(Foto: N. Y. Times)

El 6 de octubre de 1948 en Necaise Crossing, Mississippi, un pequeño pueblito norteamericano de no más de 600 habitantes, nació Wendell Ladner. Desde muy chico había demostrado su interés por el básquet, ya que lo jugaba con sus amigos hasta tarde y, al no haber iluminación artificial, sacaba a relucir sus dotes con el hacha para cortar leña de árboles caídos y así poder hacer una fogata para seguir jugando.



Aunque no había muchas oportunidades de hacerse un nombre en el mundo del básquet escolar viniendo desde un lugar tan desconocido, Ladner lo logró siendo parte del equipo de Hancock North Central, en Klin, otra ciudad ubicada cerca de Necaise. Allí promedió la increíble marca de 37 puntos por encuentro para ser un prospecto All-American, llegando a un récord de 40 triunfos y solo tres derrotas. Tras conseguir el título estatal de Clase A, 84 universidades se interesaran en contar con él para la siguiente temporada.

Finalmente se decantó por la universidad de Southern Mississippi, la misma a la que había acudido su hermano mayor. Desde los primeros encuentros demostraría que lo hecho en el instituto de Klin no era causalidad, y terminó la 67/68 siendo líder del equipo de primer año en puntos y rebotes. Especialmente en este último apartado estadístico fue en el que más destacó, siendo dueño de un promedio de 16,5 por juego a lo largo de sus tres años (1256 en 76 encuentros), además de que 14 de las mejores 16 marcas reboteras individuales le pertenecen.

Mr. Excitment”, como lo terminaron apodando por su forma de juego desenfrenada, sin dar por perdida una sola pelota y luchando todos los rebotes a pesar de su corto 1,96m, no solo fue el mejor en la historia de la universidad en los tableros. También se metió en los libros por su poderío anotador, siendo el onceavo con más tantos, pero el de mejor promedio, con 20,5 por noche. Todo eso le valió para ser inducido al salón de la fama de Southern Miss en 1978, aunque él no haya podido estar en la ceremonia.

Finalmente, en el verano de 1970 llegó la hora de dar el salto al profesionalismo, pero aunque parezca increíble ningún equipo de la NBA puso sus ojos en él y no fue drafteado. Sin embargo, por ese entonces también existía la ABA y precisamente Babe McCarthy, entrenador que había pasado por la universidad de Mississippi, lo recordaba como un gran jugador que podía servirle a sus Buccaneer de New Orleans.

Para la temporada 70/71 el equipo se mudó a Memphis y pasaron a llamarse Pros, lugar al que fue Ladner a hacer su presentación. La primera imagen no fue del todo buena, siendo un jugador desalineado y fuera de estado, algo que decepcionó al coach que tenía otra percepción de él. Sin embargo, era un jugador atlético y no tenía inconvenientes a la hora de acomodar su físico a lo que la situación requería y rápidamente se puso en forma de cara a su primera temporada grande.

Su gran juego lo llevó a consolidarse como uno de los mejores rookies del año y terminó el curso con 17 puntos (44,1% de acierto en dobles lanzando 16, su mejor marca de carrera) y 11,4 rebotes (también sus mejores cifras), lo que le valió ser elegido al All-Rookie Team de la competencia. No solo eso, sino que también fue uno de los tres jugadores de primer año que participó en el All-Star Game. Él terminó con 12 tantos y 7 tableros, además de que fue el único en el equipo del Oeste (Dan Issell y Charlie Scott estuvieron en el Este).

Por ese entonces la ABA estaba repleta de jugadores rudos que jugaban sin importar si se hacían daño, y Ladner era uno de ellos. La primera vez que lo demostró fue en su temporada rookie, cuando en un juego ante los Pittsburgh Condors se peleó con John Brisker, uno de los jugadores más duros de la liga. Pero no fue la única, ya que unos años más adelante, cuando ya estaba en los Kentucky Colonels con Artis Gilmore y Dan Issell, en un encuentro de postemporada tuvo la mala suerte de lanzarse por un balón contra el banco de suplentes y se golpeó con un recipiente de agua hecho de vidrio. Cuando se levantó estaba lleno de cortes por todo el cuerpo y en una de las heridas en uno de sus brazos tuvieron que darle 48 puntos de sutura. De hecho quiso volver al juego, pero el entrenador no se lo permitió. Sin embargo al día siguiente estuvo listo para jugar y, por si fuera poco, no se cambió las medias por el resto de la serie, que estaban repletas de sangre.

