TORONTO, CANADA - APRIL 28: (Photo by Vaughn Ridley/NBAE via Getty Images)

“Si alguien puede hacerlo, somos nosotros”, decía Nick Nurse tras la derrota en el tercer partido ante Philadelphia en la primera ronda de la Conferencia Este. Le habían preguntado por las opciones de remontar un 3-0 en una serie de playoffs, algo que nunca se ha hecho en la NBA. Ganaron el cuarto, no sin sufrir; robaron el quinto en Philadelphia, ya sin un Fred VanVleet que había caído lesionado la noche anterior. 

Al contrario, su homónimo en el banquillo de los 76ers, Doc Rivers, intentaba limpiar su historial de fracasos en post-temporada: Rivers es el único entrenador con tres series dominando 3-1 y que ha acabado perdiendo. En 2003 con Orlando, como seed #8 y ante el #1 Detroit Pistons; en las semifinales de conferencia de 2015, cuando los Clippers dejaron escapar la ventaja ante Houston; y por último en la burbuja, cuando fueron los Nuggets quienes otra vez remontaron ante Los Angeles. 

Antagonistas en la lucha y en la mentalidad, mientras uno sonreía de manera pícara a las opciones de remontar de su equipo, Doc ponía excusas a las dudas sobre el suyo. Sin entrar a la ventaja que los Sixers tuvieron el pasado curso sobre los Hawks (2-1) antes de perder tres de los últimos cuatro partidos. 

Por suerte, esta vez los Sixers no hicieron historia de la negativa. Solo tres veces en la historia de la NBA se había conseguido que un 0-3 acabara en un séptimo partido: Knicks a los Royals en las NBA Finals de 1951 (ganó Rochester), los Nuggets a los Jazz en las semifinales de 1994 (Stockton y Malone se llevaron el triunfo) y la más reciente, los Blazers en 2003 remontaron a los Mavs (aunque Dirk se llevó el game-7 con 31 puntos). Philadelphia solo necesitó seis, hoy 97-132. 

Gloria a unos Raptors que han sobrevidido a lesiones en temporada regular y post-temporada (Scottie se perdió dos, Fred VanVleet otros dos, Gary Trent Jr otro…) y que han luchado como el que más, robando un quinto lugar en el Este por delante de favoritas como Chicago o Brooklyn y forzando, el único de conferencia, un sexto partido (el resto de favoritos han necesitado cuatro o cinco). Todo con una plantilla corta, una carencia de talento importante y el pundonor de un equipo campeón.

No fue Doc Rivers, pero sí uno de sus protegidos, el protagonista hoy: Tyrese Maxey, liderando un parcial de 30-9 a la salida de vestuarios en el tercer cuarto, fue quien rompió el partido y las esperanzas de los locales, con Drake y su hijo Adonis en primera fila. En el tercero solo anotó 15; en total fueron 25 puntos para el sophomore. Maxey se convirtió en ejecutor al ritmo de Harden (14 asistencias), pero además no estuvo para nada solo. Danny Green con cuatro triples y Tobias Harris con un doble doble, 19 puntos y 11 rebotes. 

El mejor, como siempre, un Joel Embiid tan eficiente como abucheado en Toronto. El camerunés ha acabado con 33 puntos (12/18 tiros de campo), 10 rebotes y 3 tapones, además de haber estado provocando al público del Scotiabank Arena toda la segunda parte en una rivalidad que viene de 2019 — y que la última vez acabó con Joel Embiid llorando tras el game winner de Kawhi.

Por Toronto, destacado un Chris Boucher que ha podido jugar su último partido con los Raptors, con career high en playoffs (25 puntos) o un Scottie Barnes muy agresivo desde el inicio, con 18 puntos para celebrar el premio de Rookie of the Year. Siakam, con 24, fue de los máximos anotadores, pero desde el parcial de Philadelphia, no pudo liderar a su equipo a una reacción que nunca llegó. 

Espera Miami, un rival más duro y preparado que los Raptors, que tendrá el factor pista. Y los Raptors ya empiezan lo más duro: convertir este equipo en algo mejor, buscar piezas para reforzar un proyecto que tiene mucho futuro.

Nota: Alejandro Gaitán | Tw: @alejandroggo



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