Foto: CABB

Lucio Redivo, escolta de la Selección Argentina y de los Aguacateros de México en la última temporada, habló en un vivo de Instagram con la gente del básquet del Club Almirante Brown (@almirantebasquet) y dejó varias frases interesantes para destacar. Afirmó que actualmente se encuentra sin equipo luego de la buena temporada en Michoacán, y habló sobre sus inicios como jugador en Pacífico, los referentes que lo marcaron, el gran 2019 con el elenco nacional, y su experiencia europea.

Redivo se encuentra pasando la cuarentena en Bahía Blanca, y entre entrenamientos y el disfrute de su familia demostró una vez más su humildad. En un repaso por su carrera, contó algunas historias que destacan también su ética de trabajo: “Mi familia siempre fue muy futbolera, el que empezó con el básquet fui yo, y después empezaron a jugar mis primos y mi hermano, ahora juegan todos al básquet, dejamos un poco el fútbol de lado”, comenzó.

El bahiense comenzó su camino en este deporte muy tempranamente, a los 4 años. Su grupo de amigos del jardín de infantes empezó a concurrir al Club Atlético Pacífico, que quedaba a sólo tres cuadras de su casa, y él se sumó. A partir de ahí, comenzó una serie de eventos que terminaron en una gran carrera: “Es como mi segunda casa, aprendí todo ahí”, expresó Lucio, quien jugó en Pacífico hasta los 16 años.

EL PRIMER MOMENTO DE QUIEBRE Y SU GRAN REFERENTE

Nadie llega sin entrenar, y él lo sabía. Sin embargo, un evento y una persona en particular lo marcaron para siempre: “Cuando yo tenía 13 años fui por primera vez a la Selección de Bahía U13. Se jugó en Saladillo y salimos campeones, lo disfruté un montón, aunque jugué muy poco”, relató el ahora subcampeón mundial, quien continuó: “Cuando volvimos de ese torneo se hizo una cena, y había mucha gente de todos los clubes de Bahía, los 12 jugadores, y el cuerpo técnico. Entre ellos estaba ‘Pechuga’ Martinelli, que es como un padre para mi”.

Néstor “Pechuga” Martinelli, una histórica personalidad de su club, decidió hacer un comentario que, con el diario del lunes, no es ninguna locura: “Dijo durante la cena que yo iba a jugar Liga Nacional”, recordó Lucio. La reacción de los presentes, en cambio, no fue muy premonitoria: “Lo dijo varias veces, hasta que todos empezaron a decirle que estaba loco, que yo era chiquito, flaquito, que con mucha gente jugaría un Federal o un TNA. Esa semana salió una nota diciendo que Pechuga estaba loco. Yo me sentí mal, lloré”.

Sin embargo, lo que pudo haber derrumbado a un chico de su edad, a él lo impulsó, ayudado siempre por uno de sus mentores: “Al otro año me cortaron de la Selección de infantiles de Bahía Blanca y viene él y me dice otra vez: ‘vos vas a jugar liga nacional’ y me hizo creer un poco, me hizo tenerme fe, intentarlo. Sabía que si me ponía ese objetivo estaba lejísimos, era la realidad, pero me fui poniendo objetivos cortos que me iban dando envión, me daban otra mentalidad”. Nacía, así, un Lucio Redivo que apuntaría alto y llegaría aún más allá de donde apuntó en un principio.

SU COMPROMISO CON ENTRENAR Y SUS OTROS MENTORES

Nunca pensé en jugar en Europa, y el sueño de la Selección ya se había terminado porque nunca jugué en una Selección Argentina en las menores, y estuve en dos selecciones de Provincia de Buenos Aires, pero no jugué mucho”, relató, y resaltó: “Siempre me puse objetivos cortos y traté de cumplirlos, y cuando no los cumplía, no me tiraba abajo. Siempre trataba de entrenar más y mejorar. Se me dio la oportunidad, entrené bastante, me he prohibido un montón de cosas y no me arrepiento. No fui a ningún cumpleaños de 15 por tener que jugar al día siguiente”.

