La vida del deportista de alto rendimiento tiene todo tipo de momentos. Desde la llegada al profesionalismo tras muchos años de trabajo hasta los puntos altos y bajos del día a día. Otra instancia clave de su vida es el retiro y el cómo afrontarlo. Muchos marcan cansancio por las exigencias, mientras que otros entienden que ya no podrán estar en su plenitud deportiva. A la par, existe otro punto: extrañar el deporte. Eso es lo que manifestó Marcos Saglietti este martes en 3×3 Radio.

El ex San Isidro tiene en claro que la vida no termina al finalizar la carrera deportiva, pero es una labor que no es fácil para quien trabajó cada año para dar el máximo. Hay días mejores. Hay otros que cuestan. La clave está en encontrar algo que permita llevar el día a día tras competencia. Sin embargo, las sensaciones están a flor de piel: «Me encantaba jugar y lo extraño».

Marcos Saglietti señaló que la decisión no fue fácil de tomar, pero que él se quería retirar de una forma ‘digna’. Una trayectoria de 25 años que se cerró jugando para San Isidro en la Liga Argentina y llegando a la final. A sus 40, decidió ponerle fin a una carrera que incluyó pasos por Libertad de Sunchales, Argentino de Junín, Sionista, Hispano Americano y La Unión de Formosa, además de su último tramo junto a San Isidro. Fue una decisión ‘charlada’ con su pareja y un retiro ‘con la frente en alto’.

Una de las claves post retiro es llenar el hueco que deja el día a día. Marcos Saglietti lo encontró transmitiendo su experiencia a los más chicos. Una academia de básquet en la que trabaja con jugadores de todas las edades. La clave pasa no sólamente por enseñar a pasar, picar, tirar o defender, sino en agudizar la mirada en los detalles. «Hay que focalizar sobre los gestos y entender qué hace un jugador», señaló al respecto.

Otro aspecto fundamental en la formación es el mirar básquet, algo que parece perdido entre los jugadores jóvenes. «Diría que la gran mayoría no mira partidos. Quizás mira highlights o jugadas aisladas, pero no situaciones». Ese es uno de los grandes desafíos en la docencia de la disciplina en la actualidad. Para combatirlo tiene una metodología: llevar el deporte al lugar de entrenamiento. Mirar en conjunto para reconocer patrones que ayuden a mejorar su propio juego. «Disfruto mucho de ver el desarrollo de los chicos y el trabajo que conlleva. Aprendo mucho de ellos. Es algo conjunto», expresó sobre la tarea de la ensañanza.