Los Knicks lograron su tan ansiado título. Debieron esperar 53 años (1973) para ser campeones de la NBA. Vencieron 94-90 a los Spurs en San Antonio para poner el 4-1 en la serie de finales 2026. Así, sumaron su tercer título en la historia.
El camino no fue fácil. New York debió ver mucho antes de volver a saborear la miel de un campeonato. Desde las ilusiones quitadas en los 90’s por Jordan, como también las caídas a manos de Rockets y Spurs tanto en 1994 como 1999. Luego, después de varias apariciones truncas en Playoffs, el peor momento de su historia. Una franquicia que fue asimilada como el hazme reír de la NBA. Pero, como bien dice la frase, el que abandona no tiene premio.
Si hay una palabra que puede definir a estos Knicks es ‘resiliencia’. Término muy de ésta época, pero que le calza perfecto al equipo. Nueva York supo aguantar los golpes en los Playoffs pasados. Su referente, Jalen Brunson, es el claro ejemplo. Soportó las críticas de que ‘no podía ser un líder’ y ganó el premio de MVP.
El título de los Knicks llegó en una racha histórica. 15 triunfos en los últimos 16 juegos. El equipo se repuso de un 1-2 ante Hawks en la primera ronda y prácticamente no paró de ganar. Se impuso 4-2 en esa serie, barrió a Philadelphia 76ers y Cleveland Cavaliers (4-0) para ser campeón de conferencia, para finalmente superar a los Spurs. En el medio levantó dos diferencias de 20 puntos o más. Incluso remontó un -29 en el cuarto juego ante los texanos para la mayor sorpresa en la historia de las finales.
El desarrollo del partido
La historia arrancó similar a los otros juegos. San Antonio tuvo un mejor inicio moviendo la pelota y con un impacto inmediato de Víctor Wembanyama (19 puntos y 14 rebotes -seis ofensivos-). El francés se hizo sentir en ambos lados de la cancha, colocando tapas en defensa y siendo efectivo en la cercanía al aro. A la par, el local tuvo un buen ingreso de Dylan Harper (25), quien sumó siete puntos para el 23-13 al cabo de los primeros doce minutos.
New York arremetió desde el segundo a partir de su perimetro. La dupla de Brunson (45) y Bridges (14) destrabó el juego con su ataque para el equipo de Mike Brown. El ex Phoenix además clavó dos de los cuatro triples de la visita en el tramo. San Antonio sintió la baja de nivel de Wembanyama, quien apenas conectó en uno de sus seis lanzamientos en el lapso. Llegó a alejarse a 15, mermó su rendimiento y apenas mantuvo la ventaja al descanso a partir del tándem Harper-Vassell (42-37).
El tercer cuarto encontró la mejor versión de Harper. El rookie no mostró su condición de novato y fue el líder ofensivo del local. 10 puntos en el tramo para ilusionarse con un triunfo que permita recortar distancia. Obligó a Brunson a sacar su mejor tramo con 14 de sus 45 tantos para que Nueva York no pierda el paso. A la par, buenos minutos finales de la banca ayudaron a limar la diferencia a siete puntos (72-65).
Y cuando hubo que definir el juego, la historia se repitió. Nueva York se mantuvo firme a su libreto. Un juego controlado que supo encontrar triples de Hart y Shamet. Posteriormente apoyarse en su gran líder Brunson. Un parcial demoledor de 15-3 que lo puso en ventaja para nunca más perderala. San Antonio llegó a empatarlo a través de Harper, pero el base de los Knicks respondió en la siguiente para devolver el liderazgo. La visita luego selló su tan ansiada coronación desde la línea de tiros libres.
De esta manera, empezaron los largos festejos de los Knicks. La eterna espera se acabó para el tercer festejo en la historia de la franquicia. El más deseado por la organización y el punto final a un proceso que tuvo su punto de partida en 2020, cuando Leon Rose se hizo cargo de la gestión del equipo. Habrá varias jornadas de festejos en la Gran Manzana.