A mediados de la temporada 73/74 se le presentó la gran oportunidad de ir a jugar con los Nets, que tenían a los jugadores capaces de ganar el título, como Billy Paultz, Larry Kennon y Julius Erving. El Dr. J. fue quizás el más beneficiado por su llegada ya que forjaron una gran amistad por fuera de la cancha, al punto que dentro de ella Ladner era su guardaespaldas. Esto le dio ciertas libertades a Erving para atacar los aros rivales y convertirse en uno de los mejores y más vistosos jugadores de la época, porque sabía que si algún rival intentaba atacarlo su amigo estaría ahí para defenderlo.

Ladner llegó en la segunda parte del curso y disputó un total de 30 juegos, además de los 34 con los Colonels al inicio. Pese a que su participación y responsabilidad dentro del campo había reducido respecto a lo que hacía en Kentucky, junto con los Nets ganó su primer y único título de ABA promediando 6,8 puntos y 5,4 rebotes por juego. Ese elenco de New York estaba tan bien conformado que no encontraron oposición en los Utah Stars en las finales y los vencieron de manera cómoda por 4 a 1.

Pese a que eran uno de los equipos más dominantes del país, la temporada siguiente, la 74/75, no comenzó bien para los Nets ni para Ladner, que solo disputó 25 juegos en todo el curso por una lesión. Sin embargo pudo estar presente en los playoffs y allí se dio una cómica situación con un rival: en semifinales ante los Spirits de Saint Louis, Ladner perdió a su defendido en una contra y, fastidiado por la situación, se sacó una zapatilla y se la lanzó. Freddie Lewis, el agredido, se dio vuelta con la intención de confrontar a su marcador pero, apenas se dio cuenta de que se trataba de él, simplemente se rio de la situación.

Tras una mala temporada para Ladner y los suyos, decidió tomarse unas vacaciones en su ciudad natal con el propósito de recuperar energías para el siguiente curso. A su regreso en avión a New York, una tormenta en la zona del aeropuerto John F. Kennedy hacía que fuera muy difícil volar. El fuerte viento movió la cola de la aeronave cuando estaba a pocos metros del suelo y provocó que impactara con las luces de aproximación de la pista, lo que generó que el avión se pusiera de lado e impactara con el piso. Casi de inmediato se incendió el Boeing 727 y lamentablemente murieron 113 de las 124 personas dentro, de las cuales una de ellas era el joven alero de los Nets.

Increíblemente, a Ladner lo identificaron gracias a que en ese momento tenía puesto su anillo de campeón de la ABA, obtenido un año antes, además del bolso de juego con el número 4, dorsal que utilizaba él. Otro dato que remarca la gran amistad que tenía con Erving, es que de todos los presentes en su funeral en Necaise, el Dr. J. era el único de raza negra, en una época en la que todavía el racismo era algo más que frecuente en los Estados Unidos.

Posteriormente, los Nets homenajearon en cierta forma el legado de Ladner, ya que el entrenador Fritz Massmann evitó que ningún otro jugador vistiera su dorsal número 4 durante 17 años, cuando Rick Mahorn lo llevó entre 1992 y 1996. Pese a que no está retirado de manera oficial, el conjunto que actualmente está establecido en Brooklyn recuerda el legado de este jugador que vivió a su manera su corta carrera en la ABA y que, junto a Julius Erving, le dio el primero de los dos títulos en la ABA.

Sin embargo, parece increíble pero es real que tras dos décadas de rosters de los Nets sin jugadores usando el #4, fue Luis Scola quien rompió la racha en la temporada 2016/17, su última en la NBA. Luego de él la utilizaron Jahlil Okafor (17/18), Henry Ellenson (en los primeros cinco partidos de la 19/20) y actualmente la lleva Chris Chiozza.

Nota: Emiliano Iriondo | Twitter: @emi_iriondo

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