Ya hacía un par de días que la celeste y blanca estaba en boca de muchos, quizás no de todos los que merecía, pero sin lugar a dudas, era un tema de conversación. La selección Argentina había terminado la primera fase del mundial de Indianápolis con un récord perfecto, superando de manera sistemática a Venezuela (107-72), Rusia (100-81) y Nueva Zelanda (112-85) por el grupo D del torneo.

El grupo F parecía ser un panorama bástante más complejo, pero por suerte los dirigidos por Ruben Magnano no perdieron la línea; primero se llevaron la victoria ante China (95-71) y Alemania (86-77)… pero todo quedaba para definirse el 4 de septiembre, ante nada más y nada menos que los locales, que llegaba como el máximo candidato a llevarse el torneo. Los norteamericanos llegaban de 58 partidos sin perder, un número que les había abarcado diez años de gloria.

Paul Pierce, Reggie Miller, Michael Finley, Baron Davis, Andre Miller, Jermaine O’Neal, Antonio Davis, Shawn Marion, Jason Williams, Ben Wallace, Elton Brand y Raef Lafrentz eran los nombres que aparecían en las espaldas de la camisetas de los Estados Unidos. En Argentina, tan solo dos jugadores (Pepe Sánchez y Rubén Wolkowyski) habían sumado minutos en la mejor liga del mundo.

Para la sorpresa del público (y posiblemente también de los integrantes del equipo y cuerpo técnico), Argentina salió a comerse la cancha. El equipo de Rubén Magnano planteó un duelo con una intensa defensa, que nubló por completo al local. En ofensiva, todo fue un engranaje que funcionaba a la perfección. No había un jugador que desentonara, una acción que no fuera planeada y no hubo segundo en el que la selección mostrara un punto débil al cual atacar para llevarse el triunfo. «¿Cuándo van a reaccionar?» había sido la pregunta de Andrés Nocioni en un momento del encuentro, entendiendo que lo que estaba pasando, no podía tener un final feliz. Eventualmente la reacción llegó, pero cuando ya era demasiado tarde: 20 puntos abajo y la confianza de Argentina por las nubes.

Una penetración de Ginóbili por acá, una volcada de Nocioni por allá, un pase majestuoso de Pepe Sánchez para dejar a Scola solito abajo del aro… Fue todo poesía para la Selección, a la que poco (o nada, mejor dicho) le importó esos nombres, esos 58 partidos invictos, esos 10 años de gloria… El festejo fue para la celeste y blanca, ante una multitud que no terminaba de entender cómo ese grupo de pibes, de desconocidos, de irrespetuosos iba en búsqueda de la gloria, dejando a la invencible Estados Unidos en el camino.

Boxscore:

  • Emanuel Ginóbili | 15 puntos 1 rebote 3 asistencias 2 robos 1 tapa
  • Andrés Nocioni | 14 puntos 4 rebotes 1 asistencia
  • Luis Scola | 13 puntos 5 rebotes 3 asistencias 1 tapa
  • Fabricio Oberto | 11 puntos 9 rebotes 2 asistencias 1 tapa
  • Juan Ignacio Sánchez | 9 puntos 2 rebotes 4 asistencias
  • Rubén Wolkowisky | 9 puntos 9 rebotes 1 asistencia
  • Hugo Sconochini | 7 puntos 4 rebotes 8 asistencias
  • Leandro Palladino | 7 puntos 1 rebote 1 robo 1 tapa
  • Gabriel Fernández | 2 puntos 1 robo
  • Alejandro Montecchia | 1 rebote 1 asistencia
  • No ingresaron: Lucas Victoriano y Leonardo Gutiérrez

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