(Foto: NBA)

Ppuede ser algo difícil de entender por qué iniciamos el artículo de esta manera, con un dicho que muchas veces se cumple tanto en la vida como en el deporte, y es porque repasaremos las veces que un equipo terminó un juego con al menos una decena de jugadores con diez o más puntos, algo que solo sucedió tres veces en la historia de la NBA.

La primera vez que esto pasó fue en 1980, cuando el 30 de marzo los Seattle Supersonics derrotaron a Portland por 135 a 105. En esa oportunidad, que fue el último juego de temporada regular de la 79/80, absolutamente todos los jugadores del equipo entraron al campo de juego y tuvieron la oportunidad de anotar diez o más unidades. El líder en anotación de los Sonics fue Gus Williams, con 23 puntos, seguido de los 15 de John Johnson. Los otros ocho fueron: Dennis Johnson, Fred Brown, Paul Silas (14), James Bailey, Vinnie Johnson (12), Wally Walker (11), Jack Sikma y Tom LaGarde (10).

Esa noche, ningún jugador bajó del 37,5% de acierto en tiros de campo y alcanzó la cifra de las 33 asistencias en 55 anotaciones, un 60% que refleja el buen funcionamiento del juego en equipo. Además, a excepción de Vinnie Johnson (18′), todos estuvieron más de 20 minutos dentro del campo de juego, algo que sucede normalmente en los cierres de temporada, cuando los entrenadores, en este caso el histórico Lenny Wilkens, suelen rotar más a sus jugadores para darle descanso a los titulares y probar nuevas tácticas de cara a la postemporada.

La siguiente fue el 14 de abril de 1994 y nuevamente los Supersonics se encargaron de alcanzar el hito por segunda vez, en este caso derrotando de manera holgada a los Clippers por 150 a 101. A diferencia de la primera vez, en esta oportunidad quedaron dos jugadores con anotación por debajo de la decena de puntos (Sam Perkins y Rich King, con dos tantos cada uno). En ese triunfo de cierre de temporada regular, el máximo anotador de Seattle fue Detlef Schrempf, aunque no del juego, ya que ese fue Terry Dehere, base de los Clippers, con 22.

Además de los 21 de Schrempf, anotaron Vincent Askew (18), Shawn Kemp (17), Kendall Gill (16), Chris King (15), Gary Payton (14), Michael Cage, Nate McMillan (12), Steve Scheffler (11) y Ervin Johnson (10). Esa noche alcanzaron las 39 asistencias sobre 57 conversiones, casi un 70%, además de que es noche también elevaron el porcentaje de acierto por encima del 44%.

Y el tercer y último, por ahora, fue alcanzado por otro equipo que no eran los Sonics, pero sí lo fue ante los Clippers: Phoenix Suns derrotó 140 a 109 a la franquicia angelina el 23 de noviembre de 1994, con 19 puntos de Wesley Person. Sin embargo, el que más aportó esa noche fue Lamond Murray, de LA, con 30 unidades.

En ese partido se repitió lo alcanzado por los Sonics en 1980, cuando todos los que entraron tuvieron la posibilidad de anotarse en la planilla superando la decena de puntos. Además de los 19 de Person, anotaron Danny Schayes (17), Danny Manning (15), Dan Majerle, Trevor Ruffin (14), Joe Kleine, A.C. Green (13), Elliot Perry, Aaron Swinson (12) y Danny Ainge (11). Increíblemente, Charles Barkley no pudo disputar el encuentro, por lo que podrían haber llegado a 11 los jugadores con una decena de puntos, o bien ser el centro de atención en ofensiva y tomar más responsabilidades, evitando alcanzar esa marca.

Siguiendo con la línea de los buenos porcentajes de acierto y asistencias, esta vez elevaron aún más la vara al lograr 38 asistencias en 53 conversiones, lo que representa que un 72% de tiros encestados fueron por una jugada colectiva. Aparte de eso, el porcentaje de acierto no bajó del 50% (Majerle y Green), con máximas del 83% de Kleine.

Luego de estos tres partidos en los que los equipos vencedores terminaron con al menos diez basquetbolistas anotando en doble dígito, no se volvió a repetir semejante marca. Quizás por la nueva modalidad de juego en la que predominan los jugadores franquicia y suelen abarcar la responsabilidad de anotación de sus equipos (Kobe y los 81 puntos, o Booker con 70 por citar algunos ejemplos).

De todas maneras, varios equipos se están armando para la próxima temporada con varias piezas muy fuertes en ofensiva y, si sus estrellas resignan algo de protagonismo en ese costado del campo de juego, se podría dar nuevamente. También, como vimos en los tres casos anteriores, es necesario tener en conjunto una buena noche de cara al aro, con altos porcentajes de acierto, y también aprovechar al máximo las oportunidades creadas por el equipo, ya que de otra manera sería difícil siquiera anotar si reinan las individualidades.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo