,5 segundos en el reloj. La ecuación era sencilla, lo único que debía hacer New York era anotar de cualquier manera para quedarse con el triunfo, pero Barrett lo llevó a un extremo.

La defensa asfixiante de Tatum fue realmente buena, por no decir perfecta, porque para haberlo sido la pelota tendría que haber terminado afuera. El joven surgido de Duke tiró un triple muy forzado con el tiempo consumiéndose y, para la incredulidad de todos los presentes, la bola impactó en el tablero y de golpe arrasó la red para desatar la euforia en el MSG. Pese a no haber sido la mejor de sus noches, incluso habiendo fallado un libre en el cierre que pudo haber cambiado todo, RJ se metió en los libros de historia de una franquicia tan importante como los Knicks.



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