Esa mentalidad y ese compromiso, sin dudas, son parte de lo que logró en su carrera. Redivo destacó que pasó tres veranos completos, de lunes a lunes, entrenando en su club, a tal punto de que le dieron una copia de la llave. Si bien entrenaba mucho tiempo solo, destacó de ese proceso a su abuelo materno: “Él me enseñó a tirar, me cambió el tiro, aprendí un montón con él. Y eso que nunca jugo al básquet, siempre jugó al futbol”, admitió.

Otra personalidad histórica y con mucha incidencia en su carrera, fue Carlos “el zurdo” de Battista, jugador de Pacífico en sus épocas de Liga Nacional: “El Zurdo me ayudó mucho, lo tuve como entrenador, lo pude disfrutar y he copiado muchas cosas de él. El tiro, ejercicios, un montón de cosas”, aseguró, y contó una anécdota que lo marcó: “Un día estábamos entrenando y estábamos paveando, entonces él corta el entrenamiento y nos pone a correr a todos”, comenzó.

“Estuvimos corriendo como media hora y yo iba último, porque estaba enojado, no había tenido la culpa, y era chico. Me sacó de la práctica y me dijo: ‘en cualquier ámbito de la vida, si vos querés ser un líder, o apuntar a ser mejor, tenés que ir primero, o mostrar un camino, hacer algo distinto al resto’. Me volvió a meter en la ronda, e iba primero, me puse a correr a full. Después no parece, pero te pasa un compañero porque va más rápido que vos, o mejora otro. Y así aprendí. Tratar de entrenar, exigir a mi compañero y que el me exija a mí. Es la única forma que tenés de mejorar”, aportó.

Para completar su lista de referentes, Lucio agregó a un histórico de su club y del básquet argentino como Juan Espil, y a alguien que aún sigue en actividad y que él pudo enfrentar: Paolo Quinteros. Sobre este último, resaltó: “Compartí las ultimas ventanas con él en La Rioja, antes de los Panamericanos. Pudimos hablar muchas veces, siempre da un buen ejemplo y le agradezco mucho. Me pude medir con él, enfrentarlo, tener esos desafíos. Por altura, por características, creo que es el que más similar a mí, si bien es mucho mejor”.

Además, detalló un poco cómo fue cruzarlo en una cancha: “Yo cuando entro a una cancha me mido, o se quién es mejor que yo, o quien hace las cosas que me gustaría hacer. Cuando jugábamos con Regatas yo le pedía al entrenador defenderlo y me pintaba la cara, terminaba con 30 puntos, me dejaba mal parado”, recordó entre risas, y completó: “Pero en los cinco años que estuve en La Liga medirme con él y que me de consejos me ayudó mucho”.

SU PASO POR EUROPA

Redivo tuvo su primera experiencia europea en la temporada 2017-18, cuando vistió los colores del Bilbao Basket. Al año siguiente, defendió la camiseta del Breogán. Ambas participaciones en la Liga ACB de España, significaron unos promedios de 10,5 puntos en 20 minutos por partido, con un porcentaje en triples de 33,4%. Si bien sus equipos no tuvieron buenos desempeños, su papel individual fue bueno.

Pero su gran jornada fue durante la primera temporada, cuando jugando para Bilbao le metió 31 puntos al Herbalife Gran Canaria de Nicolás Brussino para la victoria de su equipo: “Ese día tuve un buen partido y trataba de dar lo mejor para mi equipo todos los partidos. Mas allá de los puntos y la valoración lo importante es que el equipo ganó, que lo necesitábamos. Después ya está, es pensar en el próximo. Esto quizás se disfruta de más grande, o no sé si se disfruta un partido así al fin y al cabo. Llegas a tu casa y decís ‘ok, ya está, es lo que tenía que hacer, si el próximo partido me sigue yendo bien o le va bien a un compañero y el equipo gana me pongo contento también’, lo viví un poco así”, declaró con su característica templanza.

