(Foto: Stacy Revere/Getty Images)

La NBA es una máquina de generar estadísticas y muchas veces ayudan a magnificar la grandeza de los jugadores y que queden para siempre en la historia grande de la liga. Pero hay otros casos, que son menos, en los que los números le pueden hacer pasar un mal trago a los deportistas entre la lista de los apartados negativos.

Uno de ellos es Brook López, el interno de los Milwaukee Bucks que hoy en día es pieza importante en el armado del equipo dirigido por Mike Budenholzer y que, desde que se retomó la actividad del torneo estadounidense, va en busca del anillo. Pero hablando de él y los números, hay que mencionar que hace algo más de un año, más precisamente el 23 de noviembre del 2018, tuvo una de las peores noches de su carrera.

Habíamos mencionado a las estadísticas en el principio y a Brook López posteriormente, y la manera en la que se relacionaron es que esa noche se combinaron para quedar en la historia negativa de la liga. En ese juego ante los Phoenix Suns, lanzó doce tiros de tres puntos y no anotó ni uno solo. Esa cifra es récord en la historia de la NBA como el jugador que más triples tiró en el mismo partido y no pudo encestar ninguno.

Es algo muy difícil de creer de su parte, ya que si bien el lanzamiento de larga distancia no es el tiro ideal para un jugador de sus características, él mismo estuvo mejorando sus cifras al punto de hacer del triple un arma más en su repertorio ofensivo. Para peor, ese partido los Bucks lo perdieron por 116 a 114, por lo que de haber metido al menos uno su equipo se podría haber quedado con el triunfo.

Sin embargo, la responsabilidad no puede caer solo en él, ya que no fue una buena noche en general para el equipo de Milwaukee desde el triple: 10 de 44, un 22.7% de efectividad en lanzamientos más allá de la línea de 6,75 metros. El único que estuvo certero de larga distancia fue Malcolm Brogdon, con tres lanzados y todos convertidos, pero el resto no pudo pasar del 50%.

Está claro que no es algo que podría condenar a un jugador ni mucho menos, pero sí que López quedará en la historia de la liga por una noche en la que entró a la cancha con el pie izquierdo. El hecho de haber lanzado doce veces al aro es algo que no sucede seguido, son pocos los que intentan esa cifra de tiros de larga distancia en un mismo juego y hasta podría decirse que solo los tiradores con buena mano lo hacen, pero errarlos a todos está a otro nivel.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo