La mejor noticia del último partido de preparación de la selección antes del inicio de la Copa del Mundo de China es que era un amistoso. España perdió con estrépito frente a Rusia (55-74) en lo que era el ensayo general del campeonato. Completó una de las actuaciones más pobres que se le recuerdan a tres días de que arranque el torneo, al que llegará tras sumar cinco triunfos y dos derrotas: ante Estados Unidos dio la cara pero ante los rusos se la partieron.

Puede servir de atenuante la nueva ausencia de Marc Gasol, que sigue arrastrando problemas intestinales. También la de Rudy Fernández. Y la restricción de minutos para Ricky, el jugador más entonado de la preparación, que no jugó en toda la segunda mitad. Con ellos en plenitud, tres puntales del equipo, se supone que todo cambiará. Más vale, pues lo visto en el segundo amistoso de la selección en Ningbó fue preocupante.

A España no le salió nada. Sus porcentajes fueron mediocres (3/18 en triples), no cuidó bien el balón (18 pérdidas), tuvo importantes lagunas defensivas y perdió la batalla por el rebote concediendo demasiados bajo su aro (13). Por todo eso se vio 19 puntos abajo al comienzo del último acto (40-59). Y pese a todo, volvió al partido apretando de la mano de los Hernangómez (53-61). Rusia liquidó el choque con un par de triples pero demostró que no está para tirar cohetes. Un partido tan gris ante un rival de más enjundia, habría acabado en una sangría todavía mayor.

Porque después de un primer acto igualado en el que Ricky y Willy mantuvieron a la selección (21-21), se hizo la noche. Llegó uno de los peores cuartos en los nueve años de la era Scariolo. Fueron 10 minutos horribles en los que España sólo pudo anotar una canasta en juego. El afortunado fue Willy, a falta de 42 segundos para el descanso. El resto de la aportación ofensiva fueron cuatro miserables puntos de tiro libre. Hubo siete pérdidas en ese periodo y de los 10 lanzamientos sólo entro uno: 1/6 en tiros de dos y 0/4 en triples.

Los rusos tampoco disponen de potencial como para hacer demasiada sangre. Tras el despropósito de España, sólo se llevaron cinco puntos de ventaja al vestuario. Lo mejor para la selección después de su mala actuación era ese 27-32 para nada decisivo. Fue la anotación más baja de los españoles en un intermedio desde la semifinal de los Juegos de Londres en 2012… también frente a Rusia. Entonces hubo remontada. Esta vez, resultó imposible.

Willy dio esperanzas en la reanudación. Llull conectó con el pívot, que sumó los primeros nueve puntos de la selección en el tercer cuarto. Luego hizo la cuarta falta y se fue al banco. España volvió a las andadas. Encajó 27 puntos en el tercer periodo, incluido un parcial de 2-17 que llevó el marcador del 36-40 al 38-57. Dolorosos 19 puntos de desventaja. Pocas veces se la vio así en los últimos tiempos.

Metida en ese abismo comenzó el último cuarto. Después de acumular un 1/13 en triples, Juancho anotó dos seguidos que reingresaron a España al encuentro. Se sumó a la causa Willy, que acabó con 26 puntos y 11 rebotes, aunque tuvo más números que impacto. Entre los hermanos edificaron un 13-2 que alimentó las esperanzas de remontada (53-61). Dos triples rusos las eliminaron.

Fue un serio aviso para una selección española que ofreció su peor versión. Hubo bajas, pero muchos de los que jugaron no estuvieron al nivel que se espera de ellos. El consuelo, si lo hay, es que era un amistoso.

Nota: diario Marca

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