(Original Caption) Boston vs. Philadelphia. Madison Square Garden. New York, New York: Bill Russell (6) of Boston in on action as Wilt Chamberlain (13) of Philadelphia misses basket.

Con la muerte del hombre de los 11 anillos, el nombre de Bill Russell reapareció con una infinidad de anécdotas sobre su talento, compromiso social y pensamientos ligados al basquet. Esta historia es mucho más simple -aunque no menos interesante- y se puede reducir a una sensación de los míticos Celtics: Celos.

Es entendible la sensación de Russell cuando, siendo el referente del por ese momento hexacampeón de la NBA, parecía quedar por debajo de Wilt Chamberlain para algunos fanáticos y especialistas. Sin embargo, existió una gota que rebalsó el vaso de la paciencia de Bill.

Cómo una especie de Messi vs. Ronaldo, Chamberlain y Russell se repartieron 9 de los 11 MVPS entre las temporadas ’57-’58 y 67-68, con 4 y 5 galardones respectivamente. Juan Estevez calificó a la rivalidad como una especie de Magic vs Bird, pero con la diferencia de compartir el puesto -lo que acrecentó las comparaciones y los roces-.

Sus estilos diferían en la excelencia estadística y la excesiva facilidad anotadora -en el caso de Wilt- contra la solidez en defensa mezclada con inteligencia y liderazgo (en el caso de Bill). Esto se puede reducir, siendo más resolutivos, en que uno lideró todos los aspectos del juego y el otro lideró al equipo dueño del juego.

Russell tenía una opinión formada respecto a las estadísticas por sobre el equipo: “La única estadística que importa es el resultado final”. Además de asegurar que la mejor medida para saber si se tiene un buen partido, es si le había hecho mejor a sus compañeros.

En 1965, como gran movimiento para pelear por el anillo, Philadelphia 76ers rompió el mercado con la contratación de Chamberlain. El pívot firmó y se convirtió en el jugador mejor pago de la liga con un salario de 100 mil dólares por una temporada.

Es así que un 25 de agosto del mismo año, Bill Russell le exigió a los ejecutivos de Boston un nuevo contrato por exactamente 1 dolar más que el entonces refuerzo de Philadelphia.

Años después de sus retiros, esa rivalidad se convirtió en amistad. «Wilt es sin dudas el mejor rival que he enfrentado», recordó Bill Russell en una entrevista junto a su eterno rival.

Nota: Manu Pérez
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