(Foto: NBA)

Pocos equipos pudieron mantenerse en el tiempo desde los inicios de la NBA en 1949. De hecho, la historia de los Nationals (por ahora los llamaremos de esa manera) viene de más atrás, ya que se remonta hasta 1946, cuando hicieron su presentación en la NBL, liga que se fusionó con la BAA para desencadenar en la creación de la liga más importante del mundo.

Y hacia esa época nos remontamos, porque el 14 de noviembre del ’46 Danny Biasone, un inmigrante italiano, envió un cheque por cinco mil dólares a la organización de la National Basketball League (NBL) para confirmar la creación del equipo y asegurar su participación en esa liga. Sus primeras presentaciones no fueron del todo buenas y, pese a que sus récords al final de la temporada regular rozaban la igualdad entre cantidad de victorias y derrotas, en playoffs no lograban establecerse de la mejor manera y caían en primera ronda.

En 1949, tras un acuerdo entre la NBL y la BAA, nació la NBA. Este nuevo torneo de 17 equipos conformados por los elencos de ambas competencias dio lugar a un gran crecimiento por parte de esta franquicia que en sus primeras tres temporadas no había logrado pasar de semifinales.

Ya en el primer año se empezó a ver el cambio, ya que gracias a la conducción de Al Cervi desde el banco lograron cosechar 51 triunfos y solo 13 derrotas en la etapa regular para quedarse con el primer puesto de la división Este (por esos años todavía no estaban divididos por conferencias). En la primera ronda de postemporada barrieron en dos juegos a los Philadelphia Warriors, franquicia clave en el desarrollo de esta historia, y a los New York Knickerbockers en las finales por el título de división, siendo este el primero en su historia. Sin embargo, en las finales ante los Lakers de George Mikan no pudieron imponer sus condiciones y fueron derrotados en la serie por 4 a 2.

Los años siguientes de la NBA no fueron buenos y varios equipos dejaron la competencia, pero ese no fue el caso de los Nationals, que se quedaron para seguir luchando por su primer título. El cambio de una temporada a otra fue rotundo y el nivel basquetbolístico de Syracuse cayó notablemente, pasando de 51 a 32 victorias en etapa regular, alcanzando el cuarto lugar del Este. De todas maneras, lograron levantar el rendimiento para la parte más importante de la temporada y llegaron a disputar las finales de división, en las que cayeron ante sus vecinos, los Knicks.

En 1954, Biasone, el creador de la franquicia, y su GM, Leo Ferris, fueron parte fundamental en el desarrollo de la liga, que estaba viendo cómo podía llegar a desaparecer si no hacía algunos cambios en su forma de disputa. La gente perdía el interés y poco a poco caía la presencia de público en las canchas. Esto les dio la brillante idea de poner un reloj de posesión para forzar a los equipos a tomar un tiro o finalizar las jugadas de alguna manera. Así evitarían juegos sin emoción que podían terminar con menos de 25 puntos por parte de cada equipo.

Además de tener un gran impacto inmediato y dejar una huella en la historia de la liga, también lo tuvo en el equipo, que quedó en la primera colocación del Este con 43 partidos ganados y 29 perdidos. Eso no es todo, ya que tras estar eximidos de disputar la primera ronda de playoffs por haber terminado en el primer lugar, fue el turno de enfrentarse a los Boston Celtics en la lucha por el campeonato de división y los eliminaron para alcanzar las finales una vez más. En frente estaban los Fort Wayne Pistons y el camino hacia el tan ansiado título no pudo haber empezado mejor: dos triunfos en Syracuse antes de viajar a Fort Wayne para seguir con la serie fuera de casa.

Sin embargo, los Pistons no serían un equipo fácil de derrotar y mantuvieron la localía, quedándose con los tres juegos que se disputaron en su estadio. Esto llevaba nuevamente la serie al hogar de los Nationals y los obligaba a que, si querían levantar el trofeo, tendrían que ganar los dos encuentros. Y así fue. El primero los derrotaron por 109 a 104 y el séptimo, con George King siendo vital en el cierre anotando el último libre más un robo en los últimos segundos para ganar el partido, lo cerraron 92 a 91 a su favor.

