Tom Heinsohn se impone ante la defensa de los Lakers para encestar una bandeja (Foto: Bettmann / Getty Images)

Cuando uno menciona rivalidades en la liga más importante del mundo, la primera que se viene a la cabeza es la que protagonizan Boston Celtics y Los Ángeles Lakers. Estos dos equipos se enfrentaron en infinidad de oportunidades en series por el título y en todas las épocas, en momentos buenos de la competencia y malos también.

Las últimas ediciones son las más recordadas, cuando hace diez años y un poco más también se enfrentaron en dos oportunidades, con una victoria para los de Kobe Bryant y otra para los de Paul Pierce, Kevin Garnett y compañía. Hubo que ir unas décadas más atrás para encontrar uno de los duelos más intensos de la historia, como los que protagonizaban Bird y Magic, que con sus chispazos pusieron en los primeros planos a sus equipos.

Pero todo tiene un principio y fue mucho antes que estos encuentros que mencionamos. A finales de la década de los ’50 y principios de los ’60, hubo un equipo que dominó por completo las acciones de la NBA y que no tenía rivales, aunque uno intentó hacerle frente. En la serie de finales de 1959, Celtics y Lakers se cruzaron por primera vez en una llave por el título de la NBA.

En esa ocasión los Lakers todavía estaban ubicados en Minneapolis pero de todas maneras seguía siendo parte del Oeste, que por ese entonces era una división y no una conferencia como lo es hoy en día. En la temporada regular los del Este habían quedado primeros de su zona con un récord de 52 triunfos y 20 derrotas, mientras que los del estado de Minnesota finalizaron con 33 victorias y 39 caídas para quedar en el segundo escalón del Oeste.

Ya en playoffs, los dirigidos por John Kundla tuvieron que disputar la primera ronda, donde enfrentaron a los Detroit Pistons y los vencieron en la serie por 2 a 1, y en la final de división hicieron lo propio con los Atlanta Hawks pero esta vez por 4 a 2. Puede parecer raro mencionar a estos dos equipos en el Oeste, pero por esos años la geografía y organización de la liga eran muy diferentes a como las conocemos hoy en día.

Por el lado de los de Red Auerbach, al ser los vencedores de la etapa regular en su división se ganaron el privilegio de esquivar la primera ronda y pasar directamente a la serie por el título del Este. En esa etapa se enfrentaron a los Syracuse Nationals (hoy Philadelphia 76ers), equipo al que derrotaron en el séptimo juego para ir por su segundo anillo de la NBA, tras el primero alcanzado dos años antes, en 1957.

Ya en las finales, pese a haber disputado un partido más en la ronda anterior, no hubo equivalencias. Los hombres de verde no tuvieron piedad con los de celeste y los vencieron por 4 a 0 para conseguir el primero de ocho títulos en fila entre 1959 y 1966. Además, decretaron la primera barrida de unas finales en la historia de la NBA.

Este es un dato algo curioso porque, además de haber sido la primera vez que esto pasaba, los Celtics nunca más volverían a lograr esta marca en unas finales. Los Lakers, por su parte, también lo hicieron una sola vez. La única fue en el 2002 cuando enfrentaron a los New Jersey Nets, equipo al que vencieron sin perder un solo juego.

De esta manera se desarrolló el primer capítulo de una de las mejores historias y rivalidades que tiene la NBA. Luego de este encuentro se volverían a cruzar en otras doce finales, con un balance final de nueve finales ganadas por los de Boston (incluida la de 1959) y tres por los Lakers. Si bien en los últimos años su costumbre de llegar a las finales fue disminuyendo, cada vez que se cruzan por la temporada regular dejan algunos momentos dignos de guardar para siempre y que permiten ver algo de lo que se vivía por ese entonces, cuando entre estas dos franquicias se repartían todos los premios.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo