Anna Montañana, la primera y única entrenadora asistente de la Liga ACB, quien llegó al Fuenlabrada de la mano de Néstor García, pasó por Extrapase y contó cómo es desarrollar su labor en un ámbito rodeada de hombres, y las dificultades que atraviesa una entrenadora al insertarse en el básquet masculino. La ex WNBA de 39 años, cuenta entre sus palmarés con una Euroliga, cuatro ligas de España, tres Copas de España, cuatro medallas con la Selección Española y una medalla de plata como asistente en el combinado U18.

Además, la múltiple medallista remarcó la importancia de tener referentes femeninos tanto para hombres como para mujeres, Me gustaría que también los jugadores o los entrenadores pudieran llegar a tener una referente femenina, que digan ‘yo quiero ser como ella’, cuando lleguemos a ese punto habremos llegado realmente a la igualdad.

Escuchá la nota completa con Anna Montañana:

Desde que me retiré en 2015 he estado en un 98% trabajando en equipos masculinos muy pocas veces me encontré con la posibilidad de trabajar con mujeres, es verdad que estuve de ambos lados pero para mi es baloncesto. Creo que es importante tener referentes, de pequeña yo Jordan y a Magic, pero es bueno que tanto chicos y chicas tengan referentes femeninos. En mi caso, intento exponerme bastante para poder ser una referente y que una jugadora o una entrenadora vea que también puede llegar.

Mi carrera profesional empezó muy temprano, a los 13 años ya jugaba en un equipo que en Valencia era campeón de Europa, desde muy temprano estuve en un nivel de entrenamiento muy alto. Yo a los 18 años ya dirigía un equipo donde estuve por dos años, es decir que mientras era jugadora profesional ya pensaba en ser entrenadora. Siempre fui muy apasionada del baloncesto, veía tanto femenino como masculino.

Tenía muy claro que quería ser entrenadora, es verdad que cambia mucho la visión, lo más difícil es organizar todo lo que una ha aprendido también como jugadora y poder enseñarlo, quizá esa sea la parte más difícil del cambio. Sin duda entrenar es más difícil que jugar, cuando eres jugadora dependes de ti, y cuando eres entrenadora dependes de los 12 jugadores y un montón de cosas más. La mejor vida es la de jugadora, tienes menos responsabilidades y sólo piensas en ti con lo cual es todo mucho más fácil.

Cuando una llega a nivel profesional tiene que hacer un balance, porque puedes estar las 24 horas pensando en cómo hacer que tu equipo juegue mejor, creo que la profesión de entrenadora es muy bonita pero también creo que para el sufrimiento y el trabajo que tiene está poco valorada. 

Cuando llegué, Néstor (García) me ayudó mucho a tener esa conexión instantánea con todos, él normalizó mucho mi llegada, por eso no tuve una barrera ni una dificultad clara, quizá sí como mujer una tiene que demostrar mucho más, porque hay mucho más foco, están pensando si estoy por ser mujer, por ser Anna Montañana o si de verdad sé algo de básquet, cuando esas cosas no pasan con mis compañeros. Si hablo mucho porque hablo mucho y quiero aparentar que sé y si no hablo es porque no sé, esa es la parte más complicada.

Nestor me marcó muchísimo porque literalmente me cambió la vida, yo estaba en el Valencia pero trabajando en marketing con las chicas, y cuando lo conocí vi que tiene algo especial, estuve en charlas con él que no viví en 25 años de carrera.

Tiene un carisma especial para llegar a todos, hasta al que limpia el estadio, durante los partidos también tiene algo especial, me gustó mucho cómo gestionó el grupo y el staff técnico, siempre le estaré muy agradecida porque me dejó desarrollarme y creó el espacio para que yo estuviera cómoda y pudiera realmente poner mi talento ahí.

Lo que pasa en España es muy parecido a lo de los argentinos, tenemos muchas cosas en común, lo que me extraña de ustedes es que no se haya desarrollado lo mismo en el femenino porque normalmente va todo juntoSi la mejora de los entrenadores aumenta en un país, aumenta para el femenino y para el masculino, si ese carácter existe en el masculino también debería en el femenino. A nosotros lo que nos ha pasado es que nuestro nivel de competitividad y nuestro nivel técnico táctico, a raíz de los entrenadores se ha elevado por nuestro nivel físico que ha incrementado. Eso ha hecho que estemos en la mejor generación con los dos mejores equipos en  mi opinión. Llevamos unas décadas con el baloncesto que para mí es un cuento de hadas, no sólo por ganar, sino porque no estén los mejores y ganar.

Si no hubiera sido jugadora y hubiera tenido mi curriculum no hubiese tenido esta oportunidad, soy muy consciente de la realidad, es una buena noticia que me hayan dado la oportunidad pero no lo es el necesitar el curriculum que tengo. Porque eso significa que muchas entrenadoras que no hayan sido jugadoras no tendrán esta misma oportunidad. Yo tengo tres compañeros y ninguno de ellos ha jugado pero ellos no necesitan de eso, a mi me gustaría que en un futuro se abrieran las posibilidades para la mujer entrenadora.

Sobre la reducción de cupos en el mundial femenino “Personalmente no me ha gustado como fue el último mundial, me gustan los torneos más reducidos, entiendo que se ha convertido en un producto que hay que venderlo a lo largo del año pero un mundial de 32 equipos desvirtúa un poco lo que es la competición porque hay mucho partido que no es del nivel de un mundial, creo que me gustan más los torneos de 16 equipos y considero que es mejor competencia que los Juegos Olímpicos para ver. Me parece que en el femenino no ayudaría que fueran 32 porque si en el masculino ya hay diferencia entre el primero y el último creo que en el masculino sería aún mayor.

Coincido con Lucas Victoriano que es difícil entender que un jugador no haga lo que uno hacía en una cancha. Lucas era un poco como yo, teníamos una visión muy buena del juego y hay jugadores que no la tienen. Lo que más me cuesta de a transición de jugadora a entrenadora, es tener jugadores con un nivel competitivo bajo, que no lleguen a entender que con ese nivel no llegamos, eso es con lo que más peleo.

Lo que más me costó al principio fue dejar de pensar como jugadora, porque puedes ser muy empática y entender lo que le pasa peor tienes tener un balance entre entenderlos y saber que tienes que exigir como entrenadora.

Nico Richotti es un gran jugador y una gran persona, para mi ha sido un placer tenerlo este año.

Nota: Ivana Verbanaz 

Artículo anteriorMarcelo Jiménez: «No va a ser fácil volver a empezar»
Artículo siguienteAgustín Barreiro y el enorme gesto de Bianchelli