Luego del título, y con la aparición de figuras como Wilt Chamberlain en los Warriors, Bill Russell en los Celtics que crecían como una potencial dinastía y varios contendientes más, el rendimiento de los Nationals fue disminuyendo. Esto provocó que a principios de la temporada 56/57 sea destituido Al Cervi, el entrenador responsable del primer título, y tomó su lugar Paul Seymour.

Esto no arrojó una mejoría asegurada en el equipo, pero durante varios años pudieron garantizarse un puesto en la postemporada con récord positivo de etapa regular. En los últimos años de la década del ’50 y los primeros del ’60 hicieron su aparición algunos de los jugadores más importantes en la historia de la franquicia como Dolph Schayes y Hal Greer, alcanzando ambos varias cifras importantes, por ejemplo el primer juego de 50 puntos obtenido por el primero o la gran 60/61 del segundo, que llegó a promediar 22,8 puntos por juego para llevar a los suyos a la postemporada desde el tercer lugar del Este.

Finalmente, tras quince temporadas en Syracuse, en 1963 Dan Biasone recibió una oferta muy difícil de rechazar por parte de Irv Kosloff e Ike Richman, quienes compraron a la última franquicia de la NBL que aún estaba localizada en su ciudad original. Su decisión fue hacerle un cambio rotundo a la imagen del equipo por lo que, además de mudarla a Philadelphia para ocupar el espacio que habían dejado libre los Warriors un año antes, también le cambiaron el nombre.

Para elegir la nueva denominación del flamante equipo de Philadelphia, los nuevos dueños lo hicieron mediante un concurso en el cual la gente era la que enviaba a los candidatos. Finalmente, el ganador fue «Seventy sixers», nombre presentado por Walt Stahlberg, quien estableció una relación entre el nacionalismo presente en el nombre original del equipo de Syracuse y la firma de la declaración de la independencia de Estados Unidos en Phila el 4 de julio de 1776. Gracias a que ese concepto fue el elegido el 6 de agosto de 1963 entre 500 presentados, Stahlberg se ganó un viaje junto a su esposa para ver el primer partido entre los nuevos Sixers y los Warriors.

Su primera temporada en Philadelphia también significó la primera vez en varios otros aspectos. Por ejemplo, se dio la llegada al banco de suplentes como entrenador de Dolph Schayes, además de que Hal Greer fue elegido para el All Star Game siendo el Sixer debutante en este histórico juego.

Lo que vino luego para los de Philadelphia es algo más conocido. En 1967 consiguieron su primer título en la nueva ciudad tras vencer, casi como un guiño del destino, a los San Francisco Warrios por 4 a 2. Además, comandados por Julius Erving y Moses Malone, lograron el título en 1983 en medio de dos de las más grandes dinastías de todos los tiempos como lo fueron los Lakers y los Celtics de los ’80.

Por si fuera poco, disputaron tres finales entre 1977 y 1982, además de la de 2001, cuando comandados por Allen Iverson cayeron a manos de los Lakers de Shaq y Kobe. Si bien tras la salida de Iverson el equipo entró en un pozo durante varios años en los cuales no lograba salir del último puesto de la conferencia Este, la llegada de Ben Simmons y Joel Embiid, además de varias otras figuras, ayudaron a poner nuevamente a los Sixers en los primeros planos.

Una franquicia que logra representar la historia de la liga, y en el nombre un poco también de su país, sin perder la esencia a lo largo de tantas décadas. Llegaron de la NBL, se mantuvieron durante muchos años en una pequeña ciudad y, cuando les tocó mudarse, siguieron haciendo grande a los que pasaban por ella. Si bien tienen tres títulos en más de 70 años y puede parecer poco, la incidencia de este equipo en la liga es innegable y en cada época de la NBA, buena o mala, su nombre siempre está.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo