Foto: Germán Ruiz

En un juego con pronóstico reservado y pulsaciones a mil hasta el mismo bocinazo del final, Atenas se quedó con una enorme victoria en casa frente a Olímpico de La Banda, por 80-76. El Griego necesitaba del triunfo. Fue una bocanada de aire para tomar impulso y emerger desde el fondo. La luchó, tuvo premio y una vida más por delante para seguir persiguiendo el objetivo.

Fue una noche en la que las cosas al Verde no le terminaban por salir. Pero la clave estuvo en no entregarse, es batallar hasta que el partido le hizo un guiño. Y ese fue el que llegó en el inicio del último cuarto, cuando con un parcial de 12-5 pudo escaparse por máxima de 8 (75-67) con un Augusto Alonso enorme (la figura de la noche con 18 puntos, 5 asistencias y dos rebotes). Desde allí dominó, con sobresaltos, pero con final feliz.

Claro que antes de todo esto pasaron cosas. Pero todas sin un dominador sobresaliente (los cuartos fueron 17-18, 22-23, 24-22 y 17-11). Olímpico vivió del goleo de Elyjah Clark (24 -7/8 en triples-), que fue la piedra del zapato para los cordobeses; también del buen rendimiento que llegó desde la banca con Pedro Chourio (12 unidades y 4 triples), los dos franco tiradores (combinaron 11/18 en triples) con que contó Leo Gutiérrez.

Pero a pesar del esfuerzo visitante, al mencionado Alonso se le sumó el goleo de Latraius Mosley (19), el trabajo de los dos “leones” que tuvieron en la pintura los dirigidos por Claudio Arrigoni (Fabián Jaimes y Deion McClenton sumaron en conjunto 26 recobres) y la gran noche de Gastón Córdoba, que aportó incansablemente en defensa y además logró que se le abriera el cesto (13 puntos).

No fue un partidazo, ni mucho menos. A Olímpico no le alcanzó con lo que propuso. A Atenas sí, y para los cordobeses es lo importante. No está en el lugar de analizar el cómo y el por qué, sino el qué. Y el qué fue que ganó. Terminó siendo 80-76 y ahora aguarda por Gimnasia de Comodoro, su próximo escollo en casa.

Nota: prensa Atenas

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