Foto: Prensa CASLA

A menos de 24 horas del partido entre Quimsa de Santiago del Estero y San Lorenzo por el tercer partido de las semifinales de la Basketball Champions League, en 3×3 Radio hablamos con Silvio Santander, entrenador del ciclón, para conocer los preparativos de este desafío tan particular.

El asistente de la Selección Argentina nos explicó cómo se llevó a cabo el armado del plantel para este torneo, cuáles son los planes para la Liga Nacional que se aproxima, así como también de las sensaciones de volver a ser un entrenador de la máxima categoría después de estar un año alejado de la competencia.

Silvio también habló de los factores específicos de la profesión, la presión de debutar en un partido definitivo, las señales que lo llevaron a dar un paso al costado y sobre las estructuras del básquet argentino. Una charla que inició como una previa y que se trepó por cada una de las ramas que surgieron. Imperdible.

Esuchá la charla completa:

«Es un proceso lógico, a todos nos pasa después de una inactividad prolongada hace que tengamos ganas de jugar mucho más que en cualquier otra oportunidad.

Yo prácticamente como asistente y entrenador había hecho 20 años y parar un año entero no lo había hecho nunca, eso me hizo muy bien, capitalice a nivel individual, y acá se suman las dos cosas, mi decisión y el parate por lo que todos sabemos.

Es un contexto diferente, porque a esto de no tener el control de un equipo, no el control de querer estar por encima, sino saber en que lo puede ayudar la toma decisiones. Cuando entrenas, repetís y fijás los contenidos que queres, vas a un partido en principio con esa idea y con la respuesta que tenes que tener cuando el rival te lleva a otra dirección. Aca muchas de las cosas que tenemos los dos entrenadores la vamos a resolver con el correr del juego, no sabemos si una cuestión estratégica se puede poner por encima de la plenitud física de los jugadores. Hay jugadores que te dan bloques de 20 minutos corridos y no se si ese escenario se presenta en este momento. Aún entrenando no sabés cómo van a responder en la competencia, no hemos tenido ni amistosos de pretemporada.

No hablé con otros entrenadores, pero si con jugadores. Siento que cada situación es especial. Esto concretamente es un partido, entran a jugar otros factores. En la burbuja vas a ir mejorando con el avance de la misma competencia. Acá es un partido. Lo que visualizo es que no me preocupa la rotación del equipo, siempre lo hice de jugar con 10 jugadores, por ende tengo la gimnasia, no quiere decir que me salga bien, soy de dosificar los minutos. A los dos equipos nos pasa lo mismo, no hay horas de ensamble. Hay que gestionar desde otro lugar.

Intento convertir la presión en desafío. Estoy en una organización que lleva una dinámica muy ganadora. Todo partido que se juegue tiene la misma responsabilidad entonces estamos ante un gran desafío, tenemos bien claro todo lo que hay en juego. Primero tenemos que estar bendecidos por poder volver a jugar en un país que está incendiado y nosotros podemos hacer lo que nos gusta. Segundo, tenemos que valorar que las autoridades han ido con convicción a retomar los torneos. Después todo lo que pueda ser un proceso de mala sangre pasa a un segundo plano. La está pasando mal mucha gente, hay gente que pone el cuerpo para que hagamos esto y maximizar lo que tiene que ver con un partido de básquet me hace un poco de ruido.

Estamos blindados acá, tenemos un salón privado, mascarillas en todo momento, la comida viene envasada, todos en sus habitaciones todo el dia y solo salimos al pando para entrenar, tenemos el estadio cerrado para nosotros. Hoy nos hicimos el hisopado y tuvimos que agregar entrenamientos. Después cada uno canaliza las cosas con otras actividades.

Nos tenemos que adaptar. Si queremos hacer algo como lo que hizo la NBA, vivimos en un país del tercer mundo, todo lo que nos dan es un lujo y hay que valorarlo. Si el encierro implica no estar en tu casa y te falta algo, no es momento de quejarse, por salud mental tenes que buscar qué hacer. Tenemos que levantar el umbral de tolerancia, no todo es como queremos, pero de otra manera no podríamos jugar. Tenemos que valorar el esfuerzo que se está haciendo por jugar y traccionar para que puedan arrancar las otras categorías. Hay gente que se está cagando de hambre, hay pibes, entrenadores, y personas que se metieron en otra cosa para llevar una olla de comida a la casa. Ojala esto sirva para eso. No nos quejemos e intentemos competir de la mejor manera.

Buscamos jugadores en un radar de 45, filtramos a 25 y son los mejores que pudimos conseguir. Sin tomar en cuenta el escenario que San Lorenzo tuvo siempre que durante la competencia elegía el mejor y lo traía. Eso ahora no existe, no se puede presentar así, fueron los mejores que encontramos en el mercado y estoy contento con eso.