Foto: Marcelo Endelli

El encuentro tuvo un arranque con muchísima energía de los dos equipos; donde Boca logró sacar mayor rédito del trabajo realizado en la zona pintada, donde tuvo mucha influencia lo realizado por Kevin Hernández, que arrastró las marcas bajo el aro, con opciones de tiro, o descargando hacia los perimetrales, que hoy encontraron la efectividad que no lograron en el tercer juego. En este rubro, Leonel Schattmann fue el máximo destacado, terminando la primera mitad con 21 puntos.

En un juego muy físico, Peñarol buscó castigar, pero se encontró con muchas barreras en la zona pintada, donde se destacó la tarea de Ávila y Vargas. Con la presión sobre Marín y Lockett, el Milrayitas se vio complicado en el sector ofensivo, tomando muchos tiros incómodos. Desde el perímetro comenzó a crecer la tarea de Thornton, una de las vías más confiables de los marplatenses (8) junto a Bruno Sansimoni (10). Con muchísimo para definir en la segunda mitad, los equipos se fueron a los vestuarios con los xeneizes dominando las acciones 48 a 35.

En el amanecer del segundo tiempo, Peñarol salió con una inyección de energía. En un abrir y cerrar de ojos sumó 14 unidades y se acercó a siete (56-49), complicando además a J.J. Ávila que rápidamente sumó la cuarta falta, quedando comprometido para el resto del juego. Los dirigidos por Gonzalo García aprovecharon la supremacía de Vargas cerca del aro; pero los marplatenses no bajaron el ritmo; se prestaron la bola y encontraron distintas manos capaces de anotar, para ingresar al último cuarto con posibilidades (65-58).

Ya para los últimos diez minutos, el clima de tensión y nerviosismo colmó la Bomberita igual que las dos parcialidades. El factor Thornton explotó en Peñarol, y fue la energía que necesitó Peñarol para acercarse a tan solo dos puntos (70-68) con más de cinco minutos en el marcador. Fueron Adrián Boccia y Leonel Schattman los abanderados de la remontada xeneize. Con acciones consecutivas, Boca logró volver a escaparse a ocho (80-72) a dos minutos del final. A la orquesta se terminó sumando J.J Ávila, encargado de dar el golpe de gracia, a un Peñarol que dejó absolutamente todo, pero no alcanzó.

Con la serie 3 a 1, los dirigidos por Gonzalo García se meten en las semifinales de la Liga Nacional, donde se medirán ante Quimsa de Santiago del Estero, que en la noche del viernes, liquidó la llave ante Oberá.

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