Foto: Prensa Instituto

En un nuevo programa de 3×3 Radio hablamos con Gastón Whelan, el cordobés que en la última temporada de la Liga Nacional defendió los colores de Instituto. La Gloria fue uno de los mejores equipos de la competencia, ocupando el cuarto de la tabla de posiciones, y siendo uno de los semifinalistas de la Basketball Champions League, donde cayó con Flamengo 2 a 0, quedando a un paso de las finales.

Gastón analizó la temporada con el albirrojo, con el que no pudieron realizar un análisis grupal debido a la cancelación prematura de la 19/20. También regresó un poco en el tiempo y habló de su experiencia en la Liga de Desarrollo con Bahía Basket, contando como habían sido esos años en la capital del básquet, y las diferencias que ve con el torneo actual.

En cuanto a su futuro, Whelan admitió que ya estaba en su mente la idea de jugar en el extranjero, que es una idea que tiene desde hace tiempo y, con su agente, están esperando propuestas del exterior para tomarlas, considerando la incertidumbre que crece cada día en nuestro país.

Reviví la nota completa con Gastón Whelan:

«Creo que durante todo este tiempo los picos de motivación y ánimo han ido de muy arriba a muy abajo bruscamente cuando arrancó todo esto se pensaba terminar la liga y uno entrenaba con lo que tenía, de la manera que podía. Pensaba el dia de mañana volver tratando de perder el menor tiempo posible. Como se estiró tanto uno seguía motivado, entrenando todos los días, cuidándose con las comidas. Cuando se canceló la liga fue un golpe a la motivación, el virus seguía creciendo, había que seguir entrenando, había que buscar motivación. Ver la ACB nos dio ganas de ver básquet de nuevo. Uno buscaba la motivación intrínseca o extrínseca para moverse dentro del departamento. Después se permitió volver a correr, así que no se puede hacer un plan bajo protocolo pero se busca la forma de entrenar. Mi contrato terminó, la incertidumbre, te hace estar expectante pero uno no se puede relajar porque tiene que estar en el mejor estado posible por si llega a tener una oferta de donde sea.

Los picos de motivación iban de muy arriba a muy abajo en cuestión de horas o días. Es una situación nueva para todos, ojala que no pase de nuevo, porque no estamos acostumbrados a esto y hay que saber lidiar con esto.

Desde la temporada pasada que venía con ganas de dar un paso a otra liga en el exterior, siempre dije que me gustaría jugar en europa, por una cuestión de papeles no es tan fácil, pero siempre tuve esas ganas, ahora ante una necesidad y la incertidumbre de nuestra liga nacional, le había dicho a mi representante que si surgía una oferta, sea de donde sea que tenga fecha de inicio, lo íbamos a ver con buenos ojos, no solo por lo económico sino porque hace cuatro meses que estamos parados, una de las hipótesis de arrancar era enero, lo que serían casi 10 meses sin actividad, y uno no está acostumbrado. Si surge una chance en estas ligas que se están abriendo la íbamos a tomar. Es una situación delicada, especial, donde todos los jugadores estamos en la misma situación. Las ofertas y la demanda es mucha y los equipos son pocos. Por ahora no tengo nada, pero estoy abierto a recibirlas.

Eso será cuestión de analizarlo en el momento que corresponda. Me gustaría ambas situaciones, si puedo ir al exterior y hacer una base o que me sirva de trampolín bienvenido sea, pero no veo mal ver jugar una liga afuera y engancharme en la liga nacional. Si pudiera hacer un camino afuera, me gustaría mas, pero no descarto volver.

Siempre dije que la liga nacional lo que tiene es una alta competencia, por ahí todos los partidos son difíciles, siendo que el primero juega contra el último y este puede ganar, este nivel de concentración que el jugador tiene que tener dentro del partido no te permite relajarte. Siempre fue competitiva. Ahora creo que se viene un panorama más difícil, va a haber un éxodo importante, pero creo qeu la liga buscará la forma de seguir siendo atractiva. El tema de los extranjeros va a golpear, va a ser una temporada rara, diferente, porque ha sacudido fuerte esto. Lo vamos a sentir al menos por este año.

Básicamente mi experiencia con la LDD fue una de las mejores. Yo llegué a Bahía Basket donde es una institución que le dedicaba un 80% de atención a los juveniles, estaban encima nuestro, más que el plantel mayor, éramos privilegiados, aprendíamos, nos fogueamos con los mayores, era un permanente desarrollo que tengo solo qe agradece nuevas. Estaba Sepo, Mauro Polla, Pepe, todos iban a nuestros entrenamientos. Teníamos dos horas de entrenamientos intensos, incluso con chicos de la local. Tengo el mejor concepto de la liga de desarrollo, pero porque creo que Bahía apuntaba a eso, en ese entonces estaban un poco más separado. Esa es mi visión y lo que me tocó vivir.

Creo que por ahí uno cuando es mas chico necesita más horas de entrenamientos que tantas horas de viaje. Con instituto veía que viajábamos y con los chicos era más un viaje de estudio, que tenían que ir a jugar una hora y después tenían tiempo libre, porque no daban los horarios, o porque no había canchas disponibles, le agregaría más entrenamiento, porque están más en una edad de desarrollo, y no deberían darle tanta importancia a los resultados, el torneo está para equivocarse, para aprender. A los juveniles apostaría mas tiempo de entrenamiento que de competencia.

La realidad en mi caso particular no hubo periodo de transición, llegue a Bahía con la idea de ser tercer base, y pepe no jugó así que fui el segundo. En una gira de pretemporada Gerbaudo se lesionó y me encontré como base principal, entonces esa transición se salteó. Me tocó estar como titular, un debut más previsto sobre todo por la cantidad de minutos. Cuando pude enderezar el barco cambié mi cuerpo y fue un proceso más acelerado.

Depende mucho de la filosofía del club, de la apuesta por los jóvenes. Instituto también lo apuesta pero de distinta manera. La prioridad, el permiso a la equivocación, es otra. Insituto le da atención a los chicos, pero a la hora de jugar un partido primero están los ocho jugadores mayores.

No tuvimos oportunidad de hacer un balance grupal, fue algo más individual. Cuando nos agarró la pandemia acabamos de quedar eliminados de la BCLA. Creíamos que iba a ser un parate de 15 días y que íbamos a poder volver a la normalidad, el tiempo pasó, crecieron los casos, pasó todo lo que ya sabemos, la comunicación seguía estando, pero no era tan fluida, seguimos entrenando con el objetivo de terminar la liga. Cuando se decidió darla por terminada nos quedamos ahí. La pandemia nos encontró en nuestro mejor momento y después se sacan hipótesis, que hubiera pasado si seguíamos jugando así, creo que llegábamos a Play Offs de la mejor manera.

No es que hicimos un balance, ese torneo al menos sabíamos que habíamos terminado. Fue un gran torneo, nos quedó la espina de perder el último juego con Flamengo, sobre todo de la forma que pasó, haber llegado a estar en los 4 mejores para una primera experiencia fue una gran competencia una buena temporada que hicimos más allá del sabor amargo.

Mi temporada fue de menor a mayor arranque con una lesión que no me permito hacer la pretemporada a la par de mis compañeros, arranqué un poco atrás, después me fui tratando de acoplar rápidamente a mi ritmo, a la confianza personal, a los condimentos que necesitaba para alcanzar el nivel de la temporada pasada. Creo que a principio de este año ya me sentía de la mejor manera, y estaba volviendo a ser ese jugador peligroso, amenazante que había sido la temporada pasada. Fue una temporada regular que me hubiera gustado terminar.»