Foto: Marcelo Figueras

El juego tuvo un amanecer dispar entre ambos equipos, con Boca aprovechando todas y cada una de las oportunidades que tuvo para correr y castigar al ciclón, que demoró varios minutos en entrar en ritmo de juego, en gran parte gracias a la presión del xeneize en defensa. Los dirigidos por Gonzalo García cortaron las primeras líneas de pase y poblaron la zona pintada con Eloy Vargas y J.J Ávila. El ex Fuerza Regia también se hizo sentir en el sector ofensivo, siendo uno de los máximos líderes anotadores de la primera mitad (16). Más allá de que los visitantes lentamente fueron intentando igualar las acciones, Boca lo llevó con calma y se fue al vestuario con una ventaja de 13 (44-31).

A la vuelta del vestuario, el ciclón salió con una energía distinta. Sacó rédito de los doblajes defensivos, y del juego en parejas en ofensiva, donde comenzó a tomar protagonismo Matías Sandes, no sólo desde la conversión sino a partir de la generación de juego. Con esa intensidad, se acercó a seis (50-44). Boca no mostró lo mejor su juego, pero con las ventajas generadas en la pintura con la dupla Vargas-Ávila, se fueron al último descanso dominando por 11 (62-51).

En los últimos 10 minutos, San Lorenzo salió a dejarlo todo, tratando de estirar su estadía en la competencia. Los dirigidos por Quintans se mantenían en juego gracias a la gran tarea de la dupla Sandes-Pérez y los locales no terminaban de quebrar el juego a su favor, abusando con el tiro desde los 6.75m con poca efectividad.

Después de la reacción del visitante, una conversión de Boccia y un bombazo de Aguerre pareció quebrar la historia, o al menos así lo entendió la Bombonerita, que festejó el momento como una clasificación. Nueve de diferencia (84-75), con un minuto por jugar. No quedaba demasiado para hacer, los Xeneizes se llevaron la victoria 87 a 78 y están en cuartos de final de la Liga Nacional.

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