Su nombre resonó en los medios especializados durante las últimas horas tras su asunción como DT del seleccionado nacional y, si bien se tiene presente su actualidad en Minnesota, desde UCU nos propusimos aventurarnos a recordar todas las experiencias del argentino ligadas a la conducción técnica.

A finales de septiembre de 2017, con una reconstrucción absoluta y forzada por la pérdida de algunas piezas claves, Baskonia eligió a Prigioni como DT de su primer equipo.

La tarea no era fácil -y subía su dificultad si sumamos al contexto la falta de experiencia del cordobés-, pero la expectativa desde algunos medios españoles era alta. “El objetivo es ganar algún título”, anticipó Javier Lekuona en el diario AS. 

Sin embargo, la realidad estuvo muy alejada de la previa y las especulaciones. Con 7 derrotas en 8 partidos, el argentino decidió dar un paso al costado sin ocultar su frustración: «Deseo que pronto puedan tener a alguien más capacitado«.

El Baskonia, con Prigioni en su banco, había demostrado poder someter a rivales de la talla del Valencia por periodos concretos de tiempo, pero no encontraba la forma de sostenerlo a lo largo del partido. Es así como los 15 puntos de ventaja que lograron en el primer cuarto del último partido del cordobés, se transformaron en 17 en contra y en la carta de despedida del propio Pablo.

Tras un año sin cargos, en abril de 2018 llegó a Brooklyn como asistente del equipo y con un rol importante en el desarrollo de jugadores puntuales. En ese año, los Nets pasaron de solo 28 victorias (lejos de los puestos de Play Off) a clasificar a postemporada, lograr un balance positivo y ser uno de los equipos sensación por su estilo de juego.

Aunque Prigioni nunca reveló cuáles fueron los jugadores a su cargo, ese fue el año en que todos los perimetrales de Brooklyn llegaron a un pico de nivel. Tanto D´Angelo Russell (posteriormente cambiado por Durant) como LeVert y Dinwiddie -podríamos agregar a Hollis Jeferson y Jarett Allen a pesar de no ser perimetrales- mejoraron considerablemente y posicionaron a los Nets como un equipo duro de enfrentar.

Ya en Minnesota, su responsabilidad creció con el puesto de asistente encargado de la coordinación ofensiva. El equipo pasó en 3 años de trabajo de 105.6 puntos por partido, en la temporada anterior a la llegada del cordobés, a 115.9 puntos liderando la estadística entre todos los equipos NBA.

Los resultados estadísticos y las victorias no llegaron automáticamente, pero en la última temporada lograron jugar la postemporada por segunda vez en 18 años.

Prigioni cuenta con, tal vez, la mejor característica que puede tener un entrenador, la capacidad de potenciar equipos y jugadores. Con esta premisa, sumada al enorme talento que tiene la selección y que era el nombre que quería el núcleo duro del equipo, la expectativa puesta en él es realmente alta.

Nota: Manu Pérez
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