Una perlita que apareció en la conversación fue un video de hace unos años, en el cual aparecen jugadas suyas y del jugador de Real Madrid Jaycee Carroll, en una edición que involucra también a Los Cazafantasmas: “Me acuerdo de ese video, lo hizo una fan de Bilbao a quien le estoy muy agradecido. Increíble, es un poco mucho meterme en un video con Jaycee Carroll, no estoy ni cerca de llegar a ser lo que es. Pero es verdad que lo disfruté, pude hablar alguna que otra vez, enfrentarlo, atacarlo y que me ataque. Es algo que me va a quedar para siempre, lo disfruté mucho, y de hecho tengo el video, me gustó. Son recuerdos que te quedan”, memorizó.

A pesar de la gran similitud entre las jugadas de ambos que se puede ver en el video, Redivo le puso un freno a la comparación y advirtió que no se siente similar al histórico jugador estadounidense: “Trato de imitar lo más que puedo. Lo único similar es que jugamos en la misma posición”, bromeó, y continuó con una apreciación: “Es un jugadorazo, me sorprendió la concentración que tiene. Puede errar, pero cuando vuelve a entrar, lleve 0/6 o 10/10 sigue jugando de la misma manera. Él sabe la idea que tiene, lo que quiere el entrenador de él, lo que necesita el equipo”, soltó.

EL GRAN 2019 CON LA SELECCIÓN ARGENTINA

Redivo formó parte de la histórica Selección Argentina que ganó el oro en los Juegos Panamericanos de Lima y que fue subcampeona en el Mundial de China 2019, una experiencia que pocos pudieron disfrutar desde adentro: “Haber podido obtener dos medallas en dos meses y medio es algo que no pasa todos los días y queda para siempre. Lo disfruté un montón, aunque quizás no se disfruta tanto en el momento, en el día a día. Es un momento, diez minutos en el vestuario cuando termina el partido y lo próximo que te pones a pensar es en el siguiente rival”, contó.

“Te cae un poco la ficha con el tiempo, cuando pasaron uno o dos meses, cuando ves hasta donde se llegó, lo que logró Argentina como equipo y como país, porque se siente el apoyo de la gente en todo momento, y si bien en ese momento es el cuerpo técnico, 12 jugadores y todos los que están atrás, estamos representando a todos, esto es por el país. Se disfrutó un poco después cuando baja uno las revoluciones, cuando te sentás solo en casa y te pones a pensar, ahí es un momento muy lindo”, afirmó.

Además, no pudo dejar de destacar el papel de Sergio Hernández y compañía: “El trabajo que hizo el cuerpo técnico fue increíble. Los scoutings, la preparación de los partidos, fue algo impresionante. Muy pocas veces en mi carrera vi que hagan ese trabajo como lo hicieron ellos. Teníamos absolutamente todo, de todos los equipos, de todos los jugadores. No faltaba absolutamente nada.  Eso también ayudo un montón. Después obviamente más no se puede pedir, nos faltó un partido solo, en el cual jugamos contra una España que tenía un equipazo, que juegan hace mucho tiempo juntos y creo que ganaron bien, pero no hay nada que reprocharse”, soltó, y concluyó: “Representar a tu país, ponerte la camiseta de la selección, así sea en un entrenamiento, no se compara con nada”.

SUS EQUIPOS FAVORITOS

Para finalizar la charla, se le pidió que elija un equipo de básquet que le guste, y él se tomó la atribución de elegir dos. El primero, fueron Los Ángeles Lakers: “Yo antes era muy fanático de Allen Iverson, y jugaron la final de 2001 los Sixers de Iverson con los Lakers de Shaq, Kobe y Fisher, y desde ahí los empecé a seguir. Los he mirado siempre, cuando iban bien y tuvieron grandes años, o ahora que está bien con LeBron, y cuando iba mal. Siempre lo he seguido así que los Lakers creo que serían mi equipo favorito”, determinó.

Pero ¿cuál es el otro elegido? Por supuesto que el club de sus amores, aquel donde se crió, el Club Atlético Pacífico, de Bahía Blanca: “El día de mañana me gustaría volver y jugar mi último año ahí, si puedo, y si el físico me acompaña”, concluyó.