Algo increíble pasó anoche en la NBA. New Orleans Pelicans ganaba por tres faltando apenas siete segundos por jugar y tenía la posesión pero tardaron más de cinco segundos para sacar de costado, perdieron el balón y Josh Jackson de Phoenix Suns igualó el encuentro. Hasta ahí nada extraño pero lo que sucedió es que Alvin Gentry, coach de New Orleans, solicitó un tiempo muerto con un segundo por jugar, ¡cuando no tenía para pedir! Esto se tradujo en falta técnica y Phoenix Suns, gracias a la conversión de Devin Booker, terminó ganando el partido en tiempo extra. Pelicans no pega una